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Cultura

Los Goya con más políticos invitados evitan meterse en "fregaos"

Los artistas que subieron al escenario eludieron las reivindicaciones políticas a pesar de que la platea estaba más llena de dirigentes que nunca

Dani Rovira se atrevió como maestro de ceremonias con el puñal más directo de la noche: "Si bajan el IVA de un yate a mí me da igual, porque no tengo yate. Lo mismo le pasa a Montoro con la cultura"

Varias de las películas nominadas y premiadas tocan problemas sociales como los desahucios (Techo y comida) o las preferentes (El desconocido)

El ministro de Cultura, Iñigo Méndez de Vigo, junto al presidente de la Academia, Antonio Resines, en los Goya 2016. / EFE/Ballesteros

El ministro de Cultura, Iñigo Méndez de Vigo, junto al presidente de la Academia, Antonio Resines, en los Goya 2016. / EFE/Ballesteros

Una edición más, los Goya siguen desiflando su pulmón más político. Mala noticia para los nostálgicos del 'No a la guerra' de 2003. Lejos queda también la Candela Peña que en 2013 denunciaba la precariedad en los hospitales públicos. Este año, aunque la platea estaba más llena que nunca de dirigentes políticos, las reivindicaciones se han quedado en el backstage. 

Los artistas que subieron al escenario bendijeron sus cabezones con largas listas de nombres. Y muchos se bajaron con sabor a coitus interruptus. Pasarse de minutos penalizaba rápido con una música atronadora, aunque lo cierto es que por primera vez en años la gala eterna se demoró solo 15 minutos.

Contra la música y las políticas culturales cargó en solitario Ricardo Darín. "Señores políticos, hagan algo por la cultura porque es lo único que hay que hacer", apuntó Darín con la amenaza "de la musiqueta de dudoso criterio" detrás de la nuca. A él no se le interrumpió, tal vez porque era uno de los premios más esperados de la noche.

Juan Diego Botto, algo encorsetado por la presentación de los premios, soltó la suya en una frase que hoy podía referirse a algo más que a los actores que estaban en las butacas: "Buenas noches, compañeros titiriteros". Manuela Carmena, en el centro de la polémica, ocupaba uno de los asientos. Sobre otro se sentaba Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid.

La respuesta de Pablo Iglesias a las palabras de Botto no se hizo esperar:

Entre truco y truco de magia, llegó el puñal de la noche. "Si bajan el IVA de un yate a mí me da igual, porque no tengo yate. Lo mismo le pasa a Montoro con la cultura". Daniel Rovira intentó levantar la noche "pisando lo fregao" por el discurso del presidente de la Academia, Antonio Resines. Aunque lo que se dice fregar, Resines fregó poco: un párrafo de alusiones al aumento del IVA y un par de frases contra la piratería. "El cine sí es cultura. Es muy sencillo", afirmó.

Con este panorama, a Iñigo Méndez de Vigo no se le dio mal la velada. Y hasta lució una sonrisita cuando Rovira puso en evidencia los trabalenguas de Rajoy. Una interpretación "sobre-saliente" para un ministro estrenado en los saraos del cine español justo el año que su partido ha creado su propio guion original (B de Bárcenas). "Esta noche si no ganas, te mandaré un mensaje: Pedro, sé fuerte", ha dicho Rovira a Casablanc, nominado a mejor actor por la película que ha llevado al cine el proceso judicial del extesorero del PP, Luis Bárcenas. 

Pablo Iglesias, de esmoquin, y Sánchez sin corbata, en los Goya

Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera en la alfombra roja. EFE

Rovira aún concedió unos minutos más a los nominados a presidente del Gobierno para relamerse. "La Academia ha preparado una sala para que os reunáis los cuatro. Tenemos cuatro sillas y un plasma, para que habléis los cinco", dijo dirigiéndose a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Albert Rivera y Alberto Garzón.

Todos ellos habían engullido previamente la atención de los focos en la alfombra roja. Cada uno con lo suyo: Pedro Sánchez fantaseó con un Goya "al mejor actor de reparto" si conseguía lograr acuerdos y Alberto Garzón pidió abandonar el "postureo" y "dejar atrás de verdad el 21%". El discurso de Pablo Iglesias se lo comió su pajarita, no importaba nada más. Andrés Herzog también estuvo presente, aunque fuera de espíritu. "A tu personaje solo le faltaba votar a UPyD", le dijo Rovira a Penélope Cruz, nominada por Ma Ma, una inmersión en las catacumbas del cáncer.

La temática social de varias de las películas nominadas, como Ma Ma, Techo y Comida o El desconocido, obligaban al menos a una nota al pie en el guion de Rovira. "Nos han llegado a decir que los yogures se pueden comer caducados. Nos dicen que una vivienda de treinta metros es una vivienda digna. Llega un momento que no queremos vivir por encima de nuestras posibilidades, lo que queremos es techo y comida".

A la desigualdad entre hombres y mujeres en el cine solo se refirió Natalia de Molina cuando, emocionada, recogía su premio a mejor actriz. "El cine gana cuando se le da espacio a las mujeres. Somos muchas, somos la mitad". La intérprete ya hizo un alegato en la anterior edición a favor del derecho a decidir de las mujeres sobre su propio cuerpo.

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