Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

'Gernika', una historia olvidada para el cine español

Koldo Serra durante el rodaje de "Gernika". Betta Pictures.

Francesc Miró

Los días de mercado suelen marcar los calendarios semanales de muchos pueblos y ciudades pequeñas de nuestro país. En Gernika, de hecho, existe un dicho popular que habla de ello: “Lunes gernikes, golperik ez”. Una frase que vendría a significar “el lunes ni golpe” y que resume la esencia del primer día de la semana en la Gernika de siempre. Durante esa jornada, las gentes del pueblo y del resto de Bizkaia se acercaban a comprar, vender y hablar.

El lunes 26 de abril de 1937, en plena Guerra Civil, los habitantes del pueblo seguían la tradición: se reunían en los Jardines del Ferial, donde antiguamente estaban las casetas de los ramaderos y agricultores locales vendiendo sus productos. Aquel día, en el cielo aparecieron 31 bombarderos y 26 cazas del bando golpista que dejaron caer su munición hasta destruir más del 70% de la población.

“A medida que te vas documentando sobre el tema te vas dando cuenta de que hay muchísimas versiones sobre el hecho, incluso antagónicas”, cuenta Koldo Serra, director de Gernika, una película que llega a nuestros cines este viernes. “No tiene nada que ver lo que te cuentan los supervivientes con lo que dicen algunas personas que afirman que el bombardeo no duró más de diez minutos o que la ciudad no era el objetivo”, dice Serra.

El realizador vasco sabe que su proyecto, que llega este viernes a los cines, es prácticamente pionero en nuestro país y filmografía. Algo extraño dada la relevancia histórica que ha tenido el bombardeo de Gernika. Hablamos de ello con él antes del estreno del filme.

El cuadro de Picasso ... ¿Y qué más?

La idea de hacer una película de ficción sobre el bombardeo nace de una propuesta más o menos de encargo. “Un día me llaman dos productores y me dicen: 'Oye Koldo, queremos hacer una película española, rodada en inglés, sobre el bombardeo de Gernika'”, confiesa Koldo Serra. “Esto suena tan fatal que os voy a decir que sí”, recuerda con una sonrisa.

Lo cierto es que a pesar de que aceptase el proyecto sin pensarlo, no era una idea fácil de concebir. En España se ha rodado poca ficción sobre el ataque a la población vizcaína por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana. “Me percaté de que había muy pocas pelis sobre Gernika y eso me atrajo mucho. El proyecto cogió fuerza y aparecía la posibilidad de contar algo, con todo el respeto y la responsabilidad del mundo, que no se había contado antes”, afirma.

El caso del pueblo vasco bombardeado es casi como un agujero negro en la historia de nuestro cine. Una que no ha escatimado proyectos ambientados y narrados en la Guerra Civil, pero que parece haber obviado lo que ocurrió a 35 kilómetros de Bilbao.

Fernando Arrabal, Emir Kusturica o Alain Resnais son algunos de los nombres que han hecho obras inspirándose en el hecho o en el cuadro de Picasso. Sobre éste existen multitud de documentales igual que sobre lo acontecido aquella tarde de lunes. Pero si pensamos en películas de ficción que cuenten lo que sucedió, hay poco de lo que partir. Aunque que existen ejemplos, como la TV movie dirigida por Luis Marías, Gernika bajo las bombas, son casos aislados.

“También es cierto que no es fácil contar una historia así. Puede que hace quince años no se hubiera podido contar como se cuenta hoy, con la tecnología que tenemos a nuestro alcance”, explica el director de Bosque de sombras. “Aunque si te digo la verdad, creo que es más porque el tema levanta mucha ampolla”.

Para el realizador, la fase previa al rodaje fue una experiencia decisiva. “Cuando nos documentamos nos dimos cuenta de que aún era un tema muy complejo. Y también supongo que hay gente que no quiere que se sepa lo que pasó”, declara Serra.

Que fuese una película basada en unos hechos por todos conocidos pero por muy pocos contados no le acobardó: “Más que miedo, daba respeto”, cuenta Serra. “Yo soy de Bilbao y tengo clarísimo lo sensible que es el tema en Euskadi. Pero fuera de España todo el mundo conoce el cuadro pero no qué hay detrás. Es evidente que se sabe que el Gernika es una obra de Picasso pero era importante contar al mundo lo que sucedió allí”. En su opinión “estas cosas hay que contarlas y hablarlas sin más. Aunque con el máximo respeto, algo que me pareció que tenía el guión”.

Realismo por respeto

El día que rodaron en la misma Gernika, seis supervivientes de la masacre acudieron a ver el trabajo del equipo. Cuenta Koldo, no sin cierta reticencia, que fue un momento muy emotivo. Todo era tan real delante de las cámaras que aquellas personas se sintieron partícipes. La labor de reconstruir con pelos y señales aquella tarde de abril era algo más que hacer una película: se trataba de contar lo que aquellos niños, hoy con más de ochenta e incluso noventa años, vieron y sintieron.

“Escuchar testimonios de primera mano te sensibiliza mucho más y hace que te impliques de una manera que nunca habrías pensado”, cuenta. “De hecho, muchas cosas que nos contaron están como pinceladas: como la mujer que está parada con la llave puesta en la cerradura de la puerta de su casa, de la que no queda ya nada más que eso, la puerta. Ni un solo ladrillo”. También “la historia de las hermanas del bando golpista que al caer las bombas se refugiaron en el mismo sitio que el resto del pueblo”. Esta escena es retratada con tal elegancia en la película que pone los pelos de punta. En este caso se escucha a alguien espetarle a una de las hermanas “Estos son los tuyos”. Nada más... no hace falta.                                                 

No obstante Gernika es una película que se mantiene en la distancia hasta que el drama se hace evidente. “Me pareció muy interesante el punto de partida: que el protagonista fuese un periodista extranjero”, explica el director de la película. “Eso permitía no volver a contar una historia de bandos enfrentados. Que no fuera tan fácil sino que estuviera ambientada en el mundo del periodismo y retratara la censura de la República y el apogeo de la propaganda”, defiende Serra.

Pero cuando llega el momento de ponerse detrás de las cámaras para rodar la atrocidad que inspiró a Picasso la pieza que hoy cualquiera puede contemplar en el Reina Sofía, las cosas se pusieron difíciles. “Fue muy duro: por una parte resultaba bueno dejar el bombardeo para los últimos días de rodaje porque todo el mundo se implicaría infinitamente más a nivel emocional”, cuenta el realizador. “Pero por otro lado llegas muy cansado a esa parte que es la que más energía necesita de ti”, confiesa. “Ha sido muy duro pero todo ha sido real. No ha habido decorados ni cromas. Evidentemente los aviones son por ordenador pero las explosiones, el fuego, el humo eran físicos. Y espero que eso se perciba en pantalla”, nos dice.

Podríamos decir que, en parte, lo ha conseguido. O por lo menos ha tratado una de las manchas más oscuras de nuestra historia con el suficiente respeto como para haber abierto una puerta por la que entren nuevas historias. 

“Ojalá haber hecho Gernika ayude a que se hable del tema con mucha más normalidad”, dice. Aunque también “pueda hacer llegar la historia a más gente, generaciones jóvenes que quizás después de ver la peli se interesen por la historia”. Por la de Gernika y lo que ocurrió una tarde de mercado como cualquier otra.

Etiquetas
stats