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Manolo Osuna, presidente de A.V. La Corrala: “En Madrid siempre hemos sido muy de barrios y yo soy de Lavapiés"

Manolo Osuna, presidente de la asociación de vecinos La Corrala

“En Madrid siempre hemos sido muy de barrios, considerando ese territorio como algo propio, como algo por lo que te preocupas. Cuando salgo fuera yo no digo que soy de Madrid, sino que soy de Lavapiés”, afirma un Manolo Osuna que anda preocupado por cómo los pisos turísticos están vaciando la zona de habitantes reales, al tiempo que los precios de la vivienda se disparan y Embajadores sigue sin tener las dotaciones de cercanía que necesitaría: espacios deportivos, escuelas infantiles, zonas verdes…

“Que un piso en la calle Argumosa pueda costar 400.000 euros o que en un bar de parroquianos te puedan pedir 1,80 euros por un botellín de cerveza da que pensar. Son precios para gente que llega de fuera: inversores, turistas… Y la forma de ser del barrio va cambiando, cuando hasta hace cinco o seis años esto era como un pueblo donde nos conocíamos todos”.

Cartero de profesión, con 30 años de servicio en Lavapiés, Manolo Osuna sabe bien de lo que habla cuando afirma que el barrio está perdiendo población real y, por lo tanto, esencia. “Este era un barrio con gran cantidad de personas mayores y según se han ido muriendo sus pisos se han ido vendiendo y alquilando, sobre todo, para convertirlos en pisos turísticos o en alojamientos para estudiantes. Ni turistas ni estudiantes hacen barrio, como tampoco lo hace la gente joven que viene a vivir aquí y que, incluso, compra aquí lo que será su primera vivienda… Eso conlleva, por ejemplo, que luego no pueda haber una lucha vecinal fuerte para reivindicar las mejoras que nos hacen falta”.

Manolo maldice el día de 2018 en que la revista británica Time Out decidió coronar Lavapiés como "el barrio más cool del mundo", mientras reivindica equipamientos de cercanía para la gente de la zona y no nuevos museos y nuevos teatros nacionales que atraigan a más visitantes, tal y como se lo hizo saber recientemente en una reunión al titular de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, cuyo ministerio prepara la reconversión del centro cultural Tabacalera

“Solo tenemos una cancha de fútbol y otra de baloncesto, nos faltan zonas verdes y un centro cultural de barrio, nuestros jóvenes carecen de propuestas y no hay pisos sociales ni escuelas infantiles para que quienes quieran tener hijos en Lavapiés puedan quedarse aquí. Necesitamos que el poco espacio público que pueda haber en la zona se acondicione para la gente de aquí. Quienes vienen de esmoquin al Centro Dramático Nacional no son habitantes del barrio, mientras que quienes iban al desaparecido Cine Olimpia, situado en el mismo lugar, sí que lo eran”.

Y si Manolo Osuna llamó a la puerta de Iceta para reivindicar espacio para el público local en la nueva Tabacalera, también llamará a la del concejal de Centro, José Fernández, para hacer lo propio en el Palacio de la Duquesa de Sueca, el gran contenedor de no se sabe aún bien qué que el Ayuntamiento está acondicionando en la calle Duque de Alba. Junto a la asociación de vecinos de Letras desde La Corrala se prepara propuesta de uso para el mencionado palacio, aunque para plantearla Osuna deba romper el alejamiento que mantiene con el actual responsable del distrito, a quien acusa de no hacer nada por el barrio.

El presidente de la asociación de vecinos La Corrala se vanagloria de haber hablado siempre en positivo de Lavapiés, aunque sin ocultar sus flaquezas, y celebra el hecho de que desde hace ya algunos años la prensa en general haya dejado de estigmatizar la zona: “Atrás quedaron los tiempos en los que en los noventa el barrio sólo salía en los periódicos cuando se hablaba de ‘La banda del pegamento’ y de droga. Para mí fue un éxito y una enorme alegría cuando volvió la parada de taxi a la plaza de Lavapiés, porque hubo una época en la que no se atrevían a circular por el barrio. Hoy Lavapiés es un lugar tan seguro como cualquier otro del distrito Centro, con sus problemas puntuales”.

Osuna insiste en que el mayor peligro que encierra hoy Lavapiés no es, ni mucho menos, que alguien pueda sufrir un improbable tirón en alguna de sus calles sino que siendo vecino de ellas se te pueda expulsar del barrio. Es por eso que desde La Corrala se está en contra de los hoteles que se proyectan en las calles Primavera y Cabestreros. El primero eliminará 200 plazas de garaje de un parking en el que aparca sus vehículos gente del barrio y el segundo podría transformar por completo el área de la plaza Nelson Mandela, lugar de encuentro para la comunidad senegalesa. 

“La diversidad cultural que es santo y seña de Lavapiés también está en peligro cuando a la gente se le dobla el alquiler. Yo estoy orgulloso de que aquí se celebrara el Año Nuevo español y luego el Año Nuevo Chino, de que fuéramos sede del Festival Bollywood y de que tuviéramos las Noches del Ramadán y la Fiesta del Cordero. Nunca se ha discriminado entre autóctonos y migrantes, ambos tenemos los mismos problemas y las mismas necesidades. Es más, son los chavales hijos de migrantes los que están retomando con más fuerza el sentimiento de pertenencia al barrio, los que dicen con orgullo ‘Yo soy de Lavapiés’”.

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