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EXTREMADURA

Opinión

80 aniversario de la batalla de La Serena. Una batalla doblemente olvidada

"Parece que un 'segundo olvido' se cierne sobre este importante episodio de nuestra historia contemporánea. Si como ciudadanos queremos evitarlo quizás ha llegado el momento de exigir que nuestras instituciones adopten iniciativas similares a las que se han tomado en otros lugares de este país (e incluso de nuestra comunidad) que también fueron escenarios de batallas en la guerra civil (o en otras guerras)"

Recreación de una trinchera en el Museo de la Guerra Civil de Campillo de Llerena / JCD

Recreación de una trinchera en el Museo de la Guerra Civil de Campillo de Llerena / JCD

Se cumple el 80 aniversario de un hecho bélico de gran trascendencia ocurrido en tierras extremeñas. Este acontecimiento histórico no es otro que la batalla de La Serena que se desarrolló en plena la guerra civil, concretamente del 19 de julio de 1938 a la madrugada del 25 de julio de 1938.

El frente extremeño a principios de julio de 1938, de algo más de unos 190 kilómetros, prácticamente discurría en su totalidad por la provincia pacense. Resultaba ser un “entrante” republicano en la zona franquista, que semejaba un triangulo cuyo vértice se situaba entre las localidades pacenses de Valdetorres (franquista) y Medellín (republicana). De allí podemos hacer partir dos líneas imaginarias, una hacia el noreste que terminaba en un punto situado entre los pueblos cacereños de Guadalupe (franquista) y Alía (republicano); y otra con dirección sureste cuyo punto final se encontraba entre las poblaciones pacenses de Peraleda del Zaucejo (franquista) y Zalamea de la Serena (republicana).

En esas fechas el dispositivo militar republicano, de carácter defensivo, sumaba algo más de 18.300 hombres. Por su parte el ejército franquista, fuertemente reforzado esos días y con una clara finalidad ofensiva, conseguía agrupar entre 80.000 y 100.000 efectivos. Y estos dos ejércitos se enfrentaron durante la segunda quincena del mes de julio de 1938.

Las operaciones se iniciaban el 19 de julio con el ataque franquista en el sector toledano del Puente del Arzobispo (acción previa de sondeo), aunque la verdadera ofensiva comenzaba el día 20 con un doble embate, uno al noreste de Villanueva de la Serena y el otro al sur en el sector de Monterrubio de la Serena.

Imágenes del frente, en La Serena / Asociación para el Estudio y Recuperación del Patrimonio bélico reciente "Frente Extremeño"

Imágenes del frente, en La Serena / Asociación para el Estudio y Recuperación del Patrimonio bélico reciente "Frente Extremeño"

En la zona norte las tropas franquistas conseguían tomar el pueblo de Acedera al final de la jornada. Igualmente en la vertiente sur los efectivos franquistas se abrían paso hacia Monterrubio. El día 21 las fuerzas atacantes conquistaban Navalvillar de Pela, Orellana de la Sierra y Orellana La Vieja y llegaban al Guadiana, consiguiéndolo vadear al anochecer. La siguiente jornada suponía la caída en manos de los franquistas de Monterrubio al sur y La Coronada en el norte. Durante el 23, se eliminaba la fuerte resistencia republicana de días anteriores al noreste de Villanueva de la Serena y continuaba el avance hacia Campanario. Ese mismo día caía Castuera.

Finalmente, el día 24, tropas de las dos grandes masas operativas del ejército franquista contactaban en Campanario, quedando cercados un importante número de efectivos republicanos. A primeras horas de la madrugada del 25 de julio algunas de las fuerzas republicanas “copadas” intentaban romper el cerco, pero las tropas franquistas conseguían impedir dicho intento. La batalla de La Serena había terminado, la actuación del ejército franquista pasaba ahora por ocupar el territorio conquistado y hacer prisioneros a los componentes del ejército republicano que habían quedado cercados.

Esta exitosa maniobra del ejército franquista supuso prácticamente la pérdida de la mitad del territorio extremeño afecto al gobierno republicano (unos 3.000 km2), 21 localidades pasaban a manos franquistas y entre 60.000 y 80.000 civiles se sometían al “nuevo estado”. El número de militares republicanos capturados por el ejército franquista se elevaba a unos 4.700 y unos 600-700 fallecían en combate. Las bajas del ejército atacante había sido mucho menos numerosas.

Punto de vigilancia y defensa republicana en Castuera / Ángel Olmedo (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura)

Punto de vigilancia y defensa republicana en Castuera / Ángel Olmedo (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura)

A pesar de esta victoria, la acción ofensiva del ejército franquista realmente tenía un objetivo más ambicioso (aproximar sus líneas a Almadén), sin embargo dos factores impidieron su consecución. Uno fue el aumento de la capacidad defensiva republicana (llegada de tropas de otros frentes, intervención de la aviación republicana, etc.) y el otro, quizás de mayor importancia, resultó ser la inmediata consecuencia en tierras extremeñas del inicio de la batalla más dura de la guerra civil española, la batalla del Ebro. A primeras horas de la madrugada del 25 de julio un importante contingente militar republicano iniciaba el paso del Ebro y ello motivaba la marcha hacia dicho escenario de un considerable número de hombres del ejército franquista que días antes habían luchado en Extremadura.

No cabe duda que esta coincidencia temporal del inicio de la “gran” batalla de la guerra civil con el final de la batalla de La Serena, supuso ya en esas fechas el “olvido” de una operación militar nada desdeñable tanto por el número de combatientes que participaron en ella (entre 100.000 y 120.000) como por el resultado obtenido por el mando franquista.

Aunque durante el franquismo y en los primeros años de nuestra etapa democrática aparecieron diversos estudios históricos sobre este acontecimiento bélico, ha sido en los dos últimos decenios cuando la historiografía ha aportado los datos más fiables, aunque no faltos de polémica. Por desgracia la relevancia que vienen dando algunos investigadores a la batalla de La Serena no ha conllevado un mayor interés en relación a este hecho bélico por parte de las instituciones extremeñas.

Parece que un “segundo olvido” se cierne sobre este importante episodio de nuestra historia contemporánea. Si como ciudadanos queremos evitarlo quizás ha llegado el momento de exigir que nuestras instituciones adopten iniciativas similares a las que se han tomado en otros lugares de este país (e incluso de nuestra comunidad) que también fueron escenarios de batallas en la guerra civil (o en otras guerras).

* José Hinojosa es historiador y autor del libro 'Tropas en una frente olvidado. El ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil', Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009.

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