Los estereotipos sobre el islam y los menores no acompañados siguen pesando a una sociedad vasca en su mayoría tolerante a la inmigración

Imagen de archivo de menores extranjeros que llegan a España sin acompañantes.

Maialen Ferreira


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Los estereotipos que se reproducen en la sociedad sobre el islam y los menores extranjeros no acompañados siguen afectando a la percepción que tienen los vascos hacia la población extranjera, pese a que siete de cada diez tolera la inmigración y no la considera un problema.

Así lo concluye el Barómetro 2021 elaborado por el Observatorio Vasco de Inmigración (Ikuspegi) y presentado este miércoles en Bilbao por la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, el vicerrector del campus de Bizkaia de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Gorka Moreno, y el investigador de Ikuspegi Arkaitz Fullaondo.

Los datos obtenidos a través de una encuesta en la que se le ha preguntado a un conjunto de vascos sobre su opinión acerca de cuestiones como si aceptaría vivir en un barrio cuya población mayoritaria fuera extranjera o si el acceso a la sanidad y la educación debería ser gratuito para ellos, revelan que el índice de tolerancia de la población vasca hacia personas de otros orígenes se sitúa en 66,09 puntos de 100, una cifra récord desde que se comenzó a realizar el análisis en el año 2007.

La sociedad vasca tampoco considera la inmigración como un problema, según esta encuesta. Sin embargo, existe cierta estigmatización de algunos colectivos de personas de origen extranjero, sobre todo las procedentes de Marruecos, Argelia o Magreb en general, que siguen despertando antipatías y recelos en la convivencia diaria, con un especial recelo a los menores no acompañados. El sentimiento hacia el islam tampoco es bueno.

“Se está poniendo el foco sobre la parte negativa de la realidad. Al llamar a chavales menores 'menas' se les deshumaniza. Se les ha puesto un adjetivo que no tiene humanidad. No se nos tiene que olvidar que son niños que han pasado por un proceso migratorio tremendamente traumático y en soledad. Es un colectivo muy diverso y estereotipado que cuenta con aspectos muy positivos a los que no se les da la peso mediático”, ha explicado el investigador Arkaitz Fullaondo.

Según ha explicado Fullaondo, los propios extranjeros que son discriminados en ocasiones no lo perciben como tal o no son del todo conscientes de que lo que están sufriendo es racismo. “Hay mucha población inmigrante que es discriminada y que no percibe que está siendo discriminada. Es un fenómeno que yo diría que está cambiando. Hay situaciones que sufre la población que viene a vivir aquí y que antes no asumía como una discriminación, pero ahora empieza a asumir ciertos patrones y diferencia entre lo que es aceptable y lo que no. Por lo tanto, situaciones discriminatorias que antes no percibían como tal, ahora sí que las perciben como discriminación”, ha detallado.

“El islam no está bien visto por parte de la sociedad vasca”

Los datos revelan que más del 80% de los vascos entrevistados opina que la sanidad y la educación son derechos universales y que deberían tener acceso a ellos todas las personas inmigrantes, independientemente de si se encuentran en situación regular o no. No obstante, más de la mitad opina que los extranjeros son machistas y un 63,5% cree que las personas inmigrantes deberían abandonar partes de su religión o cultura que entren en conflicto con la legislación vasca.

“El islam no está bien visto por parte de la sociedad vasca. Cuando hacemos la pregunta de si consideran que la población inmigrante debe abandonar su religión o cultura al llegar a Euskadi la mayoría tienen en mente el islam. El contexto de religión cristiana que tenemos en la sociedad se nota aquí claramente. Existe un importante grado de desconfianza y vemos que los indicadores no mejoran sustancialmente en los últimos años”, ha recalcado el investigador.

A pesar de ello, la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales se ha mostrado orgullosa de los resultados. “Las conclusiones de este estudio nos hablan de comprensión, de solidaridad y de inclusión. La sociedad vasca tiene, como pueblo, los brazos abiertos a las personas de origen extranjero porque son parte importante para el desarrollo de este país”, ha señalado Artolazabal.

En este sentido, los datos muestran que la crisis de la COVID-19, al igual que reveló el Barómetro 2020, ha hecho que la sociedad sea más solidaria y cercana respecto a la población extranjera. En la encuesta realizada en el año 2020, el índice de tolerancia aumentó cinco puntos. Este año, la cifra ha aumentado un punto más. Los investigadores confían en que la tendencia al alza se consolide siempre y cuando la situación económica no afecte a la sociedad vasca. “La solidaridad colectiva que se ha generado por la pandemia está influyendo en los resultados, pero todo va a depender de la situación económica y la respuesta que se dé a la crisis. Es una variable que vamos a tener que mirar”, ha concluido Fullaondo.

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