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Una deuda millonaria heredada y roces por las pedanías: seis meses de la moción que sacó al PP de la alcaldía de Murcia

De izqda a dcha: el secretario general del PSOE en Murcia, Diego Conesa; el nuevo alcalde socialista, José Antonio Serrano; el vicealcalde de Cs, Mario Gómez, y la excoordinadora regional de Cs, Ana Martínez Vidal

Este fin de semana se cumplen seis meses desde que una moción de censura de PSOE y Ciudadanos, apoyada por Podemos, tiró abajo el Gobierno del Partido Popular en el Ayuntamiento de Murcia. A diferencia de la fallida moción al Gobierno regional, en la capital la maniobra sí funcionó. El PP llevaba en el poder desde hacía 24 años. En su última legislatura, se vieron obligados a pactar con los naranjas, manteniendo un Gobierno en coalición durante dos años no exento de crispaciones, y que culminó con el cambio de bando de Cs en favor de los socialistas.

La nueva coalición se ha tenido que enfrentar a una realidad social y política que no se ha parado pese al cambio de marcha en el Consistorio. El Gobierno entró lidiando con las fluctuaciones en el número de contagios por la pandemia, sumado al aumento o reducción de medidas anti–COVID a nivel regional. También afronta las propias vicisitudes de gobernar a través de acuerdos con otros partidos. La mala relación de PP y Ciudadanos –el portavoz naranja, Mario Gómez, llegó a denunciar por corrupción a sus socios de coalición– no vaticinaban lazos amables entre el PSOE y Cs. 

El trato entre las formaciones se ha mostrado más amistoso que con el PP. La estrategia de Gobierno conjunto se ha mostrado firme salvo en algunas ocasiones, como el reparto de poder en 20 pedanías del total de 55 que, junto con los barrios del centro, conforman un municipio de 450.000 habitantes. Dicha negociación ha enquistado la aprobación de los presupuestos de la capital, ya que dependen del apoyo de Podemos. El portavoz morado murciano, Ginés Ruiz, ya advirtió de que no obtendrían el apoyo de sus dos concejales para aprobar las cuentas si no defenestraban antes a por lo menos cinco de los seis alcaldes pedáneos de Vox. Un mensaje remitido al Gobierno murciano hace ya varias días que provocó el efecto contrario: el vicealcalde, Mario Gómez, anunció que los presupuestos estarían aprobados a principio de esta semana y que sería después cuando se realizarían los cambios en las pedanías que, a la espera de sacar las cuentas adelantes, no pueden realizar gastos sin antes ser aprobados por la Concejalía de Pedanías y Barrios.

Bando de la Huerta

La coalición se ha enfrentado a otras situaciones de las que ha salido mejor parado. Un ejemplo de ello fue la celebración del primer Bando de la Huerta en pandemia, en abril. Un evento multitudinario que en 2019 produjo una afluencia de más de medio millón de personas en la ciudad, en el que se pueden ver desfiles de huertanos e ingentes cantidades de comida y bebida. Un reto que PSOE y Cs consiguieron superar: un enorme despliegue policial apagó todo intento de ocupar las plazas de la capital para hacer ‘botellón’ y la fiesta se trasladó a las terrazas de bares y restaurantes que, con aforo reducido, tuvieron la oportunidad de hacer caja.

Herencia del PP

En mayo, el Gobierno capitalino alertó de un posible agujero de 125 millones de euros heredado de la gestión del PP. El origen, una serie de reclamaciones judiciales por siete convenios urbanísticos no ejecutados en el norte del municipio. Una empresa reclamante, la promotora Mamuma, ganó un juicio al Ayuntamiento por valor de 20 millones de euros, y el Consistorio recurrió la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia. Si ratifican la decisión, podría provocar que el resto de promotores acudan a la vía judicial. Los servicios municipales están estudiando la situación técnica y jurídica de cada uno de los convenios para determinar la solución "más viable". "Todo el equipo de Gobierno está trabajando ya en encontrar las distintas soluciones con el fin de que estas malas decisiones y la mala gestión anterior no perjudiquen a los murcianos”, apuntaron desde el Ayuntamiento en su día.

