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De la “caca” de Siri a la “guerra termonuclear” contra Samsung: los peores momentos de Steve Jobs

Apple tuvo que reponerse de un fuerte varapalo tras la salida de su líder, Steve Jobs (Foto: Wikimedia)

Revolucionó el mundo de los ordenadores personales. Revolucionó la forma de consumir música. Revolucionó las comunicaciones móviles. El mundo tecnológico no se puede entender sin Apple y sus innovaciones con las ‘íes’ por delante: el iPad, el iPhone, el iPod...

Sin embargo, detrás de todos estos productos hay una historia que muchas veces no se cuenta o que olvidamos. Algunos de estos episodios son recopilados por Yukari Iwatani Kane, periodista que cubrió la información de la empresa de Cupertino para el Wall Street Journal, en ‘Haunted Empire: Apple After Steve Jobs’. El libro cuenta los últimos años del líder Jobs al frente de la compañía y los comienzos de Tim Cook, marcados por los productos antes mencionados pero también por crisis internas de todos los colores.

En este libro, publicado el pasado mes de marzo, la autora condensa cinco años de trabajo y viajes alrededor del mundo (Reino Unido, Corea del Sur, China...) y decenas de entrevistas. De su mano vamos a hacer una visita al pasado reciente de Apple para rememorar algunos de los momentos más delicados.

Desconectad el WiFi

Cuando Apple había alcanzado el cénit del éxito con el iPad, surgieron problemas con otro de sus productos estrella, uno que dio a los responsables de la firma de la manzana mordida más de un quebradero de cabeza: el iPhone 4. Lo que pasó con las antenas y la sugerencia de coger el móvil de otra manera - el llamado 'Antennagate' - lo recordamos todos, pero el problema del WiFi en la WWDC (la conferencia para desarrolladores de Apple) quizá no tanto.

La conexión del móvil de Steve Jobs no funcionaba y él pidió a los periodistas y blogueros que desconectaran sus ordenadores. Había 570 en la sala, según el consejero delegado. Ellos creyeron que estaba de broma y se rieron, pero pronto el personal de Apple acudió a su lado para pedirles que cerraran sus portátiles: ellos sí reconocieron el tono que estaba utilizando su jefe.

Demandados por "la caca" de Siri

Al igual que con la antena del iPhone 4, los problemas con el asistente personal Siri no se limitaron a las preguntas que no era capaz de responder o a las que contestaba de forma inesperada, como cuando mandaba a centros de planificación familiar a los que preguntaban por una clínica que practicase abortos. El ciudadano Frank Fazio demandó a la empresa porque Siri no funcionaba como mostraban los anuncios, protagonizados entre otros por Martin Scorsese.

A tanto no llegó Steve Wozniak, cofundador de Apple, aunque también cargó tintas contra la aplicación. “Le diría: ‘¿Cuáles son los números primos más grandes que ochenta y siete?’ Y conseguiría costillas de primera calidad”. Y remató: “Mucha gente dice Siri. Yo digo caca”.

La guerra termonuclear”

Durante aquellos años, Kane asistió a uno de los juicios que enfrentaron a Apple contra uno de sus principales competidores, la empresa surcoreana Samsung. ¿La razón? La compañía presuntamente había plagiado el diseño de sus ‘smartphones’ y tabletas en la recién comercializada gama Galaxy. Una gama de teléfonos inteligentes, por cierto, que funcionaba con el sistema operativo Android, propiedad de Google, a la que Apple también demandó por (siempre presuntamente) haber plagiado iOS. La lista continúa con demandas a HTC, Motorola...

Lo más curioso es que, según cuenta Kane, cuando en Apple supieron que Google estaba trabajando en el primer ‘smartphone’ con Android que salió al mercado, el HTC Dream, no se lo tomaron muy en serio. Hasta los propios fundadores, Sergey Brin y Larry Page, y el CEO, Eric Schmidt, aseguraron a Jobs que no competirían con el iPhone.

Sin embargo, la tensión estalló en enero de 2010, cuando Google presentó el Nexus One, también desarrollado por HTC pero ahora con la marca de Google. Jobs fue rotundo: “Que quede bien claro. Quieren matar al iPhone. No se lo permitiremos.” Fue entonces cuando comenzó la auténtica oleada de demandas, en California pero también en países europeos como Holanda. A su biógrafo, Walter Isaacson, Jobs le dijo: “Voy a destruir Android. Voy a la guerra termonuclear con esto.”

Antes de verse en los jugados, Jobs y Schmidt se encuentran en la cafetería Calafia, en Palo Alto. El fundador de Apple le pide que deje de usar “nuestras ideas”. Schmidt se niega: Android empezó como 'startup' en 2003, dos años antes de que Google la adquiriera y mucho antes de que el iPhone saliera a la venta.

En abril de 2011, Apple demanda a Samsung. La acusa de copiar el diseño, el ‘packaging’ y la interfaz de usuario, entre otras cosas. El juicio se celebró en 2012 en un tribunal de San José (California) y tiene momentos bien extravagantes: según Kane, los abogados de Samsung pidieron que el cartel que anunciaba el juicio, ‘Apple contra Samsung’, se sustituyera por ‘Apple contra Samsung, Samsung contra Apple’.

Además, la jueza, ante el cansancio visible de los miembros del jurado popular, llegó a preguntarles que si querían cafeína; y estos, quién sabe si agotados tras cuatro semanas de sesiones, dieron su veredicto en 21 horas y tras cuatro semanas de trabajo en las que hubo tiempo incluso para emitir este 'sketch' de Conan O’Brien que el equipo de Apple utilizó como parte de su defensa.

Apple ganó la primera ronda de la “guerra termonuclear”: Samsung debía entregarle 1.000 millones de dólares por daños y perjuicios, aunque no se demostró que la gama Galaxy infringiera las patentes. En pocas horas, las acciones de Apple subieron de 11,73 a 675 dólares.

Las estrictas reuniones del Top 100

El 'Top 100' era un encuentro con los principales directivos y empleados de Apple. Estas reuniones se solían celebrar en el Carmel Valley Ranch, un complejo vacacional de algo más de 200 hectáreas. Recibir una de estas invitaciones era todo un honor, según cuenta Kane, pero no tanto si tenías que acudir con una presentación bajo el brazo.

Sirviéndote de Keynote, el programa de diapositivas de Apple, no debías usar más de una fuente y tres o cinco puntos (nunca cuatro) en cada imagen. Además, los títulos tenían que estar un 30 por ciento por encima de la línea central de la imagen y los archivos no podían pesar más de ocho megas.

Como anécdota, en el Carmel Valley Ranch, además de presentar los principales productos de la compañía, Jobs advirtió a sus allegados de que Apple jamás se debería meter en el negocio de los televisores. Ya veremos...

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