Euskadi endurecerá por ley las condiciones de los pisos turísticos, que tendrán que renovar la licencia a los cinco años
El Gobierno vasco endurecerá las condiciones para los pisos turísticos en la próxima Ley de Turismo. El anteproyecto que ha iniciado este miércoles el periodo de exposición pública contempla, por ejemplo, que las viviendas turísticas tengan que renovar la licencia transcurridos cinco años. Es una diferencia sustancial con la situación actual, ya que en estos momentos la licencia tiene un carácter indefinido. Además, se recoge la prohibición de establecer viviendas de uso turístico en zonas tensionadas, en viviendas protegidas y en suelo no urbanizable, y se limita la implantación de viviendas turísticas en núcleos rurales si se trata de explotaciones agrarias o arquitectura tradicional. Por otra parte, se endurecen los requisitos y sanciones a las plataformas de intermediación, comercialización y promoción de viviendas turísticas, incluyendo todo tipo de canales.
El consejero de Turismo, Comercio y Consumo, el socialista Javier Hurtado, ha presentado el anteproyecto como una forma de adecuar la normativa a los cambios sociales que se están produciendo en los últimos tiempos pese a que se trata de una ley “relativamente joven”, ha dicho. Además, pretende adaptarse a nuevas normativas, como adecuarse al reglamento europeo de alquileres de corta duración y a la Ventanilla Única Digital, incorporando conceptos como las plataformas digitales de intermediación turística. Se alinea con el Plan Territorial Sectorial de Recursos Turísticos (PTS) que se está desarrollando coordinadamente con el Departamento de Vivienda de Denis Itxaso y que va a redefinir el modelo de cohesión territorial y ordenar los recursos turísticos. El consejero ha asegurado que se pretende “reforzar el modelo de sostenibilidad turística” que ya está vigente en Euskadi, así como “fortalecer el sector y su profesionalidad”. En este sentido, incorpora también en un capítulo la defensa de la calidad del empleo y de los derechos laborales en el sector.
En el capítulo de sanciones, aumenta el número de aquellas a las que se les puede dar publicidad, que estaba limitado hasta ahora para las sanciones muy graves. “Va a haber más sanciones y más posibilidades de sanción y las cuantías se gradúan”, ha precisado el consejero. Las leves conllevarán una sanción de 100 a 10.000 euros, las graves de 10.000 a 60.000 euros, y las muy graves de 60.000 a 300.000 euros. También se optimizan los protocolos de inspección, y se permite, por ejemplo, no identificarse a los inspectores, cuando el hacerlo pueda frustrarse el objeto de la inspección que están llevando a cabo. La norma actualiza también la clasificación de establecimientos y empresas turísticas y se da una mejor regulación a algunos establecimientos, como las residencias de estudiantes, y se da cabida a nuevas modalidades y a actividades como el turismo activo o el ecoturismo.
Como es habitual, Hurtado ha destacado la importancia de la autonomía de los ayuntamientos, en muchas de las materias relacionadas con la ordenación del turismo, sobre todo en lo que se refiere a la regulación de los pisos turísticos. “Nosotros tenemos el trabajo realizado y facilitamos que los ayuntamientos, dentro de su autonomía municipal, apliquen las decisiones en función de su normativa urbanística”, ha señalado el consejero. ·En este sentido, ha puntualizado que hay consistorios que “están restringiendo aún más este tipo de viviendas y otros que tienen una necesidad y la están regulando porque creen que es positivo para asentar población o porque es beneficioso para su municipio”.
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