El PNV se suma 'in extremis' y a disgusto al plan para prorrogar en 2023 el 50% de descuento en el transporte en Euskadi

Una unidad de Bilbobus, en el exterior del hospital de Basurto de Bilbao

El pleno del Parlamento Vasco ha vivido este jueves momentos de tirantez entre los dos partidos socios en el Gobierno de Iñigo Urkullu, PNV y PSE-EE, luego de que los socialistas, que dirigen el área de Transportes, hayan anunciado que secundaban una propuesta de la oposición, de Elkarrekin Podemos-IU y EH Bildu, para dar continuidad en el primer semestre de 2023 a los descuentos del 50% en los transportes en Euskadi. El PNV, 'in extremis' y tras una velada acusación de “deslealtad institucional” sin un destinatario concreto, se ha avenido a sumarse al acuerdo aunque con duras críticas ante lo que siente como un plan “que viene decidido de Madrid” y en el que poco pueden incidir las instituciones vascas.

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Finalmente, sin votos en contra y con la sola abstención de la única representante de Vox, la Cámara ha alumbrado una resolución para “prorrogar” el 50% al menos un semestre más, ya que “a los seis meses” se “analizará” si se mantiene la necesidad de seguir financiando unas medidas originadas por la inflación y la crisis energética y que llevan en vigor desde septiembre. La Cámara, en todo caso, insiste en que es una solución coyuntural ya que, de cara al futuro, hay consenso en que toca ir a un modelo de “descuentos progresivos” y variables en función de la renta y el uso de los diferentes operadores.

Los descuentos en el transporte público ya venían tensionando las relaciones entre el PNV y los socialistas, que dirigen este área tanto en el Ejecutivo autonómico como en las diputaciones de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa, todas ellas con la fórmula de coalición entre ambos. Se da la circunstancia de que los presupuestos de 2023 lo incluyen ya en Álava y en Gipuzkoa, pero no en Bizkaia o en el propio Gobierno vasco. En la presentación de las cuentas de Transportes de 2023 en el propio Parlamento, el consejero Iñaki Arriola no mencionó la medida en su primera intervención pero, a preguntas de la oposición, sí manifestó su deseo de darle continuidad.

Elkarrekin Podemos-IU, socio de los socialistas en el Gobierno central, recogió el guante y ha motivado este jueves un pronunciamiento del Parlamento en este sentido. Según constaba en el orden del día, PNV y PSE-EE iban a contrarrestar de la mano la iniciativa de la oposición con un texto genérico y sin compromisos, pero la socialista Susana Corcuera ha aclarado pronto que, desde el respeto al texto conjunto del Gobierno, unirían sus votos a EH Bildu y Elkarrekin Podemos-IU. Eso sí, siempre que se deje constancia de que son ayudas transitorias y que el modelo efectivo ha de ser progresivo y no universal.

Estas palabras han generado revuelo en el hemiciclo. El lehendakari, Urkullu, ha mirado al consejero Arriola y, después, se ha levantado y ha tenido una conversación con el portavoz de su partido, Joseba Egibar. Los protagonistas niegan que hayan hablado de este tema y que haya supuesto un cambio de criterio, aunque instantes después el coordinador del PNV, Iñigo Iturrate, se ha dirigido al escaño de la portavoz en la materia, Irune Berasaluze, antes de su intervención. La parlamentaria, con tono duro, ha sacado a relucir esa “deslealtad institucional, algo así está pasando aquí” que no ha concretado y ha criticado el discurso de Corcuera. Sin embargo, al término de su discurso ha sorprendido con un “anuncio nuestro voto a favor” y la votación no ha reflejado la tensión existente.

Según las fuentes consultadas, la posición inicial era de abstención, lo que hubiese implicado que los socios votasen por separado. Solamente en temas relacionados con el autogobierno tienen libertad PNV y PSE-EE de no actuar de manera coordinada y las fricciones son muy excepcionales. La última había sido en relación a la gestión del Gobierno de España de la crisis en la frontera de Melilla: el PNV votó con la oposición mientras los socialistas defendieron la posición de Pedro Sánchez.

Apenas unos minutos después de la votación, el propio secretario general socialista, Eneko Andueza, ha destacado como “buenas noticias” el resultado del debate parlamentario. Ha destacado que el PSE-EE viene trabajando desde octubre en esta línea de mantener los descuentos. Ha recordado sutilmente que los socialistas ya aceptaron la tercera deflactación fiscal que impulsó el PNV y ve razonable que los usuarios de metros, tranvías o autobuses tengan también descuentos en un contexto de crisis económica. “El coste de esta medida es de 89 millones de euros. Una deflactación parcial del 4% como la anunciada en julio cuesta a las arcas forales 250 millones”, ha querido remarcar Andueza, que ha destacado que el consejero Arriola “ya había trasladado” a los socios cuál era la postura en esta materia.

En la actualidad, el 60% del dinero para los descuentos en Euskadi lo pone España, es decir, el 30% del 50%. La excepción son los servicios operados por el Estado, que son gratuitos. Los presupuestos del Estado no prevén de momento una partida para que se mantenga esta línea de financiación, pero las instituciones vascas están dispuestas a costearla en su integridad aunque no llegase para cubrir el 50%. Fuentes socialistas recalcan que también los representantes del PNV en los diferentes foros interinstitucionales del transporte habían secundado este planteamiento. En todo caso, la partida no está en los presupuestos vascos tampoco, aunque Arriola manifestó con claridad que no habría problema jurídico para dotarla en caso de acuerdo político.

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