El Gobierno niega la entrada a los jardines del Pazo de Meirás a una marcha cívica y lúdica de los colectivos de memoria histórica

Fachada del Pazo de Meirás, en el concello coruñés de Sada.

“Meirás es nuestra memoria. El Pazo ya es nuestro”. “Este Pazo quiere pueblo”. Con estos eslóganes todos los ciudadanos están llamados a acudir este sábado, 19 de junio, a una marcha cívica por los exteriores y jardines de la histórica propiedad enclavada en Sada (A Coruña), restituida por sentencia judicial al Estado tras 82 años de ocupación por Francisco Franco y su familia. Un acto “reivindicativo y festivo” convocado por colectivos de la memoria histórica, y el apoyo logístico del Ayuntamiento de Sada, con el fin de celebrar que “la democracia se abra paso en más de nueve hectáreas de impunidad franquista”. Pero esta vez no será la familia del dictador la que dé con las puertas en las narices al movimiento cívico que fue clave en la lucha por recuperar Meirás, si no el Estado. El Gobierno de Pedro Sánchez, en posesión de las llaves desde hace seis meses, no ha contestado a la solicitud de autorización que cursaron los promotores de la manifestación. Pero les advirtió en una llamada telefónica que no abrirán el sábado los portalones de Meirás.

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El asombro, la incomprensión y el cabreo son mayúsculos entre los colectivos gallegos de la memoria histórica. Verse abocados a manifestarse alrededor de un muro, como lo hicieron tantas veces en las dos ultimas décadas cuando encabezaban la lucha cívica por la restitución del pazo, “sería denigrante, una falta total de respeto”, alerta Carlos Babío, una de las personas clave del movimiento cívico para la recuperación pública de la propiedad con la que se hizo Franco en plena Guerra Civil, en 1938. Coautor del libro Meirás, un pazo, un caudillo, un expolio, colaboró intensamente con el Estado para la demanda judicial que el año pasado dio lugar a la restitución del pazo. No hay ninguna razón, dice, para denegar permiso a un “acto de normalidad democrática”. “Me asusta ese escenario, no quiero ni pensar que ocurra, sería dramático que Meirás se convierta en un espacio de ruptura ciudadana con el Estado”.

La convocatoria es cívica y festiva, recuerda, con la participación de intelectuales y artistas, bajo el lema "un pazo para la memoria y el pueblo". Un acto de apenas una hora de duración, en el que pretenden, amenizados con la música y cantos del trío Tanxugueiras, recorrer por un camino los jardines, rodear la fachada del pazo y allí, delante de su puerta principal, los actores Isabel Risco y Fernando Morán darán lectura a un manifiesto. El Ayuntamiento de Sada, que tiene encomendada por el Estado ocuparse de las visitas al pazo y mantenimiento de los jardines, se ocupará de la logística de esa marcha “reivindicativa y lúdica”, insiste Babío. Y subraya que en la petición de autorización se hizo con todas las garantías de no entorpecer los trabajos de reparación que el Gobierno lleva a cabo dentro de la propiedad.

Pero en vez de autorizar ese acto, el Ejecutivo anunció hace unos días que la tan esperada apertura al público de los jardines de Meirás, reiteradamente aplazada el pasado invierno por las restricciones de la pandemia, empezarán el último fin de semana de este mes de junio. Carlos Babío recuerda que el Pazo de Meirás, al ser Bien de Interés Cultural (BIC), debe estar abierto a visitas cuatro veces al mes, como mínimo. Pero permanece cerrado desde que los Franco, por orden judicial y una sentencia aún pendiente de recurso de casación en el Tribunal Supremo, tuvieron que entregar las llaves el 12 de diciembre de 2020.

"El Estado no puede secuestrar el pazo"

“Era razonable esperar, adecentar el lugar, y emprender las obras que se están haciendo dentro del pazo para abrirlo con todas las condiciones de seguridad. Pero el Estado no puede secuestrar el pazo”. Babío espera que el Gobierno recapacite y permita la marcha cívica de este sábado. Que impere el sentido común, dice. El Valle de los Caídos y el Pazo de Meirás son, subraya el investigador, “los mayores símbolos de la ruptura de la impunidad franquista”. “Tenemos que ser una piña en esa reivindicación, ciudadanos y poderes públicos, no se puede dar al traste con toda la lucha que llevamos durante 40 años de democracia”, remacha al recordar que el movimiento cívico, como lo reconoce la sentencia que obligó a los Franco a devolver el pazo, fue clave para que las instituciones dieran la batalla. Babío subraya su incomprensión con la negativa del Gobierno, cuando hasta ahora “siempre hubo colaboración”, especialmente con la Secretaría de Estado de Memoria Democrática.

Y mientras, con la esperanza de que el Ejecutivo finalmente acepte abrir Meirás una semana antes de lo previsto, continúan en las redes sociales los llamamientos a acudir numerosos al acto de este sábado. El cartel es obra del humorista gráfico Luis Dávila, O Bichero, en el que aparece una de las populares campesinas que dibuja ante el pazo, llave en mano, y clama: “Nos toca a nosotros disfrutarlo”. “No fue sin tiempo”, responde la gallina.

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