Predator ya aniquilaba a los indios comanches hace 300 años

Una india comanche se convertirá en cazadora para salvar a su tribu en la nueva entrega de Predator

Javier Zurro


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Entre los alienígenas más sanguinarios de la historia del cine, Predator tiene un lugar destacado. Desde su llegada en 1987, en la película dirigida por John McTiernan, demostró sus dotes para la caza de seres humanos, de los que coleccionaba sus calaveras. Hasta Arnold Schwarzenegger las pasó canutas para vencer a un ser violento y despiadado. El éxito de la película, que con un presupuesto de 15 millones de dólares logró rozar los 100 en todo el mundo, provocó una secuela ambientada en un Los Ángeles distópico que no pudo repetir el taquillazo.

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A pesar de todo, Predator (o Depredador), se convirtió en uno de esos personajes icónicos que pasan a formar parte del imaginario colectivo. Quizás por eso, cada cierto tiempo Hollywood trata de rescatar la franquicia. Lo intentó mezclando a Predator con Alien, y también dando a Shane Black una nueva entrega en 2018, que no funcionó como debería comercialmente. Cuatro años después, lo vuelve a intentar con Predator: la presa (a partir del 5 de agosto en Disney+). Quizás para evitar un posible descalabro en taquilla, o simplemente porque las formas de consumo han cambiado, la nueva entrega llega directamente a la plataforma de streaming.

Esta nueva entrega es la mejor que se ha realizado desde la original del 87, y eso se debe a la dirección de Dan Trachtenberg, que ya demostró su capacidad para crear tensión y ambientes enfermizos en Calle Cloverfield 10, y que aquí lo confirma con una película que sitúa su acción en 1709 y da el protagonismo a los indios comanches. Establece un paralelismo entre Predator y los nativos. Ambos son el cazador cazado. Construye un thriller de supervivencia casi mudo, con pocos diálogos, muy físico y con escenas de acción originales y violentas. Por si fuera poco, el empeño de Trachtenberg y de la productora Jhane Myers, perteneciente a la tribu comanche, han hecho que el filme se pueda ver doblado a la lengua tradicional de los indios. Un logro en cuanto a la representatividad.

El director tenía en mente hacer una película en la que fuera la acción la que hiciera avanzar la narración y que siguiera la estela de una película reciente que le marcó, como Mad Max: Fury Road. Un filme que fuera “una experiencia visceral, pero también emocional”. Pensó también en un cliché de las películas deportivas, el personaje que en EEUU se llama underdog. Ese jugador al que nunca sacan del banquillo, pero que tiene su oportunidad de brillar en la noche más importante. Aquí el underdog es la hermana pequeña de un líder de la tribu que quiere demostrar sus habilidades para cazar. Lo hará frente a la mayor amenaza: un Predator que despelleja y desmembra a animales y personas.

Otros dos elementos estuvieron en la concepción: mezclar un periodo histórico con la ciencia ficción y traer a “un reparto que normalmente no se ve en las películas”. “Los indios nativos americanos normalmente son el villano o el personaje que acompaña al protagonista”, dice Trachtenberg sobre el origen de Predator: la presa. Para Myers, este proyecto es un sueño. Poder hacer un filme de una saga que amaba y encima mezclándolo con los nativos, algo que la enorgullece “como miembro de la nación comanche”.

También siente ese orgullo la absoluta protagonista Amber Midthunter, miembro de la reserva Sioux Fort Peck: “Para mí la película es muy importante por lo que significa en cuanto a la representación de los nativos y por lo precisa que es en cómo muestra la cultura comanche y ese periodo de tiempo. Jhane Myers, que es nuestra productora y es comanche, se aseguró de que todo se abordara con exactitud, y esto es lo que más me emociona de la película”.

Midthunter sostiene la película sobre su rostro. Apenas tiene líneas de diálogo en una interpretación física y contundente que la convierte en una heroína perfecta. Un hallazgo de casting que para el director fue fundamental: “Tuvimos mucha suerte de encontrar a alguien como ella, que es una actriz capaz de transmitir tanto sin decir una palabra y de hacer que incluso los desafíos físicos se conviertan en momentos dramáticos a través de los que contar historias para que se sienta dramático, lo cual no es tan fácil”.

Cuando se publicó el primer tráiler de Predator: la presa hubo mucha crítica, ya que se enseñó en inglés. Muchos apuntaron que por qué no se había mantenido la lengua comanche, algo a lo que la productora del filme contesta zanjando la polémica y explicando que se podrá ver la película en esta lengua: “Soy comanche, y la película está en lengua comanche. Esta es la primera vez que una película se puede ver entera en la lengua comanche, y eso es muy bueno. Así que, si quieres, la puedes ver en español, y después en comanche, y así tendrás que verla dos veces”. Una nueva mirada al universo Predator que resucita la franquicia y la aporta aires nuevos que necesitaba.

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