Mercados alimentarios en Malasaña

2- Flores para cocinar_Mercado Agroecológico_Malasaña a mordiscos

He estado, de nuevo, en un restaurante de esos de "cuyo nombre no quiero acordarme", que iba a ser publicado hoy pero, siendo tan espeluznante y estando de capa caída (el restaurante en sí y su dueño), he decidido pasar palabra. Por suerte me queda la música, que todo lo sana… Os dejo con mi banda sonora de estos días. El jazz es de las pocas músicas que te pueden acompañar mientras trabajas sin interferir excesivamente, bueno, tal vez, relajándote un poquito (¿en exceso?). No pasa nada, el sopor es algo natural (¿o no?). Siempre que escucho jazz, me acuerdo de esta canción de Paolo Conte en la que dice "le donne odiavano il jazz, e non si capisce il motivo". Confirmado, no soy una mujer. No cumplo con la mitad de las características propias de las mujeres, algo pasa.

https://www.youtube.com/watch?v=16OoypHXcps

Bueno, voy a hacer una breve descripción de los 4 mercados alimentarios del barrio. Sí, 4, con cuatro conceptos muy diferentes. Espero que sirva de guía para locales y foráneos.

1.- Mercado Barceló: clásico con estética exterior moderna, para compra diaria

Este es el mercado donde solemos ir los malasañeros a comprar cositas frescas. El nuevo edificio data de 2014, después de acumular varios retrasos en su inauguración. Previamente hubo un mercado temporal, tras la demolición del antiguo mercado en 2009, y parece ser que ya había habido en este lugar un intento de centro comercial en 1937 y, anteriormente, un mercado de abastos. En la actualidad es un centro polivalente, en él hay, además del mercado en sí, un centro deportivo (que está a punto de estrenarse), un aparcamiento subterráneo y una biblioteca adlátere.

El mercado arquitectónicamente, en su exterior, es moderno y original. Una gran estructura de formas rectas y con huecos a modo de dos (tres) grandes piezas de Tetris encajadas, con acabado en paneles de fibra de cristal y zona amplia de paso (estética Brasilia) que separa este edificio principal de la biblioteca. Su interior, para mi gusto, no está nada bien aprovechado y es muy poco sostenible: un concepto muy tradicional de mercado frente a una estética externa bastante vanguardista. Han preferido crear una estructura de hormigón sin prácticamente aporte de luz exterior que lo ha condenado a un uso continuo de luz artificial, creando así un ambiente poco saludable y muy caro (a nivel de gasto de luz). Por otra parte, la distribución de los puestos, en tres plantas, es algo caótica, con pasillos estrechos e incluso vías ciegas que dejan a los puestos sitos en las mismas sin prácticamente público; muy poco racional. Han primado la estética exterior, moderna, a la funcionalidad y la sostenibilidad internas y se nota en cada uno de sus detalles.

En cuanto a puestos tienen una gran variedad, con un poco de todo para tu compra fresca diaria, semanal o lo que te parezca, también tienen una amplia selección de platos precocinados e incluso ¡un afinador de quesos! Mis puestos preferidos son: para pescado, el puesto 208, Pescado y mariscos nacionales Santiago Rodera; para carne, el 209, Cali &Car Selección y Tradición de Carne; y para verduras, el puesto 312, Entre col y col. Luego los sábados suelen organizar demostraciones/cursos en diversos puestos de alimentación y en el espacio Cooking Barceló. Por otra parte, cada algún tiempo, se lleva a cabo el Malasaña Market donde también suele haber stands gastronómicos. Es cómodo, está casi totalmente insertado en Malasaña y es el típico mercado de toda la vida: público heterogéneo, jóvenes, mayores, alternativos, no, turistas despistados... La zona de influencia es amplia y los barrios a los que sirve variados.

  • Mercado Barceló, Calle Barceló 6, Tel. 91 447 55 50. Horario: lunes a viernes de 9.00 a 14.00 y de 17.30 a 20.30, sábados de 9.00 a 15.00. Web: www.mercadobarcelo.es

2.- Mercado de los Mostenses: carnal, vivo, para platos diferentes y compra diaria

El mercado de los mostenses originario, inaugurado en 1875 según la estética de los mercados de la época, es decir, en cristal y hierro (realmente impactante y bonito), fue derribado, al crear el tercer tramo de la Gran Vía, en 1925, y se reconstruye en 1946, un poco más al norte, en ladrillo, rememorando la arquitectura industrial (en todo su esplendor negativo). Sus fachadas son diversas en cada una de sus orientaciones, llegando a ofrecer en una de ellas, la norte, un edificio de viviendas/oficinas (foto) de lo más curioso (y feo) insertado en la misma. Su denominación deriva del antiguo Convento de San Norberto, el cual databa de 1611 y se situaba en sus aledaños. Pertenecía a la orden de los Premostratenses que, por simplificación lingüística, fue conocida como Mostenses. Al no estar protegido ha sufrido ya varias propuestas de remodelación (últimamente una con el boom de los mercados guanchis-fashion). Realmente, a nivel arquitectónico, no se perdería nada si lo tiran, pero a nivel de propuesta de mercado me temo que sí, subirían los precios y toda la vidilla que ofrece se iría al garete porque los actuales inquilinos, posiblemente, no podrían permitirse pagar el alquiler/compra de puestos. Este mercado se centra en la venta de productos frescos y propios de la cocina española, latinoamericana y oriental; aunque también venden artilugios para el hogar y cositas de droguería.

Su interior es el propio de un mercado tradicional, pero su división en tres bloques hace que este edificio, de dos plantas, resulte algo laberíntico. Es un mercado no moderno, no de moda, no limpísimo, pero lleno de vida, tanto por las gentes que lo pueblan, latinoamericanos, orientales, extranjeros de todo tipo, como por la oferta: sitios para disfrutar de comida chifa, también china, de batidos de frutas y arepas… toda una mezcolanza de lo más amena.

Pescados y carnes en la planta baja (sótano). Verduras y productos varios en la 1ª planta. Si quieres pescados para hacer ceviche o tiradito, tienen corvina, mero, pejerrey o jurel y muchos más, realmente frescos. También tienen todo tipo de pimientos utilizados en latinoamérica: rocotos, ajíes, chiles. ¡Cuidadín con ellos! Yo compré un rocoto, piqué un poquito para un delicioso salteado en wok y mientras lo cocinaba lloraba como una Magdalena por los efluvios del mismo. No pude comer el wok y casi no pude entrar en la cocina durante 1 día y que conste que no soy precisamente alguien que no aguante bien el picante. Son realmente picantes, ¡ojito! Tienen también las maravillosas berenjenas chinas, esas que son finitas y mucho más sabrosas que las típicas que se venden por aquí hinchadas de agua que atenúa su sabor. También se puede encontrar malanga, ese tubérculo curioso que, rallado, hecho bolingas y frito resulta crujiente y sabrosón. Y todo tipo de condimentos para platos orientales y latinoamericanos. Así como interiores y partes poco nobles de animales de diverso tipo: corazones y garras de pollo, higaditos, lenguas de vaca….

Es, sin duda, un mercado muy vivo. Muy real, muy tangible, nada de apariencias, nada de cosas superfluas, allí uno va a comprar, no a aparentar, uno va a disfrutar de un espectáculo de colores y frutos exóticos, de entrañas sangrientas y palpitantes, de pescados de ojos saltones y traje de lentejuelas y también, sí, de carnes ajadas y frutos marchitos, sí. Como la existencia misma. Es un mercado para vivirlo.

  • Mercado de los Mostenses, Plaza de los Mostenses 1, Tel. 91 542 58 38. Horario: lunes a viernes de 9.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00, sábados de 9.00 a 14.00. Horario de verano (15 de junio a 15 de septiembre): lunes a jueves de 9.00 a 14.00 y de 17.30 a 20.00, viernes de 9.00 a 14.00 y de 17.30 a 20.30. Sábados de 9.00 a 14.00.

3.- Mercado Agroecológico de Malasaña: reivindicativo, para una compra natural

Situado en un solar abandonado en la calle Antonio Grillo, con huerto in situ, puestos realizados con palés, zona para tomarse algo, ambiente relajado…

Este mercado podríamos decir que es como una versión más reivindicativa del típico farmer’s market estadounidensefarmer’s market . El concepto es el mismo, produces tus propias verduras, frutas, etc. y elaborados a base de los mismos y los vendes directamente al consumidor. Ellos tienen un trasfondo y/o estética con destacado sesgo ideológico (izquierda), pero el concepto es el mismo: librar al consumidor del intermediario (y, por lo tanto, del sobrecoste), interactuar directamente con el cliente, explicar el producto, ofrecer artículos con un marcado carácter natural, reivindicar el valor del productor y del producto y luchar contra todo lo que signifique gestión burocrática que no aporte nada a este último.

Es un mercado para conversar con el vendedor, para que te explique el proyecto del cual deriva su producto y para encontrar artículos originales que difícilmente podrás encontrar en otros lugares. Un mercado informal y luchador. Allí puedes encontrar todo tipo de verduras de temporada, flores para cocinar, mermeladas, cervezas, galletas artesanales… Una pequeña selección de productos diferentes y muy auténticos.

  • Mercado Agroecológico de Malasaña, Calle Antonio Grillo 8. Horario: sábados de 11.00 a 14.30.

4.- Mercado de San Ildefonso: gastrofashion para disfrutar con amigosgastrofashion

Su nombre deriva del antiguo mercado sito en la plaza cercana de San Ildefonso, uno de los primero cubiertos de Madrid, el cual estuvo activo aproximadamente desde 1835 hasta 1970. Estéticamente su exterior no llama la atención particularmente. Creo que el edificio, en un principio, había sido pensado para viviendas, posteriormente se decidió convertirlo en mercado. Su interior, sin embargo, es moderno en modo "estilo industrial", tan de moda por el barrio: grandes tubos de metal para el acondicionamiento del edificio, ladrillo pintado de blanco, rótulos luminosos fluorescentes, hierro, techos de hormigón, taburetes, lámparas estilo barco con bombillas modernas (antiguas). Todo muy cool y cuidado y con patio terracil incluido. coolterracil

Bueno, este realmente ni siquiera es un mercado de abastos, se llama mercado pero es un lugar para comer, disfrutar con amigos, más al estilo de algunos street food markets londinenses… Te dan el producto ya elaborado o lo puedes elegir fresco y que te lo elaboren en el acto. Tienen puestos especializados en pinchos, tacos, ahumados y latas de conservas, jamón, ceviche, hamburguesas, café, vino, croquetas, quesos, tapas en general, uno entero dedicado exclusivamente a los huevos y sus elaboraciones, carnazas exuberantes, mariscos que te dicen "cómeme" (como Rodolfo)…  Vamos, todo un lujerío. Estilo mercado San Miguel, pero sin puestos de venta de producto directamente. Es, claramente, otro concepto de mercado. Además realizan un montón de eventos, catas, presentaciones de productos, de libros… Y ofrecen espacios adaptados para todo lo que uno quiera organizar.

Un lugar para disfrutar con amigos, dejarse ver y darse un homenaje de cositas diferentes y sabrosonas.

  • Mercado de San Ildefonso, Calle Fuencarral 57, Tel. 91 559 13 00. Horario: domingos  a miércoles de 12.00 a 24.00; jueves a sábados de 12.00 a 01.00. Web: www.mercadodesanildefonso.com

5.- Eventos gastronómicos varios

Muchos de los espacios que se han ido implantando en Malasaña organizan también mercadillos con venta de productos alimentarios, degustaciones, eventos promocionales. Entre ellos puedo señalar los organizados por La Industrial,

 Espíritu 23,

 Espacio Mood,

 Despacio Arte y vino y el ya mencionado Malasaña Market.

Como podéis ver, una vez más, los Humberts no han aparecido. ¿Los podré denunciar por absentismo? Me empiezan a extrañar estas vacaciones súbitas que se toman sin decirme nada. Cada día más distantes… ¡qué pécoras más raras! ¿Les habré contagiado el virus asocial?

Carles

Artículo muy interesante. Gracias.

Queda la duda sobre el restaurante "de cuyo nombre no quieres acordarte"...ni de él, ni de su dueño. Vaya! Que ha pasao?? Danos alguna pista, no sea que nos metamos tambiém nosotros en la boca del lobo...

Lu (Malasaña a mordiscos)

Me alegro que te guste el artículo Carles y ¡te agradezco, como siempre, tu comentario!

El restaurante es uno que está abierto desde 1988 y se dedica a arroces.

Quería probar (para recomendarla) alguna arrocería en el barrio pero salió rana (muy rana).

¡Buen final de domingo!
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Publicado el
24 de enero de 2016 - 10:00 h

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