Primeros ensayos de la desescalada en Galicia: Feijóo abre los bares en ocho ayuntamientos con la mirada puesta en la navidad

Terrazas en el centro de Ourense

Alberto Núñez Feijóo no deja de repetir que a principios de diciembre quiere volver a abrir la hostelería en las decenas de ciudades gallegas con persianas echadas desde hace 20 días. Su discurso optimista siempre lleva el pero del "siempre que se pueda" y se repite demasiado como para no ver que la estrategia de la Xunta es salvar la navidad, escuchando a alcaldes como el de Santiago que lo piden día tras día. El primer ensayo de ese camino a la post nueva normalidad acaba de aplicarse en ocho ayuntamientos para los que se suavizan las restricciones impuestas a principios de noviembre. Se trata de las localidades de Verín, Amoeiro, Coles, Trazo, Boqueixón, Val do Dubra, Monforte e Campo Lameiro. El comité clínico que asesora a la Xunta ha levantado en ellos las restricciones más duras y permite la vuelta a la vida en bares y restaurantes.

Feijóo especula con levantar restricciones mientras la presión asistencial continúa en niveles de abril

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La tendencia de la Xunta a comunicar buenas noticias en esta semana no está directamente avalada por los datos generales. La presión hospitalaria señala que una de cada seis camas de UCI gallegas están ocupadas por enfermos de coronavirus y es frecuente que el número de muertos que se comunican cada día suponga un récord que obligue a viajar al mes de abril para realizar comparaciones numéricas. Si bien es cierto que las restricciones han ayudado a mejorar los datos de contagios también lo es que solo hace un mes la Xunta tenía sobre la mesa una predicción estadística terrorífica que calculaba que en enero habría 1.500 solicitantes de camas UCI, cuando solo hay 600 en total, según la manera de catalogar del Gobierno gallego.

El Gobierno de Feijóo quiere salvar la navidad y en ese empeño encuentra el amparo de la mayoría de alcaldes de las siete principales ciudades gallegas, en donde los bares se han convertido en pequeñas ventanas en los que solo se puede aspirar a un café en vaso de plástico. Uno de los más insistentes es Xosé Sánchez Bugallo, alcalde de Santiago. La capital gallega es, según el propio Feijóo, la que mejores cifras está presentando en los últimos días. Solo hace cuatro semanas aquí se situaba la mayor de las preocupaciones.

De los ayuntamientos que ahora se abren destaca el caso de Verín. En esta localidad de la provincia de Ourense situaba la Xunta hace mes y medio uno de los epicentros de lo que se calificó como una "bomba vírica" que mantuvo en jaque durante semanas a las autoridades sanitarias de Galicia. Sin descartar la llegada de una tercera ola, todo en la Xunta son mensajes de que las compras y las cenas de navidad se harán con códigos más próximos a las normas que mandaron durante el verano que al susto constante en el que se ha convertido el otoño gallego.

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