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Las obras para construir pisos de lujo en un edificio protegido de Madrid borran el art déco de su histórica sastrería

Recreación de la reforma en el edificio de Infantas 40, junto a los azulejos desaparecidos.

Nerea Díaz Ochando

Madrid —
20 de marzo de 2026 22:21 h

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Hace unos meses salieron a la luz unos carteles en los postes de un edificio en obras del centro de la capital, a la altura del número 40 de Infantas. Fueron diseñados por estudio Vinfer para una liquidación de la sastrería Casa Benítez, que hasta 2019 se ubicaba en esta calle paralela a la Gran Vía. El edificio en el que han aparecido los carteles está siendo transformado en viviendas de lujo, pero durante casi cien años fue el hogar de Casa Benítez, una de las sastrerías con más solera de la ciudad. Hace siete años decidieron mudarse tan solo a unos metros de su ubicación inicial, a un lugar más acorde con el volumen de negocio, mucho menor que cuando abrió sus puertas en 1923.

Como el nuevo local era más pequeño, les resultó imposible poder llevarse todo el mobiliario y la decoración que habían ido adquiriendo con el paso de los años y que le daba al local una personalidad única ya desde su fachada. Allí, en el exterior de la sastrería, se encontraba su reconocible rótulo, de los años 60, que fue rescatado por el colectivo Paco Graco cuando se mudaron.

No todos los elementos de la sastrería corrieron la misma suerte. Uno de sus grandes tesoros se encontraba en el interior del local. Se trataba de un pavimento art déco de los años 20, que se quedó allí cuando los dueños abandonaron el número 40 de la calle Infantas. Permaneció en el establecimiento hasta que en 2023 el edificio fue adquirido por la empresa hotelera Ennismore. Su diseñador era César Fernández Ardavín, conocido como Vinfer, fue una figura clave del patrimonio gráfico madrileño. De hecho, se conserva una colección muy importante de su trabajo en la Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid.

Escaparate de la Sastrería Casa Benítez con su mítico cartel

El local de la sastrería forma ahora parte de un nuevo proyecto inmobiliario de alto standing en pleno centro de Madrid, en el entorno del barrio de Justicia. Bajo el nombre de SLS Madrid Infantas Residences, la promoción contempla 33 apartamentos y áticos de una, dos y tres habitaciones en un edificio independiente. Es, además, el primer proyecto de branded residences de la cadena SLS Hotels & Residences en Europa.

El inmueble, de estilo neobarroco y construido en 1920, fue diseñado por el arquitecto Eduardo Sánchez Eznarriaga y, además de albergar la sede de Casa Benítez durante casi un siglo, también fue el hogar del escritor Enrique Jardiel Poncela. Las viviendas, con superficies que oscilan entre los 154 y los 248 metros cuadrados, parten de precios desde 1.520.000 euros. Según explica la propia promotora de SLS, el interiorismo, a cargo de Studio Carter, “combina la herencia arquitectónica del edificio con elementos contemporáneos propios de la marca, dando lugar a una estética que busca ser distintiva y exclusiva”.

La finalización de las obras, que estaba prevista inicialmente para principios de 2026, dará paso a un complejo que promete una amplia oferta de servicios. Entre ellos, destaca el SLS Social House, con espacios privados para reuniones, comedor, biblioteca, bodega o estudio multimedia. En la azotea, zonas verdes con piscina, espacios para yoga y meditación y áreas destinadas al ocio al aire libre completan una propuesta pensada para un estilo de vida de lujo.

Proyección de la que será la azotea de SLS Residences en la calle Infantas

El cambio del edificio después de las obras será radical y, aunque aseguran que combina la herencia arquitectónica con elementos contemporáneos, ha sido completamente arrasado y modificado. Pero hay límites. Según fuentes de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, consultadas por este periódico, “la protección del edificio es estructural”.

Esta catalogación de nivel 2 implica la conservación tanto de su volumetría como de sus elementos arquitectónicos más destacados, aunque permite un mayor margen de intervención que en los inmuebles con protección integral. A pesar de ello, y al ser preguntados por los carteles aparecidos en los postes del edificio y por el pavimento art déco desaparecido, desde la consejería señalan que “mandarán algún técnico para valorar si hay algún elemento que requiera protección”.

La aparición de estos carteles ha traído de vuelta las imágenes del interior de la antigua sastrería. Fue Sonia Taravilla, conocida en redes como El Sereno de Madrid, quien alertó a finales de febrero de que llevaban meses expuestos a la intemperie.

También informó de que había trasladado la situación a distintas instituciones. En una de sus publicaciones denunciaba el abandono del local, lanzando “un súper tirón de orejas para la Administración local” por haber permitido que “un bellísimo pavimento art déco haya desaparecido, justo cuando hemos conmemorado el centenario de la aparición de este movimiento artístico”.

