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Sobre este blog

“Verá, tengo la desgracia de estar siempre contradiciéndome a mí mismo”. Periodista o lo que surja. Feminismo y sarcasmo a partes iguales.

“Te vendes en el mercado laboral, te vendes en el matrimonial, o te vendes en la calle con tu cuerpo, ¿acaso la vagina es sagrada?”

La escritora y activista feminista Silvia Federici. / Marta Jara

Laura Martínez

Valencia —

Llena salas allá donde va. Es una de las investigadoras sobre las mujeres más relevante del último siglo, reconocida por sus aportaciones intelectuales sobre la división sexual del trabajo y la relación entre el trabajo doméstico de las mujeres y la prosperidad del capitalismo basada en la explotación de la fuerza reproductiva.

Silvia Federici (Parma, 1942) aterriza en Valencia para impartir una conferencia en el II Congreso Internacional de Comunicación y Biopolítica de la Universitat de València. Bajo el título 'Violencia contra las mujeres y acumulación capitalista. Pasado y presente’, la escritora analiza las distintas formas de violencias, desde la institucional y la económica que a su juicio promueven entidades como el FMI o el Banco Mundial hasta las nuevas cazas de brujas, que ya analizó en su libro más exitoso, Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria (2004).

Su firma contra la ilegalización del sindicato de prostitutas causó controversia y se le pregunta por ello al finalizar su intervención. Federici, responde, se declara abolicionista de todas las formas de explotación. “Una lucha feminista no puede decir que unas formas de prostitución están bien y otras mal, debe permitirnos escapar de todas”, concluye en la conferencia.

Pregunta: Quisiera preguntarle cómo ve la situación de las mujeres y del feminismo en el mundo

Respuesta: Es un panorama muy complicado y contradictorio. Por un lado, las mujeres son objeto de una explotación muy intensa, con formas diferentes. Han sido integradas en la economía occidental, pero en los niveles más bajos... Trabajan, cuidan de la casa, sin poder buscar autonomía económica y de los hombres. En Estados Unidos, las mujeres que tienen un salario son las más endeudadas, su salario no les permite sustentarse, lo usan para buscar préstamos. Su vida se consume en el trabajo, se precariza su existencia. 

Por otro lado, las mujeres están construyendo un movimiento muy fuerte. Las mujeres son esperanza del cambio social. En cualquier parte del mundo, rural o urbano, están reconstruyendo el tejido social. En América Latina lideran la lucha contra el extractivismo y los megaproyectos porque ven que destruye la tierra. En Argentina hay mujeres que se responsabilizan de dar vida a la comunidad donde los servicios son ausentes, organizan redes para encargarse de la comida, de los niños, de la basura... No es solo asegurar la reproducción [de la comunidad], es crear nuevas formas de cooperación, de solidaridad. 

Hay [hacia ellas] un ataque muy fuerte del Estado, del capital, de la Iglesia... pero la mujer se hace protagonista de la respuesta, de asegurarse que la gente tenga sustento. Es una forma de resistencia.

¿Cree que el movimiento #MeToo ha supuesto algún cambio importante para las mujeres o solo para las de clases altas?

Ha sido bueno, pero también ha tenido rasgos problemáticos. Ha sido bueno porque ha creado todo un debate sobre la violencia contra las mujeres. Pero se ha publicitado la denuncia de estas mujeres que venían de un grupo particular. Durante años y años las mujeres proletarias en cualquier lugar y trabajo han denunciado el acoso sexual, las feministas han denunciado violencia contra las mujeres... y nunca los medios han dado tanta publicidad a esta denuncia.

También hay que ver cómo los periódicos han presentado el movimiento #MeToo... Han distorsionado bastante la realidad. La realidad es que la violencia y el acoso sexual son un elemento estructural de la relación de gran parte de las mujeres con el trabajo, la comunidad, los hombres y el capitalismo. Como decía antes, muchos trabajos en los que las mujeres se encuentran necesitan que usen su sexualidad, su cuerpo, para negociar condiciones mejores. No es novedad que hay acoso sexual en los lugares de trabajo o en la casa. 

¿Cree que el movimiento feminista puede triunfar en un contexto capitalista?

Bueno... Puede armar luchas eficaces. Las luchas de las mujeres en tantísimos lugares encabezan otras luchas. Una de las cosas más revolucionarias del feminismo y la lucha de la mujer ha sido mover el foco del cambio social. Conectan la fábrica, el barrio, a la casa, a la reproducción... El concepto se ha expandido, incluye el trabajo del hogar, la crianza, el cuidado del medio ambiente, la lucha contra la minería, contra la privatización de la tierra... Hoy las mujeres son capaces de hostigar el avance del capitalismo de una forma más eficaz. Y la lucha para recuperar saberes que han sido destruidos, como los relacionados con la salud. Hay un patrimonio de conocimiento que están recuperando. Creo que hoy la lucha de las mujeres es fundamental para pensar y crear un mundo más allá del capitalismo.

Usted habla en Calibán y la bruja y en las conferencias de que hay un momento en la historia en el que el Estado intenta tomar el control de la capacidad reproductiva de las mujeres. ¿Los vientres de alquiler serían un equivalente a ese intento de toma de control?Calibán y la bruja

El alquiler de vientres es una cosa terrible. No se habla solo del cuerpo de la mujer, se habla también de la vida de niños. Tiene elementos de esclavización, se está creando un mercado de la vida humana; hay quien produce niños solamente para venderlos. Se dice que es un acto altruista, de amor, pero es una venta, estas mujeres reciben dinero.

