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Sobre este blog

Visionaria, creativa, escritora, investigadora. Expansiva, exploro ámbitos diversos y los traduzco en actividades de marketing y dinamización. Levanto piedras para encontrar nuevas especies y a veces, acabo metiendo la pata en su huella. Entre patrones, tacones, pasiones y fogones me muevo como pez en agua. La pluralidad en el gusto, mi bandera de maitines.

Inmersión musical

Siempre me ha gustado la lírica sobre la escena teatral. Tengo el perdonable defecto de no poner ahínco en todas las aficiones que me gustan, así que la he seguido en la distancia, desde la admiración, guardando alguna que otra entrada de cuando voy al teatro, y he sentido siempre una dulce aunque acomplejada soledad, en mi devoción por el género, sobre todo en los años más jóvenes de mi vida.

Pero decidida a poner fin a esta distancia fingida, localicé el programa de ópera de los cines Trueba, donde se proyectan grandes obras. No quería esperar demasiado para la inmersión, y habiendo dejado pasar ya las dos primeras piezas del 2015, me dirigí decidida a comprar entradas para Werther (mazo) y La Bohéme (abril). Cuál fue mi sorpresa que la sesión de marzo se vendió al completo el primer día de venta de entradas, hacía casi un mes, y de la de abril quedaban 6 asientos en primera fila ¿Cómo? Pues va a ser que esto no es tan minoritario como yo pensaba. Qué curioso ¿Pero a cuántas personas en una ciudad de 185.000 habitantes les puede gustar la ópera? Pues más de las que caben en una sala de cine, está clarísimo. ¡Y se mueven de forma organizada! “Sold out”, “Entradas agotadas”. Pero no estaba dispuesta a bajarme tan pronto del burro.

Así pues, de una manera particular, la música fue la estrella que se manifestó como eje temático en esta tercera semana de marzo. Orquídea negra, rara y exótica, su caza y captura fue la aventura del Santo Grial para mí, y está claro, para muchos en la ciudad. Después de lo de la ópera, le tocaba el turno al blues. El Mojo Workin’, festival de R&B durante el fin de semana, se veía pintón y vibrante, de los que te hacen sacudir el polvo. Para cuando me quise dar cuenta, habían vendido sus cuatrocientos cincuenta abonos y todas las entradas para la sesión del sábado noche. ¿Perdona? ¿Pero a cuántos dices que les gusta el soul? Nuevamente esa horda de caníbales de do-re-mis se me había adelantado ¡Ni los vi venir! Si me quiero unir a ellos debo espabilar: montar guardia, atender horarios de ventanilla, visitar redes sociales, y cuando cuadren cartera y calendario ¡atacar!

Así que ahora que he podido comprobar lo hambrientos que estamos todos de cultura musical, me voy ya preparando. Para cuando lleguen Zaz, Dee Dee Bridgewater y Jamie Cullum tendré mi técnica perfeccionada. El pasado miércoles, 18 de marzo, se presentó el programa detallado del Heineken Jazzaldia 2015 que, además, cumple su 50 aniversario. De entre lo más destacado, el triplete que se marca Cullum este año en la ciudad, que toca con su banda, como cantante solo, y como DJ. Sí, ha causado furor. La gente sube a Twitter la foto de sus entradas para los dos conciertos de pago de Jamie junto a otras tres más, por lo menos. Recuerda. El buen melómano, compra de manera eficiente, sin titubear, y sin esperar al último día. El año pasado recuerdo el concierto de Dee Dee. La entrada, cierto, la cogí a principios de la temporada, y realmente mereció la pena. Este año la dama el jazz vuelve, una maravilla. Habrá que andar raudos. En el programa, también fenómenos internacionales como Zaz, o Melody Gardot. Por lo que veo en redes, también están causando prisas en la compra de entradas. También John Zorn, con su Bladerunner Trio, un proyecto musical del que casi no hay material grabado, ha revuelto el gallinero. Es el diamante entre el carbón, según dicen los entendidos del jazz. Habrá que ir a verlo.

Desde luego, en diferentes formatos, niveles, y gustos, la ciudad ofrece la posibilidad de asistir a un buen número de actividades culturales relacionadas con la música. Hasta que no te pones a ello, no sumas y no eres consciente. Ahí fuera hay un tropel de gente que quiere pasárselo bien y disfrutar de estas pequeñas cosas. ¡Y andan veloces con las entradas! Eventos pequeños, grandes, de la administración pública, privados… La oferta es amplia. Como dicen los de The liberators International, “life begins at the end of your confor zone” (la vida comienza al final de tu zona de comfort) y Cullum “You’ll find everything you didn’t do, is standing right in front of you” (y encontrarás todo lo que no hiciste, está justo delante de ti). Si te faltaba el empujón, ya sabes. Es ya sólo cuestión de lanzarse, ahondar en las pasiones, y organizarse la agenda. Aunque no seamos conscientes, ahí fuera, somos muchos los que queremos cultura.

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Visionaria, creativa, escritora, investigadora. Expansiva, exploro ámbitos diversos y los traduzco en actividades de marketing y dinamización. Levanto piedras para encontrar nuevas especies y a veces, acabo metiendo la pata en su huella. Entre patrones, tacones, pasiones y fogones me muevo como pez en agua. La pluralidad en el gusto, mi bandera de maitines.

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Publicado el
22 de marzo de 2015 - 20:00 h

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