El expresidente del Parlament balear investigado por llamar “puto nazi” a un diputado de Vox: “Intentan callarnos”
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El expresidente del Parlament balear Balti Picornell ha comparecido este jueves en los juzgados de Palma a raíz de la querella interpuesta por el diputado de Vox en el Congreso Jorge Campos por supuestamente referirse a él como “puto nazi”. El encausado no ha llegado a declarar dado que no le había sido notificada formalmente la querella y ha sido citado nuevamente para el próximo martes a las 13.00 horas.
Según ha explicado su defensa a las puertas del juzgado, Picornell había sido convocado únicamente mediante una llamada telefónica y un mensaje SMS. Ante esta situación, el juez ha acordado entregarle ahora la documentación y señalar una nueva fecha para su declaración en calidad de investigado. Su abogado, Josep Rosell, del colectivo Acció Cassandra, ha anunciado además que recurrirá la admisión a trámite de la querella al considerar que los hechos denunciados están amparados por el derecho fundamental a la libertad de expresión.
“No podemos tolerar que, aunque finalmente se archivara, se investigue a una persona por unos hechos que aunque fueran ciertos no serían constitutivos de delito”, ha expresado el letrado.
El propio Picornell ha enmarcado el procedimiento en un intento de la extrema derecha de restringir la crítica política: “Lo que no podemos permitir es que personajes como este intenten recortar nuestra libertad de expresión, intenten tenernos callados y que no podamos expresar lo que una persona reaccionaria dice en redes sociales”. “Tenemos que tener un derecho fundamental a la libertad de expresión y hay que hacerles frente”, ha incidido.
En esta línea, su abogado ha señalado que los estándares de protección de la libertad de expresión son especialmente amplios cuando afectan a responsables políticos. En este sentido, ha defendido que expresiones como la que ha motivado la querella deben analizarse en el contexto de la trayectoria pública del denunciante. “Estamos hablando de un político que se ha significado por homenajes al Valle de los Caídos, por posicionarse contra represaliados del franquismo o por afirmar que el 18 de julio es el día más importante de España”, ha argumentado.
La defensa prevé presentar directamente un recurso ante la Audiencia Provincial de Balears después de que el juzgado admitiera la querella por un presunto delito de injurias graves a la autoridad. Previsiblemente, el recurso no llegará a resolverse antes de la nueva comparecencia prevista para la próxima semana. “Veremos qué entiende del tribunal y hasta dónde llegan los estándares de la libertad de expresión española”.
A las puertas de los Juzgados de Vía Alemanya, una quincena de personas se ha concentrado para mostrar su apoyo al expresidente de la Cámara autonómica. Tras abandonar el edificio judicial, Picornell ha sido recibido con aplausos por parte de los asistentes.
La causa tiene su origen en una querella presentada por Campos después de que Picornell difundiera reiteradamente en sus redes sociales una fotografía en la que posa junto a un grafiti con el mensaje “J. Campos puto nazi”. La semana pasada, el diputado de Vox ratificó la denuncia ante el juzgado instructor y avanzó que no descarta ampliarla a otras personas que también hayan compartido o utilizado la citada imagen.
Picornell presidió el Parlament entre 2017 y 2019, durante el segundo mandato de la socialista Francina Armengol. Durante su etapa al frente de la Cámara autonómica trató de proyectar una imagen austera e institucional, marcada por la cercanía a los movimientos sociales y por gestos simbólicos contra los privilegios asociados al cargo. Entre ellos, renunció a utilizar el coche oficial y defendió una presidencia más próxima a la ciudadanía y menos ligada a la solemnidad tradicional de las instituciones.
El discurso ultra de Jorge Campos
Se da la circunstancia de que, en mayo de 2024, el propio diputado de Vox comparó la gran manifestación celebrada días antes en favor del catalán con la Alemania nazi, utilizando para ello la imagen de un desfile de antorchas celebrado apenas unos meses después de que Adolf Hitler ascendiera al poder.
Campos también señaló en otra publicación a catalanistas e independentistas en el contexto de la Diada de Mallorca. “Este día sabemos que, en Palma de Mallorca los separatistas pancatalanistas están todos en el mismo sitio. Estas oportunidades habría que aprovecharlas”, escribió en su cuenta de X. “Contra su enfermedad, nuestra inmensa ilusión de hacer un país mejor que el que ellos representan”, añadió.
Cabe señalar que la trayectoria de Jorge Campos está marcada por un beligerante discurso contra la inmigración, las identidades LGTBI+, las políticas en favor la lengua catalana y la memoria democrática. En septiembre de 2022, la entonces presidenta del Govern, Francina Armengol, le reprochó que en una intervención en el Parlament balear vinculase la “tasa de criminalidad de Balears” con el “aumento constante de inmigrantes ilegales”. “No todo vale todo en política. En política no vale la mentira como norma en sus intervenciones, no vale el racismo ni vale la xenofobia que usted aplica”, le espetó la dirigente socialista.
El pasado mes de octubre, Campos emplazó al obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, a “acoger MENAS en su palacio” -reproduciendo la terminología con la que la exprema derecha alude de forma despectiva a los menores migrantes no acompañados- después de que el prelado hiciese una llamada a la ciudadanía y a los responsables políticos para frenar los discursos de odio contra las personas migrantes: “Llamarles delincuentes es una calumnia, una acusación muy grave contra gente que ha tenido que marcharse de su casa”, profirió el obispo.
El diputado ultra también convirtió el debate educativo en campo de batalla ideológica, al acusar al anterior Ejecutivo de izquierdas de “adoctrinar” a los alumnos y prometer “sacar de las escuelas” a quienes, según él, “atacan a la nación”. A su juicio, estos docentes debían ser expulsados “por higiene democrática”.
En otro mensaje en X, Campos, lejos de condenar la quema de una bandera LGTBI en un instituto de Muro (Mallorca), lamentó los hechos al considerar que la enseña “ensucia la pared” y “podrían haberse ocasionado daños materiales o personales”. “¿Qué pinta esa tela multicolor, que representa una ideología discriminatoria, en la pared de un instituto? Los centros educativos no deben ser murales donde se cuelguen pancartas, banderas o símbolos con carga ideológica o política, como esa bandera multicolor. Únicamente deben contar con las banderas oficiales”, manifestó.
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