“Sin ingresos, ¿cómo voy a comprar mascarillas para seis personas cada día?”

Una madre le coloca la mascarilla a su hija.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha solicitado mascarillas gratuitas para familias vulnerables e IVA superreducido, y avisa que un 10% de las familias tienen serias dificultades para llegar a fin de mes haciendo frente a las necesidades básicas, y para un 6% resulta difícil hasta adquirir comida. Una situación que les impide afrontar el coste extraordinario que supone adquirir mascarillas con la suficiente frecuencia, lo que pone en riesgo su eficacia filtrante y, por lo tanto, la necesaria prevención del contagio de la COVID. Por ello, la organización invita a todos los ciudadanos a participar en su campaña Nadie sin mascarillas por no poder pagarlas

Lourdes Rodríguez, su marido y su hijo de 10 años, viven en primera persona esta situación. “Por suerte, gracias a dios, desde hace un año mi marido está trabajando y cobra 1.000 euros al mes. Pero de ahí hay que descontar 575 euros que pagamos de hipoteca. Con los 425 euros restantes tenemos que pagar luz, agua, comunidad, comida... y ahora también hay que sumar el gel hidroalcohólico y las mascarillas. Y, claro, no nos llega”, lamenta esta vecina de Madrid.

“En los mercadillos las venden de tela por un euro, así que hemos comprado de esas, que luego lavamos y también ponemos dentro, a modo de filtro, un salvaslip porque así nos sentimos más protegidos”, cuenta esta madre de familia que al mismo tiempo se queja de tener que recurrir a este tipo de “apaños” porque “no pueden permitirse las mascarillas quirúrgicas -cuyo precio ya fue regulado por el Ministerio de Consumo-  y, mucho menos las FFP2”, arguye. 

Aunque estos dos modelos son los más recomendados por las autoridades sanitarias, su uso continuado supone un coste mensual adicional para las familias, que oscila entre los 24 y los 105 euros. En el caso de las mascarillas reutilizables, el aumento al mes es de 24 euros; que es el cómputo de unas cuatro mascarillas a seis euros la unidad. Si se opta por las mascarillas higiénicas no reutilizables, el gasto mensual asciende a los 60, ya que habría que consumir 120 unidades a 0,50 céntimos cada una. Mientras que en los hogares en los que al menos uno de los miembros pertenece a un grupo de riesgo, el aumento del desembolso cada 30 días llegaría a los 105 euros al tener que usar —para conseguir una eficaz protección— 90 mascarillas higiénicas a 0,50 céntimos la unidad, sumado a 30 del modelo FFP2 a dos euros cada una. 

Por otro lado, aunque todas estas nomenclaturas sobre los tipos de mascarillas también se han colado en nuestras conversaciones casi diarias desde que el coronavirus eclipsara el rumbo de nuestras vidas, todavía existe cierta confusión entre la población sobre cuáles son los modelos de este artilugio que cumplen con la normativa y con su correspondiente función y garantía de protección. Es por ello que OCU “pide un esfuerzo al Ministerio de Consumo para tramitar de la forma más rápida posible una normativa absolutamente necesaria para evitar la actual confusión entre los consumidores”.

En paro y sin ingresos

“No encuentro trabajo, todavía no hemos recibido la ayuda de la Renta Mínima o del Ingreso Mínimo Vital, no tenemos ingresos y tengo que acudir a bancos de alimentos para comer, ¿cómo voy a comprar las mascarillas de la farmacia, que son desechables, para seis personas cada día? Es imposible”, se pregunta de forma retórica Wisal, refugiada siria y madre de cuatro hijos pequeños. 

Ella también ve este producto como un bien de lujo, a pesar de ser obligatorio y uno de los principales escudos (junto al lavado de manos y la distancia interpersonal) contra la propagación del virus. “He hecho algunas mascarillas con la máquina de coser y otras, la de los dos mayores, las he comprado también de tela y las lavo cada día para que las lleven limpias cuando van al colegio”, cuenta esta mujer que asegura no haber recibido ninguna ayuda específica para que sus hijos puedan disponer de mascarillas, también obligatorias en las aulas a partir de los seis años. 

Y es que, como denuncia OCU, al contrario que en otros países, en España no existen ayudas para afrontar el coste extra de mascarillas en la vuelta al cole, al contrario que en otros países comunitarios. Por ejemplo, en Alemania el Gobierno Federal de la canciller Angela Merkel ha aprobado el reparto de un bono de gastos escolares para todas las familias de 300 euros. Y en Grecia, el Gobierno ha aprobado una partida de gasto para proporcionar mascarillas gratuitas para todos los alumnos y profesores.

Aunque Lourdes y Wisal demuestran que el ingenio se agudiza para franquear la precariedad, resulta necesario proporcionar garantías de seguridad para el conjunto de la sociedad y, especialmente, para aquellos que, como ellas, atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad. En esta línea, OCU ha puesto en marcha su campaña #mascarillaparatodos, reclamado así una batería de medidas como son la reducción del IVA que se aplica a mascarillas y productos sanitarios de primera necesidad desde el 21% actual al superreducido del 4%, que se fije el precio de todos los tipos de mascarillas para que sean accesibles a todos los ciudadanos o que se repartan gratuitamente entre la población más vulnerable. En definitiva, que no haya nadie sin mascarilla por no poder pagarla.

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Publicado el
28 de octubre de 2020 - 06:00 h

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