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Euskadi cerrará cuatro colegios públicos en Bizkaia ante la caída de la natalidad con críticas de familias y sindicatos

CEIP Larrañazubi en Getxo, escuela pública que cerrará sus puertas el curso que viene

Maialen Ferreira

Bilbao —
22 de enero de 2026 15:47 h

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Los colegios públicos Ingeniero Orbegozo y Tomás Camacho en Bilbao, Larrañazubi en Getxo y Lamiako en Leioa cerrarán sus puertas el próximo curso, una consecuencia más de la caída de la natalidad en Euskadi. Se trata de un proceso de reorganización que afecta a un total de doce centros de Bizkaia, ya que también habrá otras integraciones, aunque se mantendrían ambas sedes. En algunos casos había ya solamente tres alumnos por clases, justifica el Gobierno vasco. Algunas familias y los sindicatos CCOO y Steilas ya han verbalizado su desacuerdo con el plan.

En Bilbao, Ingeniero Orbegozo se integrará en Gabriel Aresti y Tomás Camacho en Maestra Isabel Gallego Gorria. Asimismo, el colegio de Deusto se unirá a Deustuko Ikastola, si bien el alumnado que a día de hoy se encuentra en ambos centros utilizará los dos edificios. Esto mismo ocurrirá en Basauri con la fusión de Soloarte y José Etxegarai. En el caso del alumnado de Larrañazubi de Getxo, pasará a San Ignacio; mientras, en Leioa, los alumnos de Lamiako pasarán a Artaza Piñueta.

“No son decisiones improvisadas, sino el resultado de un trabajo previo de análisis y diálogo en el que la prioridad es el alumnado. Lo que prima es la calidad educativa”, ha argumentado la consejera vasca de Educación, Begoña Pedrosa, tras una reunión con medios de comunicación en la que ha explicado los cambios que se llevarán a cabo el próximo curso y que se harán efectivos en la inminente campaña de matriculación.

Pedrosa ha adelantado los datos de Bizkaia, pero ha reconocido que en Gipuzkoa y Álava, pese a no haber cierre de instalaciones, también se integrarán algunos colegios en otros de cara al siguiente curso, algo en lo que aún “están trabajando”. En una reciente entrevista con este periódico ya insistió en esta idea de las reorganizaciones. “Muchas veces el primer golpe es duro. Pero, cuando hablamos con datos y reflexionamos con las personas que están implicadas, cuando se explica y se debate, se llega al acuerdo y se implementa esa integración. Hay disenso en algunos momentos, porque son procesos que duran dos o tres años, pero también acuerdos. Estamos aportando a la cohesión social de Euskadi. Y lo digo con todo el convencimiento del mundo mundial”, expuso. Euskadi es la comunidad con más peso de la educación privada, que acoge a casi la mitad del alumnado total.

Pedrosa sí que ha querido puntualizar es que el cierre de los centros no supondrá el despido de los trabajadores. “Aquí no se queda nadie fuera. Cuando el profesorado de un centro es interino y finaliza el curso, al siguiente participará en los procesos de concurso anuales y optará a otros centros, mientras que para las personas que cuenten con plaza fija hemos ido negociando con los centros educativos aledaños para que se trasladen. En algunos casos, al centro donde va a ir su alumnado; en otros casos, en función de su situación, han tomado otro tipo de decisiones. Pero no se queda nadie fuera. Se trata de un proceso personalizado para el personal, en algunos centros se reforzarán los equipos directivos y en otro el profesorado”, ha explicado Pedrosa.

Aulas de tres personas

“Cuando hablamos de seis procesos de integración en doce centros educativos lo que hay que saber es que en esos centros hay menos de 60 niños y niñas en total. Tenemos aulas con tres alumnos. Ahí perdemos sociabilidad. Y la escuela es un espacio para desarrollarse académicamente, pero también socialmente. Luego está el impacto de la diversidad, muchas de estas integraciones, están desarrolladas con dos centros, uno de ellos muy segregado, con alumnado muy vulnerable, con un índice socioeconómico y cultural muy bajo y otro centro donde ocurre justo lo contrario. Los datos nos dicen que el alumnado con un índice socioeconómico y cultural alto va solo, mientras que los alumnos que cuentan con un índice bajo necesitan referentes, necesitan escuchar en euskera al alumnado, vivir en diversidad, porque quien compensa en la sociedad es la escuela. La escuela es un espacio compensatorio que abre oportunidades para desarrollarse académica y socialmente”, ha explicado la consejera tras destacar que por la falta de alumnado ha habido centros sin cursos concretos y otros en los que niños de diferentes edades se unían en un mismo ciclo para ser más en la clase.

Según ha recalcado, los procesos se han hecho “de manera consensuada” y “progresiva” con la comunidad educativa, además de “comunicación constante con las familias”, a pesar de ello, desde el Departamento son conscientes de la incertidumbre y el malestar de muchas de las familias afectadas. “Es normal, se crea incertidumbre por no saber a dónde van a ir sus hijos el próximo curso. Todo eso se está trabajando con las familias. En el colegio se desarrolla un sentido de pertenencia y eso se debe trabajar ahora. Hay que hacer que conozcan bien el proyecto educativo, para ello es importante que haya equipos de trabajo que coordinen y que vayan comunicando a las familias y pensando qué es lo mejor para cada ciclo y por qué”, ha apuntado.