Un suelo irrepetible que contaba la historia de la ciudad

El historiador del arte y escritor David Pallol recuerda en conversación con Somos Madrid el impacto que le causó entrar en Casa Benítez. “Cuando descubrí la sastrería hace años, en realidad iba a la calle Infantas porque buscaba la Ferretería Vasco-madrileña”, explica, en referencia a otro comercio desaparecido del mismo tramo.

“El número 40 me llamó la atención por su rótulo exterior, muy original, en 3D, por una cara rojo y por la otra azul”, señala. Aquel elemento, rescatado por el colectivo Paco Graco, databa de los años 60. Pero lo que encontró dentro pertenecía a otra época. “Pasé al interior y no tenía nada que ver. Me encontré con un diseño art déco único. Los patrones geométricos de colores eran una fantasía, una maravilla, un gran tesoro”.

Pallol describe el pavimento como una obra adelantada a su tiempo, con influencias de corrientes como el constructivismo ruso y de artistas como Wassily Kandinsky o Paul Klee, así como de los diseños textiles surgidos en la Bauhaus. “El que hizo aquel piso era un visionario, muy moderno para su época”, afirma.

Pavimento art déco de Casa Benítez

El historiador lamenta que, pese a su valor, haya desaparecido: “Yo pensé que aquel suelo se iba a conservar, por lo menos, pero no”. Para él, este tipo de elementos deberían formar parte de un archivo o museo que protegiera la memoria material de la ciudad. “Ha pasado con infinidad de comercios en Madrid que han cerrado para construir apartamentos turísticos. Deberían recogerse estas cosas, preservarlas, exhibirlas”.

“Lo único que queda son recuerdos de los vecinos”, añade, recordando también otros negocios desaparecidos en la zona. “Había una panadería con baldosas hidráulicas con patrones preciosos y únicos, y ahora todo ha sido arrasado. Una pena”, lamenta.

Proteger el patrimonio, para proteger la memoria

“La protección del patrimonio es una asignatura pendiente”, advierte Pallol, que considera que Madrid está perdiendo una parte esencial de su identidad. “Todo se arrasa, ya sean murales, fachadas, carteles, suelos… al final prevalece el negocio sobre la importancia histórica para la ciudad y sus vecinos”, señala el historiador del arte.

Su visión conecta con las críticas lanzadas desde la oposición municipal. Sara Ladra, concejala del grupo municipal de Más Madrid, señala directamente al modelo urbano impulsado por el alcalde José Luis Martínez-Almeida. “Almeida no gobierna para Madrid, lo hace para los grandes fondos de inversión y las cadenas hoteleras de lujo”, afirma.

Según expone, en los últimos siete años los hoteles de lujo han crecido un 50% en la capital, con nuevas aperturas impulsadas por grandes grupos internacionales. “No es casualidad. Es un modelo político”, sostiene. Un modelo que, denuncia, se traduce en la compra de edificios históricos para su transformación en alojamientos de alto nivel, mientras el acceso a la vivienda se complica para la población local.

“Cuando el dinero manda, el patrimonio sobra”, resume Ladra, quien pone como ejemplo el propio edificio de la calle Infantas, donde, asegura, “ya no queda ni rastro de sus mosaicos históricos” pese a contar con protección. La concejala también alerta del impacto en el tejido comercial y vecinal: “Cada 48 horas cierran cinco tiendas en Madrid. En 2023 cerraron 6.000 comercios de proximidad”. A su juicio, el crecimiento del turismo de lujo no revierte de forma equitativa en la ciudad, concentrándose en zonas concretas mientras otros barrios quedan al margen.

En este contexto, Más Madrid ha presentado una denuncia formal solicitando la inspección urbanística de las obras en el número 40 de la calle Infantas. El escrito, firmado por el concejal José Luis Nieto Bueno, apela a la Ordenanza de Licencias Urbanísticas del Ayuntamiento de Madrid y a la Ley del Suelo de la Comunidad para reclamar la actuación de los servicios municipales.

En el documento se recuerda que la administración tiene la obligación de comprobar que las obras cuentan con el título habilitante correspondiente y se ajustan a las condiciones concedidas, pudiendo incluso decretar su suspensión inmediata en caso de incumplimiento. Asimismo, se advierte de que la ejecución de obras sin las autorizaciones pertinentes o vulnerando sus condiciones puede constituir una infracción grave, sancionable con multas que oscilan entre los 30.001 y los 600.000 euros.

El futuro del pavimento art déco de Casa Benítez, si es que queda algo de él, y de los carteles recientemente aparecidos sigue siendo incierto. Ni el Ayuntamiento ni la Comunidad han activado, por ahora, mecanismos concretos para su protección. Se limitan a señalar que estudiarán el caso. Mientras tanto, una parte de la historia de la ciudad se desvanece.

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