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Isabel Torres Salas, la farmacéutica que cambió para siempre los hospitales

Fue la primera mujer en la plantilla de la Casa de Salud de Valdecilla y formó parte de una generación de científicas pioneras en la historia de España

Su enorme capacidad de trabajo, su inteligencia y su precisión cambiaron para siempre la forma de entender la alimentación en los hospitales españoles

Estudió el valor nutricional de los alimentos y los clasificó según su contenido en hidratos de carbono, grasas y proteínas para ofrecer una dieta personalizada

Ilustración de Isabel Torres Salas. | MARINA REVILLA ÁLVAREZ

Ilustración de Isabel Torres Salas. | NEIBY OWENS

En los años treinta del siglo XX la Casa de Salud de Valdecilla era uno de los hospitales más avanzados de España. La historia de su construcción está ligada a Ramón González de la Torriente, marqués de Valdecilla, un indiano que hizo su fortuna en Cuba con la venta de azúcar y regresó a Cantabria poco después de que la isla obtuviera su independencia. Como otros indianos, el marqués invirtió parte de su dinero en proyectos filantrópicos, fundamentalmente colegios y bibliotecas, siguiendo los principios regeneracionistas de la época.

En Santander la epidemia de gripe de 1918 había dejado en evidencia las carencias del antiguo hospital de San Rafael -hoy sede del Parlamento autonómico- y la necesidad de un nuevo hospital. En esa necesidad apareció el marqués, que aportó el capital necesario a cambio de hacerse con la dirección del proyecto. El arquitecto González Bringas diseñó el centro constreñido por los planos de un proyecto previo de 1918. Siguiendo el modelo europeo de principios de siglo construyó un edificio funcional mediante pabellones conectados entre sí en superficie y unidos a través de un túnel subterráneo. El doctor Wenceslao López Albo fue el primer director del centro, que se inauguró en 1929.

El proyecto nació sobre tres líneas maestras: la Escuela de Enfermería, la Biblioteca Marquesa de Pelayo y el Instituto Médico de Posgraduados, el corazón del hospital, un centro de vanguardia diseñado para cubrir dos frentes, investigación y docencia, que atrajo desde su puesta en marcha a los mejores profesionales en sus respectivos campos. La plantilla médica ofrecía diecisiete servicios y contaba con una única mujer, Isabel Torres Salas, doctora en Farmacia.

Isabel Torres Salas nació en 1905 y se licenció en Farmacia por la Universidad Central de Madrid en 1928. Un año después se incorporó a la Casa de Salud de Valdecilla, donde se convirtió en la primera mujer en plantilla del centro.

Isabel Torres Salas nació en 1905 y se licenció en Farmacia por la Universidad Central de Madrid en 1928. Un año después se incorporó a la Casa de Salud de Valdecilla, donde se convirtió en la primera mujer en plantilla del centro.

Torres Salas nació en Cuenca en 1905 y formó parte de una generación de científicos que tomó Europa como modelo y vio sus expectativas frustradas por la Guerra Civil. Estudió en la Residencia de Señoritas siguiendo el programa de la Institución Libre de Enseñanza y de la Junta para la Ampliación de Estudios, un proyecto que pretendía formar -por primera vez, en un marco igualitario- a una élite intelectual capaz de situar a España en el primer nivel científico y cultural de la época.

En 1928 se licenció en Farmacia en la Universidad Central de Madrid y un año después se instaló en Santander para formar parte del proyecto de Valdecilla. Era la única mujer en una promoción de setenta médicos y alumnos de posgrado, lo que le impidió obtener el título de alumna interna, que requería dormir en el hospital, y le proporcionó en cambio el de médico externo de guardia. Se incorporó al departamento de Química, donde se le asignaron funciones de investigación aplicada. Su tarea consistía en analizar el valor nutricional de la comida del hospital para asignar a cada paciente una dieta personalizada según sus necesidades.

En Valdecilla, Torres Salas desarrolló el Esquema Dietético Puyal-Torres, un sistema pionero en la época que clasificaba los alimentos por su contenido en hidratos de carbono, grasas y proteínas.

En Valdecilla, Torres Salas desarrolló el Esquema Dietético Puyal-Torres, un sistema pionero en la época que clasificaba los alimentos por su contenido en hidratos de carbono, grasas y proteínas.

Aunque Torres Salas nunca ocultó su interés por la investigación básica se dedicó con profesionalidad al encargo recibido. Quienes la conocieron destacaron siempre su enorme capacidad de trabajo, su inteligencia y su precisión. Todo ello lo aplicó en Valdecilla para desarrollar el Esquema Dietético Puyal-Torres, un sistema pionero en la época que clasificaba los alimentos por su contenido en hidratos de carbono, grasas y proteínas -hasta entonces la comida de los enfermos se medía simplemente en gramos- y que supuso una revolución en el tratamiento de la alimentación hospitalaria.

Los trabajos de Torres Salas en Valdecilla sirvieron de base a su tesis doctoral de 1932, titulada Contribución al estudio de la composición química de los alimentos españoles, que fue publicada en la Gaceta Médica Española, la revista especializada de mayor tirada de la época. Los resultados de la tesis de Torres Salas sirvieron para corregir un problema endémico de los hospitales españoles que hasta entonces utilizaban tablas nutricionales extranjeras, lo que provocaba desajustes por las diferencias entre alimentos de los distintos países.

Tras su paso por Valdecilla, Torres Salas trabajó con Gregorio Marañón en el Instituto de Patología Médica de Madrid. Entre 1934 y 1939 amplió sus estudios en Alemania, donde investigó las vitaminas junto al Premio Nobel Otto Meyerhoff.

Tras su paso por Valdecilla, Torres Salas trabajó con Gregorio Marañón en el Instituto de Patología Médica de Madrid. Entre 1934 y 1939 amplió sus estudios en Alemania, donde investigó las vitaminas junto al Premio Nobel Otto Meyerhoff.

La tesis de Torres Salas y su labor en Valdecilla llamaron la atención de Gregorio Marañón, el gran nombre de la medicina española en los años treinta, que la incorporó al Instituto de Patología Médica de Madrid. Allí se dedicó al estudio de la estructura de las vitaminas junto al doctor José Collazo.

Poco después solicitó y obtuvo una beca para ampliar sus estudios en Alemania. Entre 1934 y 1936 trabajó con el Premio Nobel de Medicina Otto Meyerhoff en el Kaiser Wilhelm Institut de Heidelberg. Se especializó en fisiología del músculo y metabolismo de los hidratos de carbono. Durante su estancia en Alemania estalló la Guerra Civil en España. Incapaz de regresar, obtuvo un empleo en el Pathologisches Institut de la Universidad de Múnich, donde se dedicó al estudio de la vitamina K a las órdenes del doctor H. Dyckerhoff.

Cuando