A la reunión, además de la consejera y su equipo en el Departamento de Educación, han acudido representantes del colegio Anaitasuna ikastola de Ermua, que durante el curso pasado integró en sus aulas a los alumnos del colegio Ongarai. Según han reconocido, uno de los temores a la hora de unir al alumnado era la diferencia entre ambos. “Eran centros de dos perfiles diferentes, por un lado, Anaitasuna es un colegio euskaldun, mientras que Ongarai contaba con alumnado en gran parte migrante, con riesgo de llegar a convertirse en gueto. Entendimos que debíamos poner a los alumnos en el centro para que tengan una educación de calidad. Los dos claustros tuvimos voluntad de trabajar juntos y así lo hemos hecho. Hemos creado un plan de tres años para rebajar la segregación”, han manifestado los representantes de Anaitasuna Ikastola que han mostrado la cara positiva de la integración de los dos centros.

Además de Anaitasuna Ikastola también han estado presentes representantes del colegio Tomás Camacho de Bilbao que el próximo curso cerrará sus puertas, aunque las instalaciones seguirán acogiendo otros usos educativos debido a que el centro Eskurtze se encuentra en obras y sus alumnos serán trasladados provisionalmente al edificio del centro Tomás Camacho. “A nivel emocional para las familias está siendo duro, pero conocíamos la situación de la escuela. Somos una pequeña escuela con poco alumnado, hay 48 alumnos en total contando todos los ciclos de Infantil y Primaria. Por mucho que nos esforcemos no es enriquecedor para ellos y en estas condiciones cuesta sacar adelante un proyecto educativo. Las familias creen que el que haya pocos niños en una clase va a favorecerles, pero a nivel pedagógico y educativo no es así”, ha explicado la actual directora del centro, Ángela Ortiz.

Para que el impacto sea menor han comenzado desde ahora uniendo a los alumnos del Tomás Camacho y a los del Maestra Isabel Gallego Gorria para que en septiembre la adaptación sea más sencilla. “Muchos de los profesores son interinos justamente porque no es un colegio que ofrezca estabilidad. Somos cinco profesionales con plaza que seremos destinados al nuevo colegio. Cada vez hay menos niños y en nuestro barrio, Irala, hay mucha oferta pública, es normal que ocurran estas cosas”, ha reconocido Ortiz.

El objetivo del Departamento de Educación con estas decisiones es “garantizar proyetos educativos solidos, inclusivos y viables pensados para el medio y largo plazo que permitan ofrecer una educación de mayor calidad, más equilibrada y con mejores oportunidades para el alumnado, las familias y para quienes formen parte de la comunidad educativa”. Sin embargo, hay familias que no están de acuerdo con esta decisión, como en el caso de Larrañazubi, un colegio que íntegramente ofrecía el modelo A, es decir, solo en castellano y que ahora pasará San Ignacio, a un centro en el que se ofrecen tanto el modelo A como el D, con todas las asignaturas en euskera salvo Lengua Castellana. “Muchos de los padres escogieron Larrañazubi porque la enseñanza era en castellano, si ahora queremos llevarles a un centro que solo ofrezca el modelo A tenemos que llevarlos al centro de Bilbao y no estamos de acuerdo con ello”, critica Ilse Saiz Campomar, presidenta la Asociación de Familias Larrañazubi.

Según denuncia, durante este curso se produjo “el cierre arbitrario” del aula de dos años, algo que han reclamado al Ararteko, pero se encuentran esperando su resolución. Sin embargo, Pedrosa ha informado de que se tomó la decisión de cerrarla porque “solo se matricularon tres niños”, mientras que se mantienen cuatro niños en el aula de tres años. “Las quejas y dudas de las familias son legítimas, pero es un centro con 47 alumnos en total. Se trata de una isla de modelo A dentro de Getxo donde acuden menores que no residen cerca del colegio, sino que van desde el centro de Getxo donde ya hay otros centros públicos. No es el Departamento el que va a decidir cómo transitar de un modelo a otro, son los mismos centros los que toman las decisiones para asegurarse de que todos los alumnos acaben con un buen nivel tanto de euskera como de castellano”, ha aclarado la consejera.

IÑAKI BERASALUCE / EUROPA PRESS

Críticas de CCOO y Steilas

Los sindicatos CCOO y Steilas también han denunciado el cierre de los centros. En este sentido, CCOO ha criticado “la escasa información facilitada y la tardanza en la comunicación de una decisión de enorme impacto social y educativo” como es el cierre de los centros de Bizkaia. “Queremos denunciar la nefasta actuación de la Delegación de Educación de Bizkaia, cuya reiteración en este tipo de actuaciones la descalifica como gestor cualificado. Cada vez resulta más evidente —y menos disimulado— el interés de determinados responsables de la política educativa vasca por perjudicar a la escuela pública vasca, al margen del vaivén y la incertidumbre que caracteriza hoy la planificación de la red pública”, han lamentado.

Desde Steilas, han criticado que “las decisiones unilaterales de cierre de los centros suponen la destrucción de la escuela pública por mucho que se disfracen de fusiones o integraciones”. “Exigimos al Departamento de Educación que comparta la información con transparencia. La matriculación va a comenzar pronto y desde Steilas pondremos todas nuestras fuerzas, como de costumbre, en la defensa de la red pública. Por ello, pedimos a las familias que hagan una apuesta firme por la escuela pública. Tenemos que cambiar la tendencia que llevan tanto el Gobierno vasco como el Departamento de Educación. No vamos a aceptar la destrucción de plazas educativas públicas mientras se subvencionan otras. La oferta pública se debe mantener o aumentar, así como los puestos de trabajo”, han concluido desde el sindicato.

Por su parte, desde Sumar consideran que la intención del Gobierno vasco “responde a una política de reducción de la escuela pública y de la red educativa pública en Euskadi”.

En este sentido, el portavoz parlamentario de Sumar, Jon Hernández, ha señalado que este planteamiento viene acompañado de “varios cierres absolutamente innecesarios de centros educativos públicos, de escuelas públicas, que desde luego rechazamos frontalmente”, una decisión que, a su juicio, supone un debilitamiento progresivo de la red pública educativa en Euskadi.

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