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La relatora de la ONU denuncia el papel de grandes medios de comunicación en la legitimación del genocidio en Gaza

La relatora de Naciones Unidas para Palestina, Francesca Albanese, este lunes noche exponiendo a distancia su nuevo informe ante la Asamblea General

Olga Rodríguez

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“La actual fase genocida ha intensificado la guerra tanto contra los medios de comunicación como a través de ellos”, advierte la relatora de Naciones Unidas para Palestina, Francesca Albanese. Este martes por la noche ha presentado ante la Asamblea General de la ONU, por videoconferencia desde Túnez, su último informe, titulado “La verdad bajo los escombros: los medios de comunicación en tiempos de genocidio”. La relatora se ha referido a las sanciones de EEUU contra la Corte Penal Internacional, contra jueces, fiscales, organizaciones de derechos humanos y contra ella misma, lo que le impide estar de forma presencial en la sede de la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

“Desde octubre de 2023, Israel ha desplegado todos los medios a su disposición para silenciar al periodismo palestino, creando condiciones en las que el reportaje independiente se ha vuelto casi imposible. Leído en el contexto de la campaña más amplia contra el pueblo palestino, la escala e intensidad de este asalto revelan un esfuerzo deliberado no solo para ocultar atrocidades masivas, sino para erosionar la posibilidad misma de documentarlas”, ha señalado.

En su investigación, la relatora especial concluye que “la destrucción de la verdad se ha convertido en parte integral de la destrucción del pueblo palestino”, un fenómeno que describe como “mediacidio”, y señala tres aspectos que contribuyen a la maquinaria del genocidio.

Extracto del informe difundido por la oficina de la relatora de Naciones Unidas este lunes por la noche

La eliminación de periodistas y documentos

El primero de ellos es la eliminación sistemática de periodistas palestinos y de los medios que les permite documentar los hechos, lo que afecta profundamente a la posibilidad de dejar constancia de lo ocurrido. Unos trescientos periodistas y trabajadores de medios han muerto en ataques israelíes, de los que aproximadamente setenta fueron asesinados en represalia por su trabajo. Además, más de cuatrocientos han resultado heridos, al menos un centenar ha sido detenido, unos setecientos diez familiares de periodistas han muerto en ataques israelíes y el 81% de las infraestructuras de información y comunicaciones de Gaza han sido destruidas o dañadas.

La relatora especial de Naciones Unidas recuerda que la eliminación de testigos periodísticos y la destrucción de los medios de documentación pueden constituir pruebas de intención genocida. También contravienen la orden dictada por la Corte Internacional de Justicia en 2024, que exigía a Israel preservar las pruebas de actos comprendidos en la Convención sobre el Genocidio. Por eso, resalta que “cada imagen, fragmento de video y testimonio que ha salido de Gaza se erige como un acto de resistencia contra el borrado colonial”.

La relatora denuncia niveles inéditos de censura en Israel: solo en 2024, la censura militar israelí prohibió 1.635 noticias y censuró parcialmente otras 6.265: más de 21 intervenciones diarias

Estructura israelí de censura y propaganda

En segundo lugar, Albanese advierte de la existencia de una “estructura israelí de censura y propaganda”, sostenida por “leyes cada vez más represivas”, la exclusión de facto a los periodistas extranjeros de Gaza y el uso de plataformas digitales y publicidad de pago para moldear las narrativas internacionales. En esta estructura han participado medios de comunicación israelíes, que han difundido mensajes de deshumanización y de incitación a la discriminación, a la hostilidad y al genocidio, incluidos llamamientos a “borrar Gaza”, expresiones como “no hay inocentes en Gaza” o descripciones de los palestinos como “monstruos”, “un tumor canceroso” o “caníbales” que “deben ser erradicados”.

El informe aporta varias cifras significativas: solo en 2024 la censura militar israelí prohibió 1.635 noticias y censuró parcialmente otras 6.265, lo que supone más de 21 intervenciones diarias de censura. La relatora señala que Israel se ha convertido en “uno de los países que presentan un mayor número de solicitudes de retirada de contenidos en todo el mundo, dirigidas contra publicaciones que cuestionan las narrativas oficiales”.

Albanese recurre al precedente de la Radio de las Mil Colinas, medio que incitó al genocidio en Ruanda. El Tribunal Penal Internacional para Ruanda estableció que quienes controlan medios de comunicación pueden incurrir en responsabilidad penal por la incitación difundida a través de ellos, incluso por no impedirla o sancionarla.

