Juan Carlos Cortés Pulido: “España tiene un papel protagonista en la nueva era tecnológica espacial”
La segunda jornada del VI Foro Económico de elDiario.es cerró por todo lo alto con una mesa redonda dedicada al espacio, titulada “Vanguardia aeroespacial: innovación y competitividad en la nueva era tecnológica”. Moderada por Marta Borraz, redactora de Sociedad del periódico, la octava mesa del día reunió a Juan Carlos Cortés Pulido, director de la Agencia Espacial Española (AEE); Sara Correyero, vocal del Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España (COIAE) y cofundadora de Ienai Space; Enrique Fraga, director general de Sistemas Espaciales de GMV; Fernando García, director de negocio de Indra Space; y Miguel Ángel Redondo, director comercial y de desarrollo de negocio de Hisdesat.
Borraz abrió el debate señalando la importancia del espacio en el nuevo contexto tecnológico y geopolítico: “Estamos ante una nueva era tecnológica vinculada al espacio y a la industria aeroespacial, que se ha convertido en un terreno estratégico a muchos niveles. Un nuevo contexto en el que nos encontramos con actores distintos, desde países como China a grandes empresas privadas que han dado un salto cualitativo. ¿Cuál es el papel de España en esta nueva carrera aeroespacial?”.
Cortés Pulido fue el primero en intervenir, y lo hizo de manera contundente: “España tiene un papel protagonista. En los últimos años se ha multiplicado la inversión en el espacio: España es la cuarta economía espacial de la Unión Europea. Tenemos un sector espacial de primer nivel con la capacidad de hacer sistemas completos, de operarlos y de ponerlos en órbita”.
Sara Correyero amplió el enfoque: “España debe buscar su especialización. Estamos desarrollando tecnologías que cubran la cadena de valor al completo, y de ahí la importancia de tener esa soberanía nacional. Pero también es importante entender dónde nos podemos especializar más y dónde tenemos ese ‘know how’ más fuerte para ser más competitivos, y no tener sólo actores que valen para todo sino actores muy buenos en determinados sectores del espacio”.
Fraga, por su parte, destacó que España ya no es un actor secundario: “Ha habido un reclamo histórico de que España se tenía que poner a su nivel. Pero incluso estando por debajo del nivel de inversión pública en la Agencia Espacial Europea, lo que ha conseguido el ecosistema de empresas españolas es increíble: tenemos liderazgo no sólo en tecnologías punteras sino en programas pilares de la Unión Europea en áreas concretas en las que hemos demostrado poder competir con países que están a un nivel superior al nuestro, como Francia. España tiene capacidad no sólo de innovar, sino también de liderar”.
Fernando García subrayó la relevancia estratégica del sector: “El mundo está muy convulso en el ámbito del espacio. Estamos en medio de una batalla que es comercial, pero también espacial. España tiene una tradición muy sólida en este ámbito del espacio. Siempre echábamos de menos presupuestos: ahora los hay, por lo que es momento de gastar ese dinero con inteligencia y criterio”. Redondo coincidió: “Se ha hablado de liderazgo, de presupuesto… la pregunta es ¿Por qué? Porque tenemos conocimiento. España es un socio fiable, de gran prestigio. Llevamos más de 60 años en el mundo espacial, lo que nos aporta una base tecnológica industrial potente que nos permite abordar estos retos”.
Independencia vs. soberanía
La reciente creación de la Agencia Espacial Española también se puso sobre la mesa. Cortés Pulido explicó sus funciones: “Gestionamos e integramos y somos la voz única de la actividad espacial. Antes íbamos a Bruselas y no había un organismo que fijase posiciones. Ahora mismo, la Agencia es el catalizador que mueve la tecnología y los programas en el ámbito espacial, pero no seríamos nada sin un sector como el que tenemos, que es nuestro mayor activo”.
El debate sobre la soberanía y la autonomía tecnológica fue especialmente intenso. Redondo advirtió: “La independencia aún está lejos. Para eso tenemos que tener la llave de acceso al espacio. Hoy por hoy los operadores necesitan poner los satélites en el espacio y se van a EE. UU. Pero la soberanía tecnológica sí está bastante conseguida”. Fraga puntualizó: “A nivel europeo, ser independiente y ser soberano son cosas distintas. Es el momento de reforzar lo que Europa ha sido y de actuar de forma coordinada”.
Correyero criticó la falta de capital privado europeo que acompañe los proyectos nacionales: “Ahí las empresas españolas nos vemos perjudicadas. No hay fondos de capital riesgo en España con esa herencia de haber invertido en big tech, y menos en espacio, lo que hace que estemos un poco abandonadas”.
Cortés Pulido cerró recordando la importancia de la cooperación internacional: “En espacio, la independencia es imposible, como en otras muchas disciplinas. Pero la autonomía no. Por eso la clave es la interoperabilidad de los sistemas de desarrollo común. Por ejemplo: la Estación Espacial Internacional tiene muchos socios, y cada uno es responsable de un aspecto concreto. Eso hace que todos deban estar cooperando”.
El papel de la innovación y la transferencia de conocimiento fue otro eje destacado. Correyero insistió en que el mayor reto sigue siendo el talento: “Formamos a personal altamente cualificado que es muy valorado a nivel mundial, pero todavía nos cuesta retener ese talento, porque reciben ofertas toda la semana”. Redondo recordó que la seguridad está integrada desde el diseño de los programas: “En el diseño de los programas satelitales está intrínseco el análisis de la seguridad”.
Falta de regulación y espacio privado
La mesa abordó finalmente la irrupción del espacio privado y los desafíos regulatorios. Fraga bromeó comparando la situación actual con los mares del siglo XVII: “El espacio hoy en día está como la mar del siglo XVII, llena de bucaneros y corsarios. Hay poca regulación y es compleja. Regular el espacio es realmente complicado, pese a que hay intentos aún en ciernes. La regulación se va a hacer, como no nos descuidemos, en base a la práctica de los grandes”.
Cortés Pulido recordó que la inversión privada depende del sector público: “Es una tendencia imparable que entre el sector privado. Pero su éxito pasa necesariamente por el sector público. El 85 % de la inversión en espacio es gubernamental. Space X no hubiera llegado a lo que es sin el apoyo de la NASA. Dicho esto, la regulación es importantísima: se prevé que para 2025 puede haber 100.000 satélites en órbita”. Correyero añadió que la sostenibilidad depende de la tecnología: “Tenemos que desarrollar las capacidades críticas para poder tener un espacio sostenible. Space X lanzó el año pasado unos 3.000 satélites. De nada sirve regular si la capacidad tecnológica no va de la mano”, subrayó.
Exploración lunar y retos futuros
El debate cerró con la exploración lunar, muy de actualidad tras el anuncio de la NASA de establecer una colonia permanente. “La Luna va a dejar de ser un destino para convertirse en el punto de partida de la exploración del espacio profundo”, vaticinó Cortés Pulido. Por ello, “el primer paso es la creación de una colonia humana allí”. Los ponentes destacaron que España mantiene presencia en misiones lunares y marcianas y que, aunque Europa aún tiene recorrido por delante, el país está bien posicionado para aprovechar su base tecnológica y su experiencia en proyectos estratégicos europeos.
España, tal y como concluyeron los ponentes, combina inversión creciente, talento y ambición estratégica, pero los retos son múltiples: regulación, sostenibilidad y retención de personal altamente cualificado son factores determinantes para consolidar su liderazgo en esta nueva era tecnológica espacial, tan apasionante como incierta.
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