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Kontseilua aspira a duplicar el ritmo de euskaldunización y lograr 300.000 nuevos hablantes de euskera para 2036

Presentación del 'Reto para la nueva revitalización', este jueves

elDiario.es Euskadi

Donostia —

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Euskalgintzaren Kontseilua ha presentado este jueves el 'Reto para la nueva revitalización' con el que pretende dar respuesta a la situación de “emergencia lingüística que viven el euskera y la comunidad vascohablante, y abrir el camino hacia un nuevo ciclo”. Así, se marca el objetivo de duplicar el ritmo de euskaldunización y lograr 300.000 nuevos hablantes de euskera para 2036. Los responsables de Kontseilua han presentado esta iniciativa en Andoain (Gipuzkoa), donde han señalado que los más recientes diagnósticos “han evidenciado una desaceleración del proceso de normalización y revitalización, e incluso un alto riesgo de retroceso si no se actúa”.

Tal y como han explicado, el reto que plantean debe ser asumido por “la sociedad en su conjunto: el ámbito del euskara, las instituciones, los agentes sociales y políticos, y, por supuesto, las personas euskaltzales y toda la ciudadanía que desean garantizar un futuro al euskara”, según recoge Europa Press. En esa línea, han reiterado que el euskera y su comunidad lingüística “se encuentran en una situación de emergencia lingüística, y es imprescindible dar un salto en el proceso de normalización, impulsar una nueva revitalización”. Como “vía de salida”, Kontseilua ha planteado un reto a diez años, dirigido no solo a las instituciones sino a toda la sociedad. La propuesta se basa en el amplio consenso social Batuz Aldatu, suscrito por más de 140 agentes sociales.

Uno de los pilares principales del reto es lograr 300.000 nuevos hablantes de euskera en un plazo de diez años, para 2036. “Actualmente se ganan unos 15.000 hablantes al año en el conjunto de Euskal Herria, pero no es suficiente para superar la desaceleración y poner en marcha un nuevo ciclo de revitalización”, han señalado. Para duplicar el ritmo de euskaldunización, se han fijado objetivos específicos por territorios y ámbitos administrativos, teniendo en cuenta las distintas realidades sociolingüísticas y la progresividad. Así, en la Comunidad Autónoma Vasca se debería pasar de los 13.000 nuevos hablantes actuales al año a 25.000; en Navarra, de 1.500 a 3.700; y en Iparralde, de 440 a 1.300.

En cuanto al uso, se plantea “superar el umbral del 20% de uso declarado en los próximos diez años; es decir, ganar casi cinco puntos desde el actual 15,3%”. Así, el reto busca “aumentar el conocimiento para multiplicar y consolidar las oportunidades de uso, y elevar el uso no solo como garantía de vitalidad de la lengua, sino también como motor para reforzar el conocimiento”.

“Ambicioso y viable”

Para Kontseilua, el 'Reto para la nueva revitalización' es “ambicioso, como corresponde a un cambio de tendencia, pero también viable”. En este camino, plantea actuar en cinco ámbitos estratégicos. El primero es la educación reglada, con el objetivo de afrontar el reto de lograr 180.000 nuevos hablantes completos en una década a través de este ámbito.

En Euskadi, la herramienta sería generalizar el modelo educativo en euskera, “superando el actual sistema de modelos y proporcionando recursos para que quienes tienen menos euskara puedan recibir más”. En Navarra, la clave sería extender el modelo de inmersión hasta el 40%, junto con garantizar que todo el alumnado reciba, al menos, la asignatura de euskera. En Iparralde, una de las claves es la expansión de los centros de inmersión en euskera, así como la incorporación del euskara en el currículo de todo el alumnado.

El segundo ámbito estratégico es la euskaldunización y alfabetización de personas adultas. El reto es crear 120.000 nuevos hablantes completos en una década: 100.000 en Euskadi, 14.800 en Navarra y 5.200 en Iparralde. Para lograr este objetivo, ve “imprescindible” la gratuidad de los estudios de euskera, la creación de una nueva agencia que coordine la actuación de instituciones y agentes sociales, el aumento de recursos y facilidades para la acogida lingüística de personas migrantes, y el impulso de normativas y planes que refuercen la presencia del euskera en el ámbito laboral.

La tercera clave son los recursos necesarios para hacer posibles las medidas. En este sentido, pide una mayor inversión destinada a las políticas lingüísticas de normalización del euskera, elevando de la media actual de 0,45% de los gobierno al 2% del presupuesto consolidado, “extendiendo además la responsabilidad de la política lingüística a todos los niveles institucionales: gobiernos, diputaciones, ayuntamientos y otros organismos”.

La cuarta clave es el “salto necesario en la arquitectura jurídica del euskara”. A su entender, “para poder desarrollar políticas lingüísticas eficaces, sostenibles y con garantías que impulsen un nuevo ciclo de normalización y revitalización, el euskara necesita la oficialidad plena en todo Euskal Herria”. De este modo, en la Comunidad autónoma vasca Kontseilua ve necesario “frenar la actual ofensiva desoficializadora y avanzar hacia una nueva arquitectura jurídica”. En Navarra, “superar la zonificación y lograr la oficialidad en todo el territorio, y en Iparralde, ”alcanzar un estatus de oficialidad“.

La quinta clave es “construir de forma integral y transversal las condiciones reales para vivir en euskara; es decir, un ecosistema completo en euskara: en la cultura, el ocio, el entorno digital, y en todo el tejido social”. Para ello, además de las políticas públicas, será imprescindible “un compromiso social activo, fuerte y organizado; será fundamental que cada euskaltzale tome conciencia, se empodere y se organice”. Kontseilua ha explicado que el reto se estructura en dos ciclos de cinco años, y la Encuesta Sociolingüística será el principal instrumento de medición del progreso. De este modo, “se podrán ajustar las medidas y corregir el rumbo de forma continua”.

Tal y como ha insistido, “el reto es ”viable, ambicioso e ilusionante, con objetivos razonables y medidas e indicadores sólidos“. Además, se basa en experiencias de diversas comunidades lingüísticas minorizadas a nivel internacional, tomando como referencia estrategias como Cymraeg 2050 del Gobierno de Gales, el Pacte Nacional per la Llengua de la Generalitat de Catalunya y el Protocolo Lingua Vital de Galicia, así como el objetivo propuesto por Euskal Konfederazioa para Iparralde de cara a 2050.

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