Trump recibe a Xi Jinping con todos los honores en su primera visita de Estado a EEUU desde 2015
Es algo muy inusual. Donald Trump suele recibir a los invitados en la Casa Blanca y, según quien sea, sale a la puerta del Ala Oeste a recibirlos. Pero lo que nunca hace es desplazarse hasta la base aérea para un recibimiento con alfombra roja y saludos militares.
Y eso es lo que ha hecho este miércoles por la tarde; recibir al presidente chino, Xi Jinping, en la pista de aterrizaje de la Base Andrews.
Trump respondió camino a la Casa Blanca alguna pregunta de los periodistas y, cuestionado sobre si trataría el conflicto de Irán durante la visita, respondió: “Hablaré de eso y de muchos otros asuntos; todo está avanzando, incluido ese tema”.
Y al preguntársele si coincidía con su director de contraterrorismo en que el fentanilo procedente de China debería considerarse una 'guerra por otros medios', Trump declaró: “Eso no es nada bueno. Pero se les han impuesto aranceles y se les ha sancionado con mucha dureza”.
Tras un breve intercambio con Trump en la pista, Xi caminó unos pasos para estrechar la mano de Melania Trump y despedirse de la pareja.
Tanto Xi como su esposa, Peng, subieron a su vehículo, mientras que los Trump esperaron un momento antes de retirarse.
Está previsto que ambos líderes se reúnan este jueves para mantener conversaciones formales.
La bienvenida a Xi en Washington recuerda a cuando Trump desplegó la alfombra roja de 30 metros para el presidente ruso, Vladímir Putin, cuando aterrizó en una base de la Fuerza Aérea estadounidense en Alaska el verano pasado.
En esta ocasión, Trump y la primera dama, Melania Trump, estrecharon la mano de Xi y de su esposa, Peng Liyuan, antes de conversar entre ellos. Al presidente de EEUU se le vio más abrigado que el resto, hasta con guantes.
A ambos lados de la alfombra roja, había dispuesta una guardia de honor de 21 personas. Además, han sobrevolado dos bombarderos B-1, y había personas encargadas de entregar flores, además de destacamentos de cada rama de las fuerzas armadas, así como las banderas y los himnos de ambos países.
De la misma manera que en el recibimiento a Trump en Pekín en Tiananmen hubo niños agitando flores, en esta ocasión dos niños estadounidenses entregaron ramos de flores amarillas al líder chino y a su esposa.
El recibimiento marca el inicio de una visita de tres días que promete estar cargada de pompa, incluso para los estándares de la Casa Blanca. Esta visita de Estado, que incluye una cena formal en la Casa Blanca el jueves, busca corresponder a la grandiosidad ceremonial que caracterizó la visita de Trump a China en mayo.
Tensión EEUU-China
Todo este recibimiento no oculta los numerosos frentes abiertos que tienen EEUU y China, rivales geopolíticos, sobre cuestiones comerciales, la inteligencia artificial, la guerra de Trump con Irán y las aspiraciones de China sobre Taiwán.
Trump ha elogiado profusamente a Xi, calificándolo de “gran líder”, y ha descrito como cálida la relación con quien llama amigo.
La ceremonia de bienvenida este miércoles dará paso el jueves a otros actos protocolarios, como la ceremonia de recepción en la Casa Blanca y la revista de tropas.
Antes de la cena de gala, a la que asistirán tecnoligarcas como Jensen Huang, de Nvidia, y Elon Musk, de SpaceX, se espera que ambos mandatarios aborden cuestiones de gran calado a puerta cerrada, si bien las expectativas de que el viaje propicie avances significativos en la relación son escasas.
El viernes, Xi y Peng regresarán a la Casa Blanca para tomar el té en privado con el matrimonio Trump, antes de acompañarlos en una visita a los Archivos Nacionales en Washington. La Casa Blanca ha informado que examinarán documentos históricos sobre la relación entre ambos países.
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