Un experto apunta a “posibles tensiones entre el liderazgo civil y el estamento militar” tras la disculpa del presidente iraní a los países vecinos
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha publicado una nueva declaración en la que reitera que Teherán “no ha atacado” a sus “amigos y vecinos, sino que ha atacado bases militares, instalaciones y facilidades estadounidenses en la región”.
Esto sigue a un mensaje anterior en el que se disculpó con los Estados vecinos del Golfo y dijo que el consejo de liderazgo interino de Irán había aprobado detener los ataques o ataques con misiles contra ellos, a menos que en esos países se originara un ataque contra Irán.
“Este cambio de la disculpa a la negación puso de relieve la rapidez con la que el Gobierno actuó para reformular el discurso tras la reacción negativa interna”, analiza en X Hamidreza Azizi, experto en política exterior y de seguridad iraní y profesor visitante en el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP) en Berlín.
Los comentarios de Pezeshkian han causado revuelo político en Irán y Trump ha dicho que el país persa se ha “rendido ante sus vecinos de Oriente Medio”. Un portavoz de las fuerzas armadas iraníes pareció matizar considerablemente el significado del anuncio, asegurando que Teherán respeta la soberanía de sus vecinos, pero continuará con las operaciones ofensivas contra objetivos militares estadounidenses e israelíes en toda la región. No ha sido la única voz que ha salido rápido a intervenir en esta línea.
A juicio de Azizi, este episodio “sugiere posibles tensiones entre el liderazgo civil y el estamento militar, que parece estar desempeñando un papel dominante en la toma de decisiones en tiempos de guerra”. El contexto más amplio, prosigue, “es un vacío de liderazgo tras la muerte del líder supremo. Cuanto más se prolongue el proceso de selección de un sucesor, mayor será la probabilidad de que surjan señales contradictorias y desacuerdos políticos”.
“En general, la controversia en torno al discurso de Pezeshkian resalta la fragilidad de la estructura de toma de decisiones en tiempos de guerra de Irán, donde los líderes civiles, el estamento militar y el consejo de liderazgo interino pueden no compartir plenamente los mismos mensajes estratégicos o prioridades”, añade.