Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Ayuso intenta apaciguar a la universidad con una subida del presupuesto
Así es una misión de vigilancia ucraniana con drones a 15 km. del frente
Opinión - 'Majestad, ¿puedo poner un tuit?', por Esther Palomera

Más de 40 organizaciones humanitarias urgen al Congreso de EEUU para que presione a Trump “para que revierta su política agresiva con Cuba”

Cubanos sostienen una pancarta contra el presidente estadounidense Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio durante una protesta frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, el 16 de enero de 2026.

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
26 de febrero de 2026 22:07 h

0

“Revertir la política agresiva hacia Cuba”. Es lo que piden más de 40 organizaciones religiosas y de derechos humanos en una carta dirigida a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes de EEUU: “Les escribimos para instar al Congreso a que presione a la Administración Trump para que revierta su política agresiva hacia Cuba. El Congreso debería pedir a la Administración que amplíe la ayuda humanitaria, apoye el compromiso político y económico y fomente un sector privado más dinámico que pueda ofrecer una mejor calidad de vida al pueblo cubano”.

La carta, a la que ha tenido acceso elDiario.es, es un ejercicio de movilización ante la asfixia que está viviendo Cuba desde el decreto de hace unas semanas firmado por el presidente de EEUU, Donald Trump, por el que se amenaza con sanciones comerciales a los países que suministren petróleo a La Habana.

El Tribunal Supremo de EEUU ha tumbado el atajo legal elegido por Trump para aplicar esos aranceles –la ley de emergencia internacional–, pero la amenaza política persiste, por lo que México ha parado los envíos a Cuba. La ausencia de crudo mexicano sumada a que Venezuela ha cortado el grifo de crudo desde que EEUU secuestró a Nicolás Maduro aboca a Cuba a una crisis humanitaria sin precedentes.

“Las recientes medidas de la administración Trump para negar a Cuba el acceso al petróleo convertirán lo que ya es una grave crisis económica y humanitaria en un 'colapso humanitario', como ha advertido el secretario general de la ONU, António Guterres”, afirma la carta: “Quienes agravan la crisis humanitaria de Cuba con la esperanza de aumentar las posibilidades de lograr el cambio político deseado no están ayudando al pueblo cubano. Esto debe detenerse de inmediato”.

Francesca Emanuele, analista del Center for Economic and Policy Research (CEPR), un think tank con sede en Washington DC firmante de la carta al Congreso, explica: “Trump declaró a Cuba 'amenaza inusual y extraordinaria' para Estados Unidos, y utilizó esa declaración y la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para amenazar con imponer aranceles a los países que suministran petróleo a la isla. Aunque el Supremo ha invalidad ese mecanismo arancelario, la declaración de emergencia sigue vigente y podría utilizarse para imponer sanciones adicionales. Además, las restricciones petroleras siguen afectando a las entidades estatales que gestionan la infraestructura energética de la isla, que depende del petróleo para más del 80% del suministro energético del país. México, que se convirtió en el principal proveedor de petróleo de Cuba después de que se interrumpieran los suministros de Venezuela, ha detenido los envíos bajo la presión de Estados Unidos, y los informes indican que las fuerzas estadounidenses han comenzado a interceptar buques que transportan combustible a Cuba sin ningún marco legal ni autoridad públicamente articulados para hacerlo”.

Otra de las 45 organizaciones que firman la carta es la Alliance for Cuba Engagement and Respect (ACERE). Su directora, Natasha Bannan, explica: “El Congreso desempeña un papel fundamental para revertir las políticas crueles de esta administración, que atacan a la población civil cubana y sus medios de vida, incluida su capacidad para acceder a alimentos, medicamentos, transporte y bienes básicos. La vida económica y social de los cubanos se ha paralizado como resultado de que esta administración ha atacado directamente las bases económicas que hacen posible su supervivencia. Es hora de poner fin a las políticas de aislamiento y castigo colectivo, largamente fracasadas, que son ilegales e inmorales. El Congreso puede cambiar esto hoy”.

Andrea Fernández, analista de Latin American Working Group (LAWG), dice por su parte: “Más allá de denunciar las recientes acciones de esta administración, que por sí mismas constituyen un acto de violencia inconcebible, los legisladores de Estados Unidos también deben actuar para poner fin al embargo contra Cuba. Esta política cruel, que durante décadas ha buscado estrangular la economía cubana hasta someterla, no solo no ha logrado sus supuestos objetivos, sino que además ha impuesto enormes penurias al pueblo de Cuba”.

Durante un briefing de prensa con analistas internacionales organizado por CEPR, Sara Kozameh, historiadora de la Universidad de California en San Diego, ha dado cuenta de la situación de la isla, de donde acaba de regresar: “Hay dificultades reales y crecientes. La gente está soportando una enorme alteración en su vida cotidiana y sus rutinas. En su capacidad para comer, desplazarse a donde necesitan ir y comunicarse con los demás, hay una clara desnutrición. He visto a niños y ancianos que, según pude comprobar, no habían comido y estaban mucho más delgados de lo que nadie debería estar, niños encantadores que insistían en compartir una pequeña bolsa de caramelos o una galleta con sus hermanos, para que todos tuvieran la misma parte. Este viaje me ha destrozado el alma. Hay crecientes problemas de saneamiento y salud, así como escasez de medicamentos sencillos, pero importantes y que salvan vidas. El aire es a menudo tóxico, porque la gente cocina con leña. Incluso en las ciudades hace varios meses que no se suministran bombonas de gas para las cocinas y la electricidad solo funciona unas seis horas al día”.

