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Análisis

El dilema legal de los soldados frente al ultimátum de Trump: ¿incumplir órdenes o cometer crímenes de guerra?

Fotografía del 1 de abril de 2026 del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. EFE/EPA/Alex Brandon / POOL
7 de abril de 2026 15:40 h

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Las amenazas de Donald Trump de llevar a cabo bombardeos masivos contra infraestructuras civiles en Irán plantean un dilema a los oficiales del ejército estadounidense: desobedecer las órdenes o contribuir a cometer crímenes de guerra.

Se trata de un asunto urgente para la cadena de mando estadounidense. En una amenaza plagada de palabrotas, Trump fijó como plazo el martes a las ocho de la tarde hora de Washington para que el Gobierno iraní abriera el estrecho de Ormuz o se enfrentara al “Día de las Centrales Eléctricas y al Día de los Puentes, todo en uno”.

El domingo escribió en su plataforma Truth Social: “¡No habrá nada igual! Abran el puto estrecho, bastardos locos, o vivirán en el infierno”.

Tres días antes, el presidente había dejado claro a qué se refería con el “Día de las Centrales Eléctricas”.

Las palabras del presidente van en contra de décadas de formación jurídica del personal militar y corren el riesgo de situar a nuestros combatientes en un camino sin retorno

Margaret Donovan y Rachel VanLandingham exoficiales del Cuerpo de Abogados del Ejército de EEUU

“Vamos a golpear muy fuerte y probablemente de forma simultánea a todas y cada una de sus centrales eléctricas”, dijo en unas declaraciones preparadas que fueron difundidas por las cuentas de redes sociales del Departamento de Estado.

Entre los expertos jurídicos hay poco debate sobre el hecho de que un ataque de este tipo contra la infraestructura vital para 93 millones de iraníes constituiría un crimen de guerra.

“Tales declaraciones retóricas —si se llevan a cabo— equivaldrían a los crímenes de guerra más graves, y, por lo tanto, las declaraciones del presidente colocan a los miembros del servicio en una situación profundamente difícil”, escribieron el lunes en el sitio web Just Security dos exoficiales del Cuerpo de Abogados (JAG), Margaret Donovan y Rachel VanLandingham.

“Como antiguas abogadas militares en activo que asesoramos en operaciones de ataque, sabemos que las palabras del presidente van en contra de décadas de formación jurídica del personal militar y corren el riesgo de situar a nuestros combatientes en un camino sin retorno”.

Las expertas señalan que la fanfarronada de Trump de que bombardearía Irán “hasta devolverlo a la Edad de Piedra”, y la orden de su secretario de Defensa, Pete Hegseth, de no mostrar “ni piedad ni clemencia”, no solo son “claramente ilegales”, sino que también representan una ruptura con los principios morales y jurídicos que el personal militar estadounidense había sido “entrenado para seguir a lo largo de toda su carrera”.

Lo que la ley exige a las tropas alistadas es desobedecer solo las órdenes 'manifiestamente ilegales'

Charli Carpenter Universidad de Massachusetts

Charli Carpenter, profesora de ciencias políticas en la Universidad de Massachusetts Amherst, afirma que existen muchos ejemplos históricos de militares que han cuestionado las órdenes, se han negado a obedecer, han desobedecido de manera pasiva o incluso han intervenido para detener crímenes de guerra.

La profesora cita como ejemplo a los soldados estadounidenses que se negaron a participar en la masacre de My Lai de 1968 en Vietnam, incluido un piloto de helicóptero que amenazó con disparar a los autores.

En su consejo de guerra, el oficial que ordenó a sus hombres disparar a cientos de aldeanos vietnamitas, el subteniente William Calley, argumentó que solo estaba obedeciendo órdenes, pero el tribunal dictaminó que eso no era una defensa, ya que tales órdenes eran “manifiestamente ilegales”.

La cuestión es si los oficiales que ejecuten las órdenes de bombardear centrales eléctricas y puentes iraníes pueden argumentar que no sabían que era “manifiestamente ilegal”.

Cuando los miembros demócratas del Congreso publicaron un mensaje de vídeo en noviembre en el que pedían a los militares estadounidenses “negarse a cumplir órdenes ilegales”, Trump acudió a Truth Social para acusarlos de “COMPORTAMIENTO SEDICIOSO, punible con la MUERTE”.