Luego muchas familias que han encargado un bebé no lo quieren porque no sale como les gusta, sale con malformaciones... En Estados Unidos hay un submercado a través de Internet donde se venden de segunda mano bebés conseguidos por subrogación. Es algo horrible.

En algunos lugares se prohíbe el aborto, en otros se esteriliza a mujeres.. en otros esto... Algunos Estados quieren controlar quién y cómo se reproduce... En el capitalismo, la reproducción va muy ligada al mercado laboral.

¿No cree que esta reflexión sobre la esclavitud de mujeres puede ser aplicable a la prostitución?

No, es muy diferente. Es una locura decir que toda prostitución es trata, no tiene ningún fundamento. Hay miles de mujeres que usan la prostitución para integrar su salario. Hace poco hubo un escándalo en la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos) porque algunas alumnas dijeron que pagaban las tasas tan altas con la prostitución.

¿Eso no es someter a las mujeres pobres a los deseos masculinos?

No. Las mujeres pobres deciden qué trabajo... [se interrumpe]. El deseo masculino qué es. Trabajar en la máquina [en la obra, llevando maquinaria] también es explotación y por deseo masculino, también hay mujeres que trabajan en las minas...

Pero en la prostitución entra en juego el factor de las violaciones o de la violencia sexual que en otros trabajos no...

Es falso decir que cualquier encuentro sexual debe ser necesariamente violento. Es más violento el encuentro sexual de una mujer que en el matrimonio se encuentra con su marido, porque no lo puede dejar, porque depende de su salario. Cuántas mujeres se han acostado con un hombre que no querían, que las disgustaba, con un hombre violento, porque dependían de su salario. ¿Por qué muchas feministas siguen olvidando esta realidad? Por qué olvidan que las mujeres siempre, desde la Revolución Industrial hasta el presente... Te vendes en el mercado laboral, te vendes en el matrimonial, o te vendes en la calle con tu cuerpo. ¿Por qué se selecciona? ¿Acaso la vagina es sagrada? 

¿Y la trata?

Según Naciones Unidas, hay treinta millones de esclavos. Muchos son niños y niñas y trabajan para empresas capitalistas, como las de cacao. ¿Por qué las feministas no se ocupan de que los niños están esclavizados? ¿Por qué? Solamente la vagina. No se habla de cualquier otro tipo de trata o esclavitud. En México hay trata de migrantes, los 'polleros' [traficantes de personas migrantes] tratan los migrantes, los esclavizan... ¿Por qué no se habla de ellos, o de los cárteles de los narcotraficantes?

Me parece una hipocresía. La trata... Es falso decir que todo en la prostitución es trata. Hay muchas mujeres que deciden entre varios tipos de trabajo, todos horribles, que prefieren... Mira, yo he investigado sobre el trabajo doméstico remunerado y he certificado que muchas mujeres migrantes en Estados Unidos se convierten a trabajadoras sexuales; es una situación igual de peligrosa, pero ganan más. En la casa, dicen, no tienes horario para dormir, de trabajo, eres despreciada, el hombre te puede molestar y no puedes ir a la Policía... De esto no se habla. ¿Dónde está el gran movimiento feminista que lucha por ellas? Yo rechazo ser cómplice de esta modalización, de decir “tú no puedes hacer esto”... No, siempre nos han dicho qué podemos y qué no hacer. Como mujer no me siento más degradada por ello.. también lo siento cuando vendes tu cuerpo en la máquina o tu cerebro en la universidad.

¿Cuál sería su modelo?

La descriminalización. Que se les permita trabajar en condiciones seguras y escapar de la trata. Trabajar en condiciones seguras, donde hay luz, donde no dependen de un proxeneta. La criminalización aumenta la violencia.

Quisiera hacerle un par de preguntas sobre el libro. En él habla de la construcción de la figura de la bruja como cambio entre dos formas de violencia: la feudal y la capitalista. ¿Qué diferencias hay?

(Ríe) Bueno, hay un libro, que tienes en la mesa, ahí doy las respuestas. En el feudalismo hay un régimen de explotación, en el cual hombres y mujeres son explotados, hay señores feudales, el derecho de la primera noche... Hay una violencia que es sobre todo física. Lo que he intentado explicar en el libro es que prevalece una violencia sobre la de los hombres, que es la del señor feudal, pero no hay una violencia de la forma masiva que se da en los siglos XVI y XVII. En Escocia, en 1653, un periodo ya capitalista, se habla de miles de mujeres ejecutadas como enemigas de Dios y enemigas de la humanidad. La caza de brujas se construye con la complicidad de la Iglesia a partir de la persecución de los herejes; en la primera caza, a las brujas se les llama heréticas. El momento más alto es entre el siglo XVI a XVII, hasta la Ilustración. Y hay toda una forma de ataques contra las mujeres como la pena capital contra el aborto, el registro de embarazadas...

Volviendo un poco al comienzo... En Europa se habla de un futuro sin esperanza, de falta de proyectos que ilusionen... ¿Cree que el feminismo puede ser un proyecto colectivo de esperanza?

Sí, claro. Me han dicho que en España salieron seis millones de mujeres a la calle en marzo. Hay una voluntad de ruptura que puede conectar a mujeres en lucha en varios lugares. Claro que ninguna mujer ni hombre puede luchar solo contra todo. Creo que el movimiento feminista está estableciendo estos contactos con mujeres en el campo, en la lucha, en los cuidados... Un arco amplio de luchas. Creo que hoy el movimiento feminista puede hacer una sociedad que no funcione con la lógica del mercado y del capital.

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