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Las víctimas silenciosas

Sobre la foto original de Ignacio Pereira de la Gran Vía Guillen Casasús ha ilustrado una avenida florida. Un símbolo de futuro

Viernes, 10 de abril de 2020. En este barrio de Chamberí vive mucha gente mayor. A veces en soledad. Y enfermos. El otro día leía una noticia en El País sobre el trabajo de los bomberos en estos tiempos de pandemia. Resulta que el 60% de sus salidas son para abrir pisos cuyos dueños no responden a llamadas de sus vecinos o familia. Les ahorro detalles. Ya se pueden imaginar.

Veo pasar por debajo de casa a mucha gente joven. Con sus mascotas. Con sus carritos de compra. Cada vez más, enmascarados. Curiosamente la gran mayoría mujeres. Pero gente mayor muy poca. Me los imagino asustados en sus pisos. Alucinados con las noticias y tertulias enloquecidas de la tele. Puede, digo que puede, que reciban más llamadas de sus parientes, de las redes de cuidados públicas y privadas. De sus vecinos de escalera. Pero hay muchos que llevan años desvinculados socialmente. Hubo un programa del Ayuntamiento de Madrid, en tiempos de Carmena, que tiempos aquellos, orientado al alivio de la soledad. En el barrio precisamente. Era una experiencia piloto que suscitó el apoyo de mucha gente. Organizaban paseos, tertulias. Hasta premios literarios. El grupo que lo organizaba lo constituían profesionales muy jóvenes de la asistencia social y redes de voluntarios. Sin el respaldo institucional posterior del nuevo gobierno municipal no sé qué habrá sido del proyecto.

Leo, observo, que muchos piensan que en estas situaciones se fortalecen los lazos familiares y sociales. Los políticos ya vemos que no. Tengo mis dudas. Hace unos días mi amigo Marco me recomendó un podcast -¿han visto lo moderno que me he puesto?- en el que se habla de un famoso libro de Daniel Defoe. El diario del año de la peste. Increíble y muy recomendable. El padre de la novela inglesa no se recata en describir hasta con saña los acontecimientos del episodio de peste bubónica que asoló Londres a mediados del siglo XVII. No deja en buen lugar al género humano precisamente. En cualquier librería digital tienen el libro a su disposición. Si les queda tiempo después de fabricar tanto pan o si se aburren de hacer de tahoneros, anímense.

Bueno. Mañana Sábado de Gloria. Y aquí seguimos sin torrijas. Mi madre nunca lo hubiera consentido.

Besos

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Publicado el
10 de abril de 2020 - 13:46 h

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