AVE soterrado

Días antes del cambio de poder en el Consistorio murciano, los vecinos del barrio de Santiago El Mayor inauguraron el primer paso peatonal sin vías de trenes en 150 años: la culminación de la lucha vecinal por traer el AVE soterrado. El nuevo Gobierno consciente de que esta es una de las grandes bazas socialistas en Murcia, trabaja a contrarreloj junto al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), encargado de la obras, para acelerar los plazos y que los vecinos de la zona puedan darle uso y disfrute. Durante el verano se amplió el paso y se habilitó el tráfico de vehículos. Sobre la gran explanada, se planea construir un bulevar, con carriles bici y espacios verdes. El alcalde, José Antonio Serrano señaló que “el proyecto del soterramiento supone la mayor transformación que va a experimentar la ciudad [...] Vamos a eliminar las barreras que históricamente han dividido la ciudad y separado a los vecinos”

'La Paz': revivir un barrio marginal

Otro de los puntos fuertes del Gobierno municipal es la propuesta de un plan integrar para reconvertir el barrio de ‘La Paz’, una zona marginal situada en pleno centro de la ciudad que combina delincuencia, drogas y problemas de infraestructuras. Así lo hicieron ver los representantes de la Junta Vecinal de dicho barrio en una reunión con el primer edil Serrano, al que consiguieron sacar el compromiso de luchar contra la inseguridad ciudadana de la zona. “En este barrio no se pueden realizar actuaciones aisladas, sino que hay que crear un plan integral que dé respuesta a las necesidades de los ciudadanos de forma transversal”, aseguró el alcalde durante la primera reunión de la Mesa Municipal que buscar abordar los problemas del barrio a través de diferentes sectores, como los servicios sociales, fomento de actividades culturales y para la juventud o seguridad.

El Gobierno de Serrano rechazó la propuesta del promotor José López Rejas de transformar la barriada en una zona residencial después de que fracasara en la primera década de 2000 el proyecto presentado por este mismo promotor y diseñado por Ricardo Bofill con la creación de 1.500 viviendas que nunca llegó a ejecutarse.

Ofensas religiosas en la Feria de Septiembre

Entre los eventos más importantes de estos meses también estuvo el de la Feria de Septiembre: un acontecimiento que aglutinó a unos 400.000 visitantes, y que discurrió con calmada normalidad. "Ha sido una Feria ejemplar y moderada y hay que agradecer el civismo de los vecinos y ciudadanos que la han disfrutado", señaló el alcalde de Murcia, José Antonio Serrano, hizo ayer un balance de la primera Feria de Septiembre murciana organizada en plena pandemia y que el martes cerró con casi 400.000 visitantes. El Gobierno del PSOE y Cs, introdujo dos nuevas iniciativas: el ‘2x1’ en las atracciones y el reparto de los tiques de protocolo municipal (unos 18.000) a familias necesitadas. Además, el Ayuntamiento no cobró a los feriantes unos 120.000 euros del canon que pagaban por instalarse y asumieron gastos como el de la luz, que supuso un ahorro de unos 40.000 euros.

La única polémica en torno a la Feria fueron las críticas provenientes de Vox contra Raquel Sastre, cómica, escritora y pregonera oficial del evento, protagonista de uno los carteles que anunciaban la festividad. La formación de extrema derecha pidió que la dejaran fuera del Pregón por haber comparado a sus votantes con personas con parálisis cerebral en el show 'Late Motiv' de Andreu Buenafuente. Vox también se declaró ofendido porque en cartel de la 'Bendita Feria de Murcia' la noria detrás de la cabeza de Sastre sugería una corona con simbología religiosa y con la que consideraban que parecía la Virgen.

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