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ENTREVISTA | Josep Maria Álvarez

"Nuestra relación con el PSOE dependerá del tipo de políticas que desarrolle"

El nuevo secretario general de UGT pide la derogación de las últimas reformas laborales, también la aprobada por Zapatero

Pepe Álvarez asegura que ha llegado el momento de dejar de hablar del sindicato y hablar de la gente

"Vamos a discutir todas las propuestas para mejorar la participación, incluidas las primarias"

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La Federación del Metal de UGT augura una "posible victoria" de Josep Maria Álvarez

Josep Maria Álvarez, nuevo secretario general de UGT.

Desde el viernes a las cinco y media de la mañana, Josep Maria Álvarez, más conocido como Pepe Álvarez, es el encargado de pilotar el rumbo de UGT. A sus casi 60 años lleva los últimos 26 como líder del sindicato en Cataluña. Ahora sustituirá a Cándido Méndez como secretario general de UGT y tiene por delante no pocos retos. A pesar del ruido que provocaron su postura partidaria sobre el derecho a decidir en Cataluña y de los movimientos del entorno de Méndez para apoyar al otro candidato, Álvarez se impuso a Miguél Ángel Cilleros. Eso sí, por un estrecho margen de solo 17 votos.

Habla de renovar el sindicato, pero para alguna gente puede cuestionar que ese renovación la haga una persona de casi 60 años y que lleva 26 en su cargo. ¿Entiende esas dudas?

Claro que lo entiendo, me parece razonable que haya gente que lo piense sobre todo si no me conoce demasiado ni conoce al equipo, porque yo no pienso hacerlo solo. De hecho si estoy en este proyecto es porque hay gente de todas las edades, pero la renovación no es cuestión solo de edades. Hay una compañera que tiene 39 años y os hemos metido en esta aventura con ilusión y muchas gamas. Creo que los afiliados a la UGT de manera amplísimamente mayoritaria están en este camino.

¿Cuáles van a ser sus primeras medidas como secretario general?

La primera medida ha quedado clara: queremos dejar de hablar del sindicato y hablar de los problemas de la gente. Y queremos hacerlo con nombre y apellidos. No voy a utilizar eufemismos para decir que hay personas de más de 55 años que han cotizado muchos años a la Seguridad Social y que como consecuencia de esta crisis y si no hacemos nada se van a quedar con unas pensiones absolutamente miserables. Y se puede hacer, hay recursos para poder hacerlo. Un programa de inserción cuesta menos que lo que cuesta el rescate a la plataforma Castor.

Hablar de la creación de empleo para jóvenes es otra quimera si no decimos cómo y de qué manera, por eso queremos recuperar el contrato de relevo a los 60 años y con las condiciones que había inicialmente. Creo que esto es lo que espera el país. También hablar de las políticas sociales: ahora el ministerio paga 426 euros a las personas que no cobran ninguna prestación con más requisitos que antes y son incompatibles con las de las comunidades autónomas. Me parece una barbaridad, los gobiernos deberían cooperar y es lo que vamos a plantear. Deberíamos contar con un plan estratégico para la industria en nuestro país que sitúe cuáles son nuestros puntos fuertes y cómo vamos a ayudar a que se cree empleo. Por eso planteamos la convocatoria de una conferencia en la que estemos los sindicatos, las patronales, los colegios profesionales y las universidades.

Da la impresión de que busca impulsar un modelo de sindicato al servicio de la gente, ¿es quizá eso lo que ha fallado en los últimos años?

Podemos analizar el pasado del que yo formo parte y es evidente que hay que sacar conclusiones críticas porque si no no estaríamos hablando de renovación y de cambiar. En ese sentido todos tenemos que reconocer que la crisis nos ha golpeado de forma muy dura y que los poderes fácticos se han encargado de instrumentalizar algunos escándalos que ha habido y por los que apenas vamos a tener responsabilidades penales. En parte hemos estado noqueados.

