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Un informe alerta de que la polución en los puertos valencianos supera lo recomentado por la OMS

Las estaciones de medición de los puertos de Castellón y de València no son consideradas por el Gobierno valenciano en su evaluación de la calidad del aire

El estudio de calidad del aire de Ecologistas en Acción elaborado con los datos de las 70 estaciones de medición concluye que el ozono sigue destacando como el contaminante más extendido

Una vista aérea del Puerto de Valencia

Una vista aérea del Puerto de Valencia

"Merece la pena reseñar los significativos elevados niveles de partículas PM10 y/o PM2,5  detectados en los puertos de Alacant, Castelló y València, con varias estaciones (AP T Frutero y Parc Mar en Alacant, Grau en Castelló y Cabanyal y Nazaret en València) superando las recomendaciones diarias y anuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), poniendo de manifiesto un problema con el movimiento de graneles sólidos que está conllevando una cierta repercusión sobre la calidad del aire de las áreas residenciales cercanas".

Así pone de relieve el estudio de calidad del aire de Ecologistas en Acción el impacto de la actividad portuaria en los núcleos urbanos más cercanos.

La organización, que ha presentado este martes el informe, ha destacado además que esta situación ha generado "una intensa movilización social que durante el año pasado consiguió en Alacant el confinamiento de las operaciones de almacenamiento y manipulación de materiales pulverulentos".

El documento concluye que "la totalidad de la población y del territorio del País Valenciano estuvieron expuestos el año pasado a unos niveles de contaminación que superan las recomendaciones de la OMS".

En un año de abundantes lluvias, "el cambio climático y el repunte en la quema de combustibles fósiles mantienen un problema que afecta a la salud de la ciudadanía, pero también a los cultivos, bosques y espacios naturales".

Durante el año 2018, se recopilaron los datos de 70 estaciones de control de la contaminación, pertenecientes a las redes de la Generalitat Valenciana y de las autoridades portuarias de Alacant, Castelló y València, entre las cuales las de los puertos de Castelló y València no son consideradas por el Gobierno autonómico en su evaluación de la calidad del aire.

En 2018, hubo una reducción  general de los niveles de contaminación de partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), dióxido de nitrógeno (NO2) y dióxido de azufre (SO2), que recuperó  aparentemente la tendencia decreciente de estos contaminantes iniciada en 2008 con la crisis económica.

La contaminación generada desde las áreas metropolitanas de Valencia, Castelló, Alacant y Elx, las autovías y autopistas y las áreas industriales, destacando la Zona Cerámica de Castelló, se extendió por el territorio afectando a zonas más alejadas y rurales en la forma de ozono troposférico.

Si se toman los estándares de la normativa europea, más laxos que las recomendaciones de la OMS, la población que respiró aire contaminado por encima de los límites legales sería de 336.000 habitantes en el interior de las zonas Cérvol - Els Ports, Júcar - Cabriel y Bética - Serpis. Y la superficie expuesta a niveles de contaminación que exceden de los legalmente permitidos para proteger los cultivos agrícolas y los ecosistemas naturales alcanzó 20.300 km2, el 87% del territorio valenciano.

Las elevadas precipitaciones y la inestabilidad atmosférica han reducido los episodios de contaminación, contribuyendo de manera importante a mejorar la calidad general del aire. El invierno y el otoño han resultado húmedos, lo que ha favorecido la dispersión y deposición de los contaminantes típicamente invernales (NO2 y partículas). En cambio, pese a las fuertes lluvias primaverales, el prolongado calor estival ha mantenido elevadas los niveles de ozono.

Según el documento, "otro año más se repite que el ozono troposférico es el contaminante que presenta una mayor extensión y afección a la población, con unos niveles que se mantienen estacionarios o incluso al alza".

Esto se debe al incremento de las temperaturas medias y de las situaciones meteorológicas extremas (olas de calor) durante el verano, como resultado del cambio climático.

Durante 2018 toda la población y el territorio valencianos han seguido expuestos a concentraciones de ozono peligrosas para la salud humana y vegetal, especialmente en las zonas rurales a sotavento de las grandes ciudades.

Con respecto al dióxido de nitrógeno (NO2) y las partículas (PM10 y PM2,5) en el aire también afectaron "a la mitad de la población del País Valenciano, con especial incidencia en las ciudades de València y Castelló, aunque dentro de los límites legales".

Siguen, por tanto, siendo una seria amenaza para la salud, a pesar de que el año pasado se recuperó la tendencia a la baja de estos contaminantes que se inició en 2008, con la crisis económica.

Ecologistas en Acción considera que la contaminación del aire debería abordarse como un problema de primer orden: "cada año se registran hasta 30.000 muertes prematuras en el Estado español por afecciones derivadas de la contaminación del aire, según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). La información a la ciudadanía no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema".

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