Vox se declara víctima de “escupitajos” tras derogar la ley balear de memoria: “Podríamos haber sufrido un apuñalamiento”
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Apenas 24 horas después de que PP y Vox tumbaran la ley balear de memoria democrática, la formación de extrema derecha ha cargado contra las víctimas del franquismo que se concentraron a las afueras del Parlament balear en protesta por la eliminación de la norma. Los de Santiago Abascal se han presentado como blancos de un supuesto “clima de hostilidad” que, aseguran, generaron quienes mostraron en la calle su rechazo a la derogación del texto y posteriormente se congregaron en el salón contiguo al hemiciclo para seguir el pleno.
La portavoz del grupo, Manuela Cañadas, ha comparecido en rueda de prensa para denunciar lo que ha considerado “un espectáculo lamentable y de una violencia preocupante” por parte de los familiares de represaliados del franquismo, amplificando la indignación de estos y acusándolos de haber protagonizado tal comportamiento que sus compañeros de bancada corrieron incluso el riesgo de ser agredidos con arma blanca: “Podríamos haber sufrido, y lo digo así de claro, un apuñalamiento contra cualquiera de nuestros cargos y hubiéramos tenido que lamentar algo mucho más grave”.
“Es inaceptable que los cargos públicos de un partido político no puedan acceder sin ser escupidos, insultados y sin mantener la distancia de seguridad, rodeados por 150 personas”, ha aseverado.
La diputada ha efectuado estas manifestaciones a pesar de que el ambiente transcurrió sin incidencias -y bajo presencia policial- más allá de los momentos de tensión que se vivieron antes de iniciarse el debate, cuando el diputado de Vox en el Congreso Jorge Campos se dirigió a los manifestantes para dedicarles un gesto de desaprobación con su pulgar hacia abajo, o tras la votación que posibilitó la derogación del texto memorialista. En un mensaje en 'X' difundido en 'X', Campos aseguraba que los de Abascal habían sido víctimas de “intentos de agresión” por parte de “la asociación Memòria de Mallorca y la Fundación Darder Mascaró”, a las que tachó de “chiringuitos que han vivido de la subvención pública y que trabajan para enfrentar y dividir a la sociedad”, así como por parte de miembros del PSIB-PSOE y de Més per Mallorca.
En la misma publicación, el diputado se jactó, con todo, de que los supuestos increpadores no pudieron “parar el mandato democrático de Baleares”: “Hoy, los defensores de la concordia entre españoles estamos de enhorabuena por la derogación de la sectaria ley de memoria democrática”.
En declaraciones a elDiario.es, la presidenta de Memòria de Mallorca, Maria Antònia Oliver, ha condenado las acusaciones efectuadas por Vox, lamentando que la formación pretenda y desacreditar a las víctimas del franquismo y a los colectivos memorialistas con “mentiras que intentan ensuciar nuestra imagen”. “Ayer fue un día terrible, pero ya podíamos prever que pasarían cosas así”, ha señalado, recordando que no es la primera vez que desde Vox utilizan un lenguaje hostil hacia ellos.
No en vano, en 2021, el portavoz adjunto de la formación en el Parlament, Sergio Rodríguez apeló a cerrar la secretaría general de Memoria Democrática, “fumigarla y acabar con todas las garrapatas, cucarachas y chinches que habitan en ella”, unas declaraciones que fueron duramente criticadas por colectivos de víctimas y partidos de la oposición por considerar que deshumanizaban a quienes trabajan en políticas de memoria y por tratarse de términos utilizados por los nazis para referirse a los judíos y por la propaganda del genocidio de Ruanda, cuando determinados medios incitaban a “exterminar a las cucarachas” en alusión a la minoría tutsi.
A ese episodio se sumó otro de los momentos más controvertidos de la legislatura, cuando el presidente del Parlament, Gabriel Le Senne (Vox), rompió en pleno hemiciclo la fotografía de tres víctimas del franquismo durante otro debate en torno a la supresión de la ley, unos hechos que provocaron una oleada de indignación dentro y fuera del archipiélago, con peticiones de dimisión que Le Senne nunca ha atendido. El Govern de Marga Prohens (PP) tampoco le ha forzado a abandonar el cargo.
El responsable ultra se encuentra pendiente de ser juzgado por un delito de odio como consecuencia de aquella acción, por la que los querellantes y las acusaciones populares personadas en la causa -los descendientes de las republicanas asesinadas, Memòria de Mallorca, el colectivo Estimada Aurora (que engloba a unos 50 ciudadanos), el Partido Comunista (PCE) y el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)- reclaman para él desde un año y cuatro meses hasta cuatro años de cárcel, así como hasta 11 años de inhabilitación. La Fiscalía y el propio inculpado, por su parte, piden el archivo de la causa al alegar que actuó en el ejercicio de sus funciones para preservar la neutralidad institucional y el pluralismo político.
En la rueda de prensa de este miércoles, ha acusado además al PSIB-PSOE de organizar “performances totalmente calculadas” cada vez que se abordan debates “complicados” en el Parlament. “Si tiramos de hemeroteca fotográfica, siempre son las mismas personas las que vienen”, ha espetado. La portavoz de Vox ha matizado, no obstante, que excluye de esas acusaciones a los grupos de Més per Mallorca y Més per Menorca.
La izquierda pide a Le Senne moderar los plenos: “Algunos actúan como hooligans”
Precisamente, la Junta de Portavoces, que se ha prolongado durante cerca de una hora, ha abordado hoy las formas y la cortesía parlamentaria tras la tensión vivida en el pleno del día anterior. Así lo ha explicado el portavoz de Més per Menorca, Josep Castells, quien ha impulsado el debate y ha trasladado que existe un sentir mayoritario entre los grupos de que el presidente del Parlament debe intervenir cuando se produzcan afirmaciones ofensivas durante los debates, interrumpir al orador cuando se sobrepasan determinados límites y, si es necesario, llamar al orden a los diputados.
“No se trata de atacar a nadie, sino de mejorar el trabajo que se hace aquí. Confrontamos ideas y debatimos civilizadamente y, si no somos capaces de hacerlo, no merecemos estar en estos escaños”, ha afirmado, lamentando que en ocasiones algunos parlamentarios actúan como “hooligans”. En la misma línea, el portavoz de Més per Mallorca, Lluís Apesteguia, ha sostenido que Le Senne ha demostrado ser “incapaz de dirigir los debates” y ha denunciado una “falta de actuación del presidente respecto a sus obligaciones parlamentarias”. El ecosoberanista también ha criticado que, durante la reunión, el dirigente de Vox haya respondido a las cuestiones planteadas por los grupos.
Por su parte, Cañadas ha señalado que comparte que deben existir límites en el debate parlamentario y que todos los diputados tienen la responsabilidad de dar ejemplo, mientras que desde el PSIB-PSOE, su portavoz adjunto, Marc Pons, ha acusado a la extrema derecha de actuar con “cinismo” y de alimentar la confrontación política, al tiempo que ha lamentado que Le Senne no haya ejercido la autoridad que le corresponde desde el inicio de la legislatura. Finalmente, la portavoz adjunta del PP, Marga Durán, ha admitido que el pleno del martes fue “tenso y difícil”, si bien ha señalado que corresponde al presidente del Parlament ejercer la moderación. Durán ha añadido que cuando los diputados interrumpen a los consellers durante sus intervenciones también deberían ser llamados al orden.
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