“Hay muchos factores que hacen difícil decir 'no' o plantar cara para detener los crímenes de guerra, especialmente cuando hay zonas grises en la ley”, dice Carpenter.

“Lo que la ley exige a las tropas alistadas es desobedecer solo las órdenes 'manifiestamente ilegales', es decir, órdenes tan flagrantemente ilegales que una persona de entendimiento normal sabría que son incorrectas.

“Sin embargo, esta capacidad y este juicio moral no se inculcan a las tropas de la misma manera que se les enseña a seguir la cadena de mando y a acatar a sus pequeñas unidades, y las tropas también pueden ser sometidas a un consejo de guerra por insubordinación si se equivocan”, añade la experta.

Desde que asumió el cargo el año pasado, Hegseth ha dificultado que los oficiales de la cadena de mando obtengan asesoramiento jurídico al despedir a los principales abogados generales del Pentágono y disolver la unidad de Mitigación y Respuesta ante Daños a Civiles, creada por la Administración Biden.

Los soldados rasos tienen como último recurso la opción de llamar a una “línea directa de derechos de los soldados” y, según se informa, las llamadas han aumentado considerablemente bajo la Administración Trump.

Una encuesta dirigida por Carpenter el año pasado reveló que la mayoría de los miembros del Ejército pueden distinguir entre órdenes legales e ilegales.

“La mayoría de ellos entiende su deber de desobedecer y puede dar ejemplos concretos de situaciones en las que deberían hacerlo”, afirma.

“Reconocer esas situaciones en tiempo real y actuar adecuadamente es más difícil que en un experimento de encuesta, pero una cosa sabemos: cuando una persona se rebela, es más fácil que otras lo hagan”.

En los últimos días, Trump ha intensificado sus amenazas. “volaremos todo el país”, dijo a un reportero de ABC si Irán no reabre el estrecho de Ormuz. Cuando se le preguntó si había algo que estuviera fuera de los límites, respondió: “Muy poco”.

Insistiendo en la amenaza el lunes, Trump dijo: “Todo el país puede ser eliminado en una noche, y esa noche podría ser mañana por la noche”.

La decisión nuclear

La gravedad de las amenazas de Trump, unida a su creciente desesperación por encontrar una salida al conflicto, ha aumentado los temores de que un presidente volátil pueda intentar utilizar un arma nuclear.

Según el sistema estadounidense, el presidente de EEUU tiene la autoridad exclusiva para ordenar un lanzamiento nuclear. Para ello, convocaría una conferencia telefónica de seguridad del Centro de Mando Militar Nacional, en la que normalmente participarían altos cargos como el secretario de Defensa o el comandante de las Fuerzas Armadas, aunque dependería de quién estuviera disponible con tan poca antelación.

Un asistente militar que siempre está cerca del presidente abriría el “maletín nuclear”, un maletín que contiene opciones de ataque nuclear, así como los códigos para confirmar su autoridad presidencial.

La única forma de detener la orden sería que los miembros de la cadena de mando la consideraran ilegal.

En enero de 2021, el entonces jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, estaba tan preocupado por la volatilidad de Trump que, según se informó en medios estadounidenses, dijo a sus oficiales superiores que se aseguraran de que él participara en cualquier decisión nuclear.

Jeffrey Lewis, experto en armas nucleares y profesor del Instituto Middlebury de Estudios Internacionales de Monterey, afirma que Trump ha mostrado anteriormente respeto por las devastadoras consecuencias del uso nuclear, pero añade: “No sé cuán firme es ese respeto cuando está perdiendo la guerra y la cabeza al mismo tiempo”.

En un libro de 2018, El informe de la Comisión de 2020 sobre los ataques nucleares de Corea del Norte contra Estados Unidos, Lewis esbozó un escenario en el que Trump iniciaba una guerra por un error de juicio.

En un momento del libro, el ayudante militar que lleva el “maletín nuclear” intenta impedir que el presidente se haga con él y es sancionado por sus acciones.

Preguntado sobre qué confianza tiene en que alguien de la cadena de mando actual intervenga para detener a Trump, Lewis responde: “Ninguna”.

“Ha purgado sistemáticamente al Ejército de cualquiera que, en su opinión, pudiera plantarle cara o resistirse”, afirma.

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