Habla también de abrirse a la participación de los afiliados y ha mencionado la posibilidad de celebrar primarias, ¿es partidario de implantar este modelo?

Hay dos cuestiones. En cuanto a la toma de decisiones en el sindicato yo quiero que el sindicato cuando tenga que ratificar un acuerdo importante con el Gobierno o las patronales que lo haga por la vía de la consulta de los delegados y las delegadas, eso lo vamos a hacer sin ninguna duda. Por otro lado, el Congreso también ha mandatado la creación de una comisión que analice cómo se participa en los congresos y es evidente que tenemos que mejorar. En ese sentido vamos a discutir todas las propuestas, incluida la de primarias. Pero quiero discutirla porque las primarias se hacen fundamentalmente para elegir a los candidatos que se presentan a las elecciones; en el caso del sindicato nuestros candidatos son los que se presentan a las empresas y en muchos casos ya se eligen por primarias.

Es un tema que podemos analizar, pero la solución a nuestros problemas de participación no tiene por qué venir solo de la mano de loas primarias. Nos estamos planteando hacer cada año conferencias sobre temas específicos y que puedan ir hablando de los problemas que preocupen a la sociedad y que el congreso cada cuatro años sirva más para marcar el rumbo.

¿Le ha llamado o le ha mandado un mensaje Pedro Sánchez?

Sí, he hablado con él hace un momento.

¿Y qué relación piensa que tienen que tener UGT con el PSOE?

Pues dependerá del nivel de acuerdo que tengamos. La voluntad de la UGT es plena, yo no tengo ningún tipo de complejo, quiero decir que nos sentimos orgullosos de nuestro pasado y nuestro futuro. En ese sentido nuestra relación con el PSOE dependerá de las políticas que desarrolle y del nivel de coincidencia que tengamos con ellas. Hemos quedado en que nos veremos la semana que viene y podremos avanzar más. También me ha llamado la ministra de Empleo.

En su discurso ha apelado precisamente a la unidad de la izquierda parlamentaria y a derogar la reforma laboral, y en ese sentido Pedro Sánchez juega un papel importante, ¿han tenido tiempo de comentarlo?

No, me ha dicho que es de izquierdas y a mí no se me ocurre cuestionarlo. En todo caso es evidente que el sindicato quiere que se deroguen las reformas, las que ha hecho el PP y las que hizo el PSOE de Zapatero. No es un capricho, fundamentalmente es porque queremos que se restaure el equilibrio y a partir de ahí iniciar un proceso de negociación. La idea de hacer un Estatuto de los Trabajadores nuevo me parece muy bien pero lo que quiero es hacerla a partir de la legislación anterior a las reformas.

Sus palabras sobre el derecho a decidir en Cataluña generaron polémica, ¿se arrepiente de haberlas dicho ahora, cree que ha servido para desviar el debate?

No puedo arrepentirme de las decisiones que ha tomado mi organización en Cataluña, aún soy su secretario general. Lo que se ha hecho es una utilización en un momento en que no había ningún debate en el Congreso. Apelo a que se miren las enmiendas que se han presentado, ninguna en relación con ese tema. Es más, hay una resolución al respecto de 2014 con la que yo me siento plenamente identificado. Al sindicato este debate no le aporta nada y no ayuda a generar un buen clima sobre los temas prioritarias. Mi prioridad no es ni el derecho a decidir ni la política sindical en Cataluña porque si no me hubiera quedado en Cataluña.

El resultado de la votación fue muy ajustado y su candidatura ganó por 17 votos. ¿Augura esto una UGT dividida o las buenas palabras de las dos candidaturas en las últimas horas son de verdad una señal de unidad?

Las palabras son sinceras y por supuesto que vamos a salir fortalecidos, porque hay una inmensa de afiliados y afiliadas que más allá de este Congreso quieren cambios en la política del sindicato, que quieren que sea todo más eficaz, ágil y que quieren que empecemos a hablar de sus problemas. Tengo además una magnífica relación con el otro candidato, Miguel Ángel Cilleros.

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