El «mediacidio» denunciado por Albanese abarca tanto la eliminación de periodistas como el papel de determinados medios israelíes y occidentales para legitimar el genocidio

Medios occidentales: distorsión de la realidad

El tercer aspecto que identifica la relatora especial de la ONU es el papel de influyentes medios occidentales en la amplificación de las narrativas israelíes y de afirmaciones no verificadas, así como en la marginación de las voces palestinas, el ocultamiento de la responsabilidad israelí y la equiparación de las expresiones de solidaridad con los palestinos con el antisemitismo.

Por su parte, las principales plataformas digitales han suprimido contenidos palestinos mientras amplificaban y monetizaban los relatos del Gobierno israelí, entre otras vías “mediante contratos publicitarios por un valor aproximado de 50 millones de dólares en distintas plataformas”.

“El genocidio ha puesto al descubierto sesgos ideológicos arraigados desde hace tiempo en la cobertura mediática de Palestina e Israel. Ha dejado al descubierto un sistema que determina qué voces son escuchadas y qué sufrimiento es reconocido”, ha afirmado la relatora durante la presentación de este lunes por la noche. Como ejemplo, menciona el predominio de un relato que suele omitir “la Nakba, casi seis décadas de ocupación israelí y cerca de dos décadas de bloqueo impuesto a Gaza” y que presenta “el 7 de octubre de 2023 como el comienzo de la historia, en lugar de situarlo en un contexto histórico más amplio”.

Imagen con el título del informe de la relatora de Naciones Unidas

La relatora alerta de que determinados medios han contribuido a distorsionar el significado jurídico de los acontecimientos mediante la reproducción sistemática de las justificaciones israelíes. Es lo que el informe denomina «camuflaje humanitario»: presentar conductas que deberían examinarse como posibles crímenes internacionales como si fueran acciones militares legales y proporcionadas.

Entre los ejemplos figuran expresiones como «órdenes de evacuación», que pueden encubrir desplazamientos forzados, o «zonas seguras», utilizadas para describir áreas a las que Israel ha obligado a desplazarse a la población palestina.

Albanese denuncia que influyentes medios occidentales han contribuido al «camuflaje humanitario» del genocidio en Gaza, al presentar crímenes internacionales como acciones militares aparentemente legales

Ejemplos

La relatora indica que las narrativas israelíes no verificadas, incluidas las acusaciones sobre “bebés decapitados” y sobre periodistas palestinos que supuestamente eran “terroristas”, fueron ampliamente difundidas antes de ser verificadas. Se observan patrones similares cuando “las muertes de civiles se atribuyen a las tácticas de Hamás” en lugar de a las acciones militares israelíes.

Entre otros ejemplos, menciona las directrices editoriales de la cadena alemana ARD, que presentan las muertes de civiles principalmente como consecuencia del supuesto uso de “escudos humanos” por parte de Hamás. También señala que en la cadena alemana ZDF, el 90,7 % de los usos del término “bárbaro” se han referido a la violencia contra víctimas israelíes, mientras que el término nunca se ha empleado para describir los ataques israelíes contra palestinos. Y cuando los hechos “ya no han podido negarse, la responsabilidad ha quedado frecuentemente oculta”.

La relatora de la ONU pide a la Corte de La Haya que investigue "la incitación directa y pública a cometer genocidio por parte de funcionarios gubernamentales y de figuras de los medios de comunicación"

Además, destaca que un análisis de contenido reveló que la BBC minimizaba la responsabilidad israelí en el 83 % de los titulares analizados. “La BBC todavía titula así la noticia sobre el asesinato de Hind Rajab por las fuerzas israelíes: «Hind Rajab, de 6 años, hallada muerta en Gaza días después de sus llamadas de auxilio»”, apunta.

Durante dos periodos analizados, “The New York Times mencionó la violencia sexual contra israelíes en 76 ocasiones, frente a solo cuatro menciones relativas a palestinos, pese a las numerosas pruebas de su uso generalizado contra ellos”.

Estas preocupaciones también han surgido dentro de las propias redacciones. Periodistas de CNN describieron la cobertura de su propia cadena como una “mala praxis periodística”. Sin embargo, alerta Albanese, “quienes han cuestionado estos patrones han sufrido presiones y sanciones”.

