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El nuevo presidente del Popular deberá decidir cómo digerir los activos tóxicos del ladrillo

La acción ha caído un 10% después de que se anunciara la sucesión en la cúpula del banco hasta los 0,8 euros por título

El banco registró unas pérdidas de 3.567 millones de euros el año pasado arrastrado por los activos tóxicos del ladrillo

La nueva dirección del banco tiene que tomar una decisión sobre el Proyecto Sunrise, el banco malo en proceso de creación

Ángel Ron se va del Popular

Ángel Ron se va del Popular

El relevo en la cúpula de Banco Popular se hace efectivo este lunes 20 de febrero tras la decisión anunciada a comienzos de diciembre. Emilio Saracho toma posesión de su cargo en sustitución de Ángel Ron, que se despidió del banco con unas pérdidas de 3.485 millones de euros en el pasado ejercicio.

El nuevo presidente tendrá que lidiar con los problemas heredados de su antecesor centrados en el ladrillo y con el dilema de qué hacer con el Proyecto Sunrise, nombre con el que se ha bautizado al que sería el banco malo donde aparcar los activos inmobiliarios tóxicos para sanear balance.

En medio de estas incertidumbres, el mercado sigue castigando a Popular. La acción acumula una caída del 10% desde que el 1 de diciembre se anunciara el relevo en la cúpula del banco. Los títulos de Popular tocaron mínimos en noviembre del año pasado al cotizar a 0,71 euros, aunque vivieron un repunte tras el anuncio del relevo en la cúpula, que fue interpretado por el mercado como un balón de oxígeno para el banco en medio de una tormenta de informaciones relativas a las tensiones dentro del Consejo. Este viernes las acciones de Popular cerraron en 0,84 euros.

En este contexto, el acoso de los bajistas (los inversores que apuestan a que la acción del banco baje) se mantiene alrededor del banco con las posiciones cortas en un 9,8%, según los datos de la CNMV mientras los CDS (los seguros de impago) registran récords marcando un 15% de probabilidad de impago. En conclusión: el mercado cree que pinta mal para el Banco Popular.

La posible compra

El castigo en el mercado se vive en medio de los rumores de que la entidad puede ser comprada, un runrún que lleva meses sonando en los mercados, donde ya se ha casado a Popular con Sabadell, Santander y BBVA dependiendo de a quién se le consulte. Los dos últimos son los dos grandes que tendrían más capacidad para afrontar una fusión así, pero no dejan de ser suposiciones de las casas de análisis que en los dos últimas tienen al banco cántabro como favorito.

En su despedida, Ron sacó pecho de haber defendido la "independencia" del banco, tal y como le había recomendado su predecesor en el cargo. Algo que ya se vio el año pasado cuando en medio de los rumores sobre una posible fusión asediaban al banco, Ron finalmente se salió por la tangente y anunció una ampliación de capital de 2.500 millones de euros. La duda está ahora en qué camino tomará su sucesor.

"El mercado especula con que habrá una ampliación de capital y esto penaliza la acción", señala Marc Ribé, de Blackbird. "Nosotros desde Blackbird pensamos que no habrá ampliación y sí compra", añade y apunta que tradicionalmente ha sido un banco rentable aunque el problema reside en "la mochila inmobiliaria".

Entre los retos que tiene que resolver Saracho se encuentra qué hacer con el ladrillo. Parte de los problemas de la entidad con este tema se derivan de la compra de Banco Pastor, que se hizo ya entrada la crisis en 2011 y sin ayudas del Estado como en otras operaciones posteriores.

Saracho tendrá que ver qué decide hacer con el Proyecto Sunrise, por el que había apostado su predecesor. Esta especie de banco malo donde la entidad aparcaría sus activos inmobiliarios está inmersa en un lío regulatorio, y a falta de la aprobación de los supervisores falta también por ver si el nuevo presidente decide seguir adelante con él.

"El ladrillo es el gran problema", señala Alejandro Nuñez, analista de XTB. Nuñez  apunta que hasta que no se resuelva este tema "ninguna otra entidad" va a hacer una oferta sobre el banco.

El peso de los activos tóxicos ligados al ladrillo dentro del Popular es muy importante. La muestra es que de los casi 5.700 millones de euros de provisiones que registró el banco en los resultados de 2016, 4.200 millones estaban relacionados con el ladrillo tanto para crédito como para inmuebles.

Fuentes del mercado señalan además que la morosidad del ladrillo se detectó tarde en esta entidad frente a lo ocurrido en otras entidades, lo que ha llevado a que sus problemas se hayan prolongado tanto tras el comienzo de la crisis.

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