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Iron Man y los doce del patíbulo

Tony Stark, un hombre de guerra en busca de la paz

Cuando Francis Ford Coppola se enfrentaba al feo asunto de intentar repetir el éxito de El Padrino con una segunda parte, decidió que la única manera era hacer lo mismo en una película totalmente diferente. La misma violencia, la misma épica, atmósfera, fotografía, la misma banda sonora, la misma longitud del metraje, el mismo Shakespeare… todo lo mismo pero un poco más. Un poco más de Shakespeare sobre todo en el debilucho de Fredo Corleone, el personaje que estabilizaría la balanza en favor de la segunda parte.

La película fue otra, donde el padre del nuevo Hollywood reflexionaba sobre el capitalismo y su antagonista, el comunismo, en un filme más oscuro, más contemplativo, más violento, un poco más Bergman y menos John Ford.

Para muchos, críticos o público, El Padrino y su secuela son las dos mejores películas de la historia del cine. Y sin embargo, nadie repite la fórmula de Coppola, y las segundas partes siempre son la misma película con adornos diferentes, con los resultados que ya sabemos. Eso, hasta que llega Joss Whedon. El director de exitazos televisivos como Buffy y ahora Agents of S.H.I.E.L.D (de Marvel), guionista de clásicos como Toy Story y películas de culto como La cabaña en el bosque no ha tenido miedo a decir públicamente: “Sé que menciono demasiado a El Padrino II, pero es que es clave para mí”. Y se nota. Los Vengadores: La Era de Ultrón no solo está a la altura sino que mejora a su predecesora, la tercera película más taquillera de la historia.

La Era de Ultrón tiene una estructura muy distinta a la de la primera parte. Lo que tiene sentido porque ya conocemos a todos Los Vengadores y no hacen falta presentaciones. En la primera escena, Whedon nos introduce en plena acción, al borde de los Alpes italianos. La espectacularidad de todas esas primeras secuencias anuncia más de lo mismo: pura (y bendita) diversión.

Después el director consigue perfilar el carácter de cada uno de los personajes con un estudiado guión en el que se da más importancia a los secundarios como Ojo de Halcón, Viuda Negra o esa reinvención del superhéroe más poderoso de Marvel que es Hulk. Mark Ruffalo, en este caso con ayuda de las réplicas de Scarlett Johansson, ha fabricado un hito cinematográfico: el bueno, inteligente y atractivo Dr. Banner que le roba los planos al mismísimo Iron Man.

Aparte de la montaña rusa de efectos especiales y de los agradecidos guiños a los fans de las historietas (nunca una película de Marvel ha estado tan unida a los cómics) hay una lógica evolución en los personajes. Entre las batallas interminables y diálogos que parecen sacados del viejo cine negro, hay grandes dramas humanos, como la terrible y contradictoria obsesión de Tony Stark con la paz, siendo él un hombre de guerra, o la trágica historia de amor entre dos de los protagonistas o la duda intermitente sobre el bien y el mal de los dos nuevos villanos, Bruja Escarlata y Mercurio.

El director es tan inteligente como para evitar caer en la tentación de explicar el origen de estos dos personajes. Hay demasiados orígenes acumulados en los títulos de Marvel. Los nuevos personajes aparecen cuando aparecen y el guión está suficientemente armado como para evitar innecesarios flasbacks.

La filosofía que encierra 'La Era de Ultrón'

Alejandro González Iñárritu es un tipo inteligentísimo y se sirvió de los superhéroes para hacer una acomplejada y terrible reflexión sobre el éxito y casi sobre la propia existencia en su oscarizada Birdman. El mexicano no los dejaba en buen lugar. Unas declaraciones suyas en las que llegaba a decir que eran un “genocidio cultural” y que “filosóficamente” no le gustaban han sido las que han provocado una exagerada y posiblemente xenófoba reacción por parte de Robert Downey Jr. Sin entrar en polémicas, es justo aclarar que La Era de Ultrón hace una profunda reflexión sobre el ser humano y las bases de su comportamiento, ese que nos llevará a la irremediable extinción de la especie.

La película juega con la idea de la inteligencia artificial como perfecto relevo de nuestra especie. Ultrón es el meteorito que choca con el planeta Tierra para acabar de raíz con el problema, nosotros. Este villano es semejante a la etérea Matrix, pertenecen a una visión negativa del futuro de la Inteligencia Artificial. Sin embargo, la película de Whedon también avanza en otras direcciones. Visión (Paul Bettany) ofrece una visión de la Inteligencia Artificial como parte de la salvación de la humanidad, y no del problema. O al menos, como una extremidad poderosa y servicial de nuestra especie.

Whedon hace todo esto sin olvidarse de que hace casi cinco años, cuando le ofrecieron dirigir la primera parte, él solo podía pensar en Doce del patíbulo, una película bélica en la que el comandante Reisman, o sea Lee Marvin, reclutaba a doce presidiarios para asaltar una fortaleza nazi. Puro entretenimiento con batallas que duraban casi media hora y en las que unos cuantos personajes eran interpretados por un puñado de lo mejor de la industria, exactamente igual que Los Vengadores. Acción, drama y filosofía en una película de superhéroes en la que, sorprendentemente, no aparece el nombre de Christopher Nolan por ningún sitio.

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