En uno de los casos más emblemáticos, el de la periodista de ABC Antoinette Lattouf, el Tribunal Federal de Australia determinó en junio de 2025 que ABC había rescindido ilegalmente su contrato por motivos que incluían su opinión política sobre Gaza, y que la decisión se había tomado para “apaciguar a los grupos de presión proisraelíes”.

Los perpetradores y facilitadores del genocidio suelen intentar influir en cómo se percibe y recuerda la destrucción genocida. La actual fase genocida ha intensificado la guerra tanto contra los medios de comunicación como a través de ellos.

Relatora de Naciones Unidas

Plataformas digitales

Ante el asesinato de periodistas palestinos y la exclusión de la prensa extranjera de Gaza, plataformas como “Meta, X y Alphabet” adquirieron un papel central en la circulación de información. Sin embargo, datos filtrados de Meta indican que “aproximadamente 38,8 millones de publicaciones relacionadas con Palestina en Facebook e Instagram fueron eliminadas, prohibidas o restringidas” desde finales de 2023, mientras que las interacciones con destacados medios de comunicación palestinos cayeron un 77 %.

Además, las solicitudes de retirada de contenidos presentadas por el Gobierno israelí fueron aceptadas con tasas de cumplimiento casi totales: el 99,2 % por TikTok y el 94 % por Meta. Al mismo tiempo, las plataformas no aplicaron de manera sistemática sus propias políticas contra los discursos de odio, la deshumanización y la incitación contra los palestinos, “mientras obtenían beneficios de las campañas publicitarias del Gobierno israelí, incluidos anuncios que negaban la hambruna”.

Cuando se silencia a los testigos, cuando el lenguaje deshumanizador se vuelve habitual y cuando la verificación independiente es sustituida por las afirmaciones del perpetrador, la violencia adquiere una apariencia de legitimidad y resulta más fácil mantener la impunidad

Francesca Albanese, relatora de la ONU

Conclusiones y recomendaciones

“El genocidio depende no solo de la destrucción de seres humanos, sino también de la destrucción de las condiciones políticas, morales y probatorias que permiten que esa destrucción sea visible, comprensible y cuestionable. Cuando se silencia a los testigos, cuando el lenguaje deshumanizador se vuelve habitual y cuando la verificación independiente es sustituida por las afirmaciones del perpetrador, la violencia adquiere una apariencia de legitimidad y resulta más fácil mantener la impunidad”, concluye el informe.

Añade que “la rendición de cuentas depende de la supervivencia de las pruebas documentales. Sin ellas, ni la justicia ni la prevención de futuras atrocidades siguen siendo posibles”. Ante ello, la relatora especial formula las siguientes recomendaciones:

A la Asamblea General de Naciones Unidas le solicita que establezca un mecanismo independiente para preservar las pruebas de los crímenes contra periodistas y garantizar el cumplimiento de las medidas provisionales de la Corte Internacional de Justicia y que exija el fin de los ataques contra el entorno informativo, la liberación de los periodistas detenidos arbitrariamente y el acceso a Gaza de los medios internacionales y los observadores de derechos humanos.

El genocidio depende no solo de la destrucción de seres humanos, sino también de la destrucción de las condiciones políticas, morales y probatorias que permiten que esa destrucción sea visible, comprensible y cuestionable.

Francesca Albanese, relatora de la ONU

A los Estados les pide que investiguen y persigan judicialmente los ataques contra periodistas palestinos, cooperen con la Corte Penal Internacional y protejan los archivos periodísticos como pruebas de posibles crímenes. También les recomienda que revisen el apoyo público a medios y plataformas que difunden mensajes de incitación o que contribuyen a ocultar atrocidades.

A los medios de comunicación y las plataformas digitales les reclama que dejen de blanquear la propaganda mediante formatos periodísticos, verifiquen las afirmaciones de las partes beligerantes, corrijan las informaciones falsas, pongan fin a las represalias contra periodistas y dejen de suprimir de forma arbitraria información periodística. También les solicita que preserven los contenidos que puedan servir como pruebas de crímenes internacionales y que apliquen un compromiso debido reforzado “en materia de derechos humanos”.



Al fiscal de la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, le solicita que investigue la incitación directa y pública a cometer genocidio por parte de funcionarios gubernamentales y de figuras de los medios de comunicación, en el marco de la investigación en curso sobre Palestina.

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