“Es habitual oír a la gente sugerir que 'escuchemos a los cubanos”, señala Kozameh: “Bueno, yo hablé con más de 70 u 80 personas y mantuve largas conversaciones con docenas de ellas, algunas de las cuales son muy críticas con el Gobierno, su política y su ideología, y ninguna de ellas dijo que quisiera esto que está ocurriendo. Una lección que se desprende de la historia cubana es que la mayoría de los cubanos, independientemente de su ideología política, son nacionalistas decididos. No quieren que Estados Unidos se entrometa en sus asuntos y quieren mantener su soberanía incluso cuando no están de acuerdo con su gobierno. Los cubanos están angustiados por lo que está sucediendo. Lo consideran inhumano y destructivo, y les parte el corazón. Y creo que si hay algo que las personas con las que hablé querrían que transmitiera a la prensa es que ellos no pidieron esto y que no lo quieren”.

El politólogo cubano Rafael Hernández, editor jefe de Temas, revista cubana de ciencias sociales, abundaba en esta idea: “Si definimos el colapso en términos de hacer caer al gobierno cubano, no nos estamos acercando a eso de ninguna manera. Y lo que tenemos, en lugar de ese colapso del sistema cubano es algo es muy peligroso, la percepción de que ahora todo es posible porque el gobierno cubano está desesperado y dispuesto a hacer concesiones sobre cualquier cosa, lo cual no es cierto. Torturar y hacer sufrir a los seres humanos tanto como sea posible es algo deliberado, es un objetivo político claro y distinto de empujar a Cuba hasta su punto de quiebra, como ellos lo llaman, algo que ha resultado contraproducente para Estados Unidos. La política basada nada más que en la rendición, está poniendo a prueba los sentimientos y la lealtad de los cubanos, no tanto hacia el gobierno o el Partido Comunista, sino hacia la independencia y la soberanía nacional. Apretar las tuercas del embargo nunca ha funcionado con el Gobierno cubano en el pasado, no sé por qué creen que ahora va a funcionar”.

“La última evaluación de inteligencia estadounidense, realizada por la CIA y publicada por Reuters en enero”, explica Francesca Emanuele, “reconocía que el colapso económico no garantizaría en modo alguno una transición política fluida o exitosa en Cuba. Además, Cuba está experimentando la mayor ola migratoria de su historia, la mayoría para ir a Estados Unidos, y principalmente por razones económicas”.

Ed Augustin, periodista afincado en La Habana, que acaba de realizar un documental para Al Jazeera sobre el impacto en el sistema sanitario de las sanciones estadounidenses, argumenta que “los académicos señalan que las sanciones tienden a afectar a la población civil y, dentro de ella, la población civil vulnerable. Eso es lo que dicen los académicos que estudian las sanciones, y eso es claramente lo que vemos: la población negra, la gente del campo, los pobres. Creo que hay una cita de Shakespeare, en 'El mercader de Venecia', que dice: 'Me quitas la vida cuando me quitas los medios con los que vivo'. Eso es Cuba, ahora estas sanciones están matando, quieren perjudicar deliberadamente a la población civil”.

William M. LeoGrande, profesor de la American University, en Washington DC, sostiene que “las sanciones actuales de Estados Unidos contra Cuba son las más duras que jamás se hayan impuesto. El corte del petróleo venezolano es desastroso para Cuba, ya que proporcionaba entre el 20% y el 30% del consumo de Cuba. De los otros dos principales proveedores, México ya ha reducido sus suministros mientras intenta negociar un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos. Y Rusia se ha comprometido a seguir prestando apoyo, pero parece poco probable que esté dispuesta a aumentarlo lo suficiente como para paliar la escasez en Cuba. Hace mucho tiempo que no suministran ese nivel de petróleo a Cuba, y las implicaciones humanitarias son realmente terribles”.

Merriam Ansara, de Massachusetts Peace Action, otra organización que se ha sumado a la carta enviada al Congreso, apunta: “Por muy significativas que puedan parecer las ventas de combustible al sector privado —y aun dejando de lado la aparente prohibición legal de aranceles— no hay ningún cambio sustancial en la agresión contra Cuba y el pueblo cubano. Los pequeños importadores privados en ningún caso pueden sustituir las importaciones de una empresa estatal de combustible ni abastecer una red eléctrica nacional. Además, aunque Rubio fue moderado en sus comentarios de 'habrá que ver' respecto a la prevista invasión de Cuba por un grupo de cubanoamericanos —una suerte de mini Playa Girón en ciernes—, no llegó a desautorizar esta incursión armada lanzada desde Estados Unidos por residentes estadounidenses. Debería haberlo hecho. Debía hacerlo. Es inaceptable”.

“La política actual hacia Cuba está perjudicando las cuatro prioridades que la administración Trump ha establecido para América Latina”, apunta LeoGrande, “que son controlar la migración, detener el tráfico de drogas, obtener acceso a minerales estratégicos y reducir la influencia global y hemisférica de Rusia y China”.

Etiquetas
stats