El laberinto del PP en Gipuzkoa: de tener a Sémper y Lezama criticando a Vox a pedir el voto para la ultraderecha en el Senado
Las elecciones generales han puesto el foco sobre el PP de Gipuzkoa, la organización claramente más débil de las tres en Euskadi. Primero fue por el candidato elegido para el Congreso, el jovencísimo Jon Echeverría (Donostia, 2004), que busca rentabilizar en las urnas su tirón televisivo y de redes sociales. Después, vino el acuerdo con Vox en el Senado, que obliga a los 'populares' a retirarse en esa circunscripción y a pedir el voto para la ultraderecha. Y todo con un portavoz en las Juntas Generales, Mikel Lezama, que ha repetido en varias ocasiones su disgusto por el acercamiento del PP a Vox y por mensajes como los de Isabel Díaz Ayuso. Y con una presidenta, Muriel Larrea, que ya está con un pie fuera del cargo.
El PP tiene apenas siete ediles en toda la provincia de un total de 986. Tres de ellos son en Donostia, la capital. Es el mismo botín que dejó en herencia a Borja Corominas el ahora dirigente Borja Sémper cuando en 2020 dejó temporalmente la política incómodo con el “clima de confrontación” y avisando de que un partido no podía ser una “secta”. Antes se había enfrentado a su ahora compañera de lista por Madrid, Cayetana Álvarez de Toledo. “Mientras algunas caminaban sobre mullidas moquetas, otros nos jugábamos la vida”, fue su celebrada frase pronunciada a los periodistas en Vitoria recordando la amenaza de ETA. La banda terrorista asesinó a Gregorio Ordóñez antes de las elecciones de 1995, en las que tenía claras opciones de ganar.
En 2019, el candidato en Donostia fue el propio Sémper. Propuso una campaña que fue un canto a la moderación y al aperturismo. “Vox es un partido diametralmente opuesto a lo que representa el PP”, le contó a este periódico en la entrevista previa a las elecciones de 2019, entre muchas otras críticas al partido que ahora les representará en las urnas. “No es política, es San Sebastián”, repetía entonces. Hasta Mikel Erentxun se sumó.
En el Parlamento foral, los 'populares' son tres de 51, aunque en 2023 fueron decisivos para darle el Gobierno a PNV y PSE-EE tras la victoria electoral de EH Bildu. También han pactado presupuestos con nacionalistas y socialistas. De 25 escaños guipuzcoanos en el Parlamento, solamente uno es del PP, el de la presidenta Larrea. Alega razones personales para dejar el cargo interno, pero fue Miguel Tellado quien lo contó en un acto público, sin esperar al congreso.
En las generales, el último diputado guipuzcoano fue el veterano José Eugenio Azpiroz, electo en 2011; y el último senador Gonzalo Quiroga, del 2000. Hay voces internas que señalan que las decisiones en Gipuzkoa responden precisamente a esto, a que no hay nada que perder después de tantos lustros.
“A mí me costaría votar a Vox y duele no tener candidatura”, le ha dicho Quiroga a El Diario Vasco. “Hubiese sido importante tener en cuenta el sentido del ser de una organización como el PP en Gipuzkoa”, apela un dirigente actual. Otro expone que si el PSOE ha buscado optimizar el sistema electoral con un acuerdo con el Frente Amplio el PP no tenía otro remedio que moverse igualmente. Lezama, habitualmente crítico, ha preferido no hacer comentarios al respecto.
Lo llamativo es que el PP de Gipuzkoa no ha participado en la decisión. Lo admitió el propio presidente vasco, Javier de Andrés. Había lista una terna encabezada por el edil donostiarra Tomás Pascua para pelear por el Senado. Pero no es, ni mucho menos, la primera vez que la dirección impone su criterio en Gipuzkoa. “Génova locuta, causa finita”, solía bromear un estrecho colaborador de Alfonso Alonso cuando él mismo fue apartado desde Madrid sin contemplaciones.
Una de esas imposiciones se produjo en las generales de 2019, que tuvieron que repetirse. Siendo Sémper el líder local, Génova situó de candidato por dos veces a Iñigo Arcauz. Este periódico informó de que captó militantes para Vox y también de que un juzgado le obligó a hacer frente a deudas económicas. A la vez, una candidata al Congreso en aquellas generales era a la vez integrante de las planchas de Vox en las municipales.
Las encuestas conocidas, particularmente el Sociómetro, no dan ninguna opción al PP en el Congreso por Gipuzkoa. Dejan su volumen de votos por debajo del 10%. De hecho, la fotografía general que ofrece para toda la comunidad autónoma es de una tímida subida de solamente un punto, mientras Vox casi duplicaría sus apoyos con relación a los de 2023.
De Andrés, en cambio, ha defendido públicamente la valía de Echeverría y que, sin concurrir al Senado, podrán centrarse en pelear por mandarle a Madrid. El elegido ya fue candidato en 2023, con solamente 19 años. Fue cabeza de lista del PP en las municipales en Zumarraga, una localidad feudo socialista. Ya entonces contó con el apoyo expreso de dirigentes nacionales como Elías Bendodo, con el que grabó un vídeo. La operación fue un rotundo fracaso, ya que el PP apenas logró el 1,58% de los sufragios, 73 en todo el municipio. Echeverría quedó muy lejos de ser concejal y empeoró los resultados de 2019 y 2015. Ahora, en estos años, ha saltado de plató en plató, lo mismo en La Sexta que con Javier García Negre o discutiendo con tertulianos muy conocidos.
Los 'candidatos' del PP en Gipuzkoa para el Senado son Andrés Paramio, reservista del Ejército, Alejandra Moreno, responsable de Vox en Irún, y Jesús María García-Conde del Castillo, que fue el primer diputado de la ultraderecha en Castilla y León en 2019. De Andrés, en ETB2, aseguró que el PP está más cerca de Vox en temas como el migratorio que del PNV, el partido al que dieron el poder en Gipuzkoa en 2023.
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