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Sobre este blog

Comer en bares y restaurantes de Malasaña, además de otros apuntes gastronómicos.

Por Lu

¿Buscando un pepito desesperadamente en Madrid? Bar Sidi

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Comer en bares y restaurantes de Malasaña, además de otros apuntes gastronómicos.

Por Lu

El 15 de febrero de 2020, Somos Malasaña anunciaba en este artículo el cierre de este bar, abierto desde 1947, por jubilación de sus dueños, que habían trabajado en él 50 años, y decía «Se irá el Sidi por la puerta grande, funcionando bien en todos los tramos del día y a reventar en esas tardes-noches de partido de fútbol en las que uno puede acabar abrazado a cualquiera que a su lado celebre el mismo gol que acaban de ver juntos en las televisiones del local, o a cualquiera que le quiera dar cariño, que en este bar hay mucho roce en mitad de las alegrías colectivas.» Tras ello, los seres humanos que leen este periódico comentaban que acabaría siendo un sitio vendido al capitalismo —como si sus anteriores dueños no vendieran sus productos para enriquecerse— y quejas varias y lamentos por la triste despedida y por un futuro que auguraban terribilis.

Más tarde, en este otro artículo del 20 de julio de 2021 del mismo Somos Malasaña, este nuestro periódico, se decía que el Sidi lo había comprado el Grupo Ardosa, propietario de dos tabernas en la misma acera de la calle Colón —véase Casa Baranda y Bodega La Ardosa— e hijo de los antiguos dueños de O' Compañeiro, otro clásico del barrio que cerraba en 2015 y en el que ahora se sitúa Casa Macareno. En este artículo se comentaba que «Los bares modernos no abren a las 7:30 horas de la mañana para servir desayunos. El Sidi, un clásico de Malasaña, sí lo hará de nuevo a partir de hoy, tras un año de obras y cambios». Y también se decía que «La esquina de las calles Colón y Barco resucita con nueva dirección, un lavado de cara estético y con precios y una carta clásica de tapas, bocadillos y raciones muy similares a los que tuvo con sus anteriores dueños, Celso y Alicia, jubilados tras medio siglo de trabajo. El objetivo, lograr que regrese el público heterogéneo que siempre tuvo este lugar: el currito de desayuno tempranero, el parroquiano de sol y sombra, el estudiante y el nocturno malasañero -pandillero o vecinal-, entre otros». Para este artículo no había comentarios.

Y así es la vida, damos nuestras opiniones, vaticinamos un futuro terribilis que justifique nuestras opiniones y viene el futuro y nos trae más de lo mismo y nos quedamos callados porque ¿qué decir? Pero en la próxima volveremos a opinar y aunque el futuro ya presente nos dé un baño de humildad le decimos «habla chucho que no te escucho» y tan anchos nos quedamos. Y bla, bla, bla… bueno, lo dejo.

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