Una familia denuncia que una mujer de 84 años sufrió “desatención” en una residencia de DomusVi

Bomberos desinfectando la residencia Berra de Donostia en 2020

La familia de una residente de 84 años interna del centro Berra, que ofrece plazas concertadas pero que está gestionado por el grupo privado DomusVi en Donostia, denuncia la “desatención” sufrida por esta mujer en los últimos días de su vida. Falleció en el hospital Donostia el de 11 de marzo. Al informe médico de su fallecimiento le acompañaban una decena de fotografías en las que constaban heridas, úlceras y escaras en buena parte del cuerpo, genitales incluidos. Además, semanas atrás la mujer tuvo una rotura de clavícula como consecuencia de una caída que no fue tratada hasta siete días después. Y una movilización poco cuidadosa le generó una lesión en el pie.

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Según han explicado a este periódico, la mujer ingresó en el hospital con “mal estado general” y otras complicaciones de sus patologías previas. Pero la exploración reveló también las importantes lesiones cutáneas. El cuerpo suscitó inquietud en los sanitarios presentes, que optaron por realizar un registro fotográfico previa comunicación a los acompañantes. Refirieron su sorpresa por ese estado en una persona procedente de una residencia, donde los cuidados han de ser constantes y personalizados. Las lesiones estaban extendidas pero eran especialmente evidentes en las “zonas de contacto” de las prendas y en los pliegues. Explican fuentes médicas que esas irritaciones son comunes en esas zonas en personas con poca o nula movilidad, por lo que el secado y la vigilancia es esencial para evitarlo.

La familia interpreta que, por su extensión y estado, esas heridas no eran precisamente recientes y teme que si la paciente hubiese fallecido en la residencia nunca se habrían descubierto. “Si llega a ser en Berra y no en el hospital, no le vemos el cuerpo. ¿Por qué no se le envió a un especialista de la piel? ¿Para qué pagábamos 60 euros todos los meses en cremas hidratantes?”, denuncian. Este testimonio indica también que no era el primer episodio de presunta desatención. “Se cayó. Como tenía visita, me llamaron y me dijeron que no me asustara. Le habían puesto un parche en la herida. Pero se quejaba del hombro. Luego nos enteramos de que era la clavícula. A la semana me lo dijeron. ¿Por qué no le inmovilizaron con cabestrillo?”, se preguntan estos familiares.

Este periódico se ha puesto en contacto con DomusVi para conocer su versión de lo ocurrido. A través de una agencia de comunicación externa, han facilitado un documento llamado “statement reactivo” y que han colgado en el tablón de anuncios de la residencia antes de la publicación de la noticia a pesar de que se afirma que el tema “ha trascendido a los medios de comunicación”. La nota se inicia con las “condolencias” a la familia y atribuye el fallecimiento a un caso de “desnutrición”. “En aquellos casos en que, por el deterioro físico o cognitivo propio de la edad avanzada, los residentes no pueden o no quieren deglutir y/o ingerir líquidos, la compañía activa un protocolo específico que consta de una valoración por parte de un profesional médico y un profesional de enfermería, así como controles de peso periódicos, identificación de posibles causas fisiológicas que impidan la correcta alimentación del residente y análiticas de control para revisar los valores nutricionales. Ante una evolución no favorable, DomusVi inicia la derivación del propio residente a un hospital para que éste pueda ser tratado en un entorno medicalizado. Durante todo el proceso, el equipo médico de DomusVi mantiene contacto directo con la familia”, se puede leer. Añade la cadena que siempre persigue el “bienestar” de los usuarios y que ofrece servicios de “máxima calidad”. No menciona en ningún momento las lesiones cutáneas ni sus causas. Y asegura ante las quejas de la familia que actuó correctamente“ desde el primer momento”, aunque se muestra “cooperativa” con “cualquier tipo de investigación que se pueda realizar”.

No es la primera polémica con DomusVi en los últimos meses, en los que las residencias han saltado a primer plano por los brotes de COVID-19. Berra es uno de los centros de mayores en Euskadi con más fallecidos. Los datos oficiales hablan de 20 defunciones con coronavirus, si bien un sanitario que intervino durante los primeros momentos aludió en el Parlamento Vasco a que fueron “unos 35” los muertos en realidad. Y precisamente este viernes ha surgido un “posible positivo” en coronavirus en la planta 0 de Berra, lo que obligará a realizar un cribado en ese piso y a suspender de manera preventiva visitas y salidas. En esta fase de la pandemia con los mayores ya vacunados, solamente ha habido un caso que ha acabado en muerte, en la residencia San Prudencio de Vitoria.

DomusVi gestiona otra residencia en Donostia, Villa Sacramento. Allí, según recogió este periódico, se estuvo cobrando entre los meses de agosto de 2020 y marzo de 2021 a las familias por mascarillas FFP2 que entregaban a las familias como concepto diferenciado de la cuota de estancia. Finalmente, la cadena admitió el error una vez que el asunto saltó a la opinión pública y realizó las devoluciones. Subrayó que no eran más de 50 euros por familia. Esta multinacional ya ha sido objeto de debate ya que, por ejemplo, ha trascendido igualmente que mantenía un acuerdo con una funeraria para que captara clientes entre las familias de los usuarios.

En nuestros especiales interactivos, se pueden consultar todos los datos sobre la evolución de la pandemia en Euskadi, sobre los positivos y fallecidos en todas y cada una de las residencias de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa y el avance día a día de la campaña de vacunación. También tenemos mapas con los brotes más destacados.

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