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Gonzalo Suárez busca productor para llevar al cine a Cervantes y a Sade

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Gonzalo Suárez busca productor para llevar al cine a Cervantes y a Sade

Gonzalo Suárez busca productor para llevar al cine a Cervantes y a Sade

Escritor, dramaturgo, músico, guionista, dibujante, periodista y director de cine, Gonzalo Suárez (Oviedo, 1934) tiene planes. A sus ochenta años, este intelectual que se codeó en su juventud (o no tanta) con personalidades como Julio Cortázar, Ray Bradbury o Sam Peckinpah quiere volver a rodar.

Y sus planes pasan por encontrar a un productor "dispuesto a perder dinero".

"Hay dos guiones que quisiera hacer por encima de todo y no sé si voy a conseguirlo, no son fáciles", confiesa Suárez en una entrevista con Efe con motivo de la publicación de su nueva novela, la número 19, "Con el cielo a cuestas" (Editorial Random House).

Estos proyectos de cine que guarda con tantas ganas metidos en un cajón son una adaptación de su novela "Ciudadano Sade", publicada en 1999 sobre los abusos y desmanes del Marqués de Sade, y otro "más reciente", de hace unos cuatro años, dice, sobre Cervantes: "Me gustaría hacerlos, si hubiera un productor dispuesto a perder dinero".

"Es difícil -reconoce- porque hoy hay una cuestión básica para hacer cine y es que las televisiones te tienen que dar el visto bueno (...) y encima el acoso y derribo del gobierno a la cultura de este gobierno, con el 21 por ciento de IVA", se lamenta.

Para este veterano cineasta, el cine le plantea un "problema" y es que "no sigue el diapasón" de su imaginación, lo que le exige adaptarse "y seguir un guion, aunque luego en los rodajes no me verán con un papel en la mano".

"Intento jugar a que las cosas pasan ahí por primera vez, es mi truco, una trampa, porque últimamente los guiones están elaborados muy literariamente".

Así, explica, rodó en su día "El extraño caso del Doctor Fausto" (1969) o "Aoom" (1969), sin guion, porque le gustaba "ver si podía escribir rodando, eso me encantaba; había una idea, pero no sabía qué iba a rodar de un día para otro".

Su privilegiada cabeza le permite esto mientras su vida -asegura- es "un desorden total".

"Todo lo que me rodea está desordenado, pero cuando escribo, o en el cine, reviso todo montones de veces, incluso vuelvo para atrás y llego al principio; me gusta que todo tenga una cadencia musical y de hecho muchas veces me dejo llevar más por la música que por el contenido", desvela.

Se declara poco "turístico" y, a la vez, nada perezoso para viajar si se trata de un rodaje. "Es que lo que me gusta es ir a rodar; en "Remando al viento" (1987), por ejemplo, viajé al mar del Norte con una tempestad terrible (...), en fin, no me importa ir a África, pero a rodar, no como turista".

Con un inacabable sentido del humor y jugando constantemente con las palabras, este irónico y chispeante octogenario recuerda entre risas el mal carácter de su amigo Sam Peckinpah, a quien le unió una amistad de años, y la "pena" que le produce recordar que la última vez que se vieron antes de su muerte acabaron enfadados. "Era difícil no tener sus más y sus menos con Peckinpah", sonríe.

"Durante mi estancia en Hollywood siempre he pensado que podía haber conocido a más gente, aprovechando que en aquel tiempo estaba con Peckinpah escribiendo el guion de "Doble Dos" (que por cierto, ha reeditado Random), y gozaba de cierto prestigio, pero nunca me he hecho fotos, o las menos posible", apunta.

"He conocido a Orson Wells, a Ray Bradbury, a (Julio) Cortázar, he tenido mucha suerte. Soy muy poco gregario, cuento con los dedos de la mano los amigos que tengan relación con el cine o la literatura; bueno, tengo, en general pocos amigos. Pero tanto con Julio, como con Peckinpah, la amistad fue intensa".

Fue Cortázar precisamente quien planteó si Suárez es un escritor que hace cine o un cineasta que regresa una y otra vez a la literatura: "De cuando en cuando -escribió el argentino- hay mariposas que se niegan a dejarse clavar en el cartón de las bibliografías y los catálogos".

"De cuando en cuando, también, hay lectores o espectadores que siguen prefiriendo las mariposas que viven a las que duermen su triste sueño en las cajas de cristal", decía Cortázar. Y estaba hablando de su amigo, un asturiano llamado Gonzalo Suárez.

Por Alicia G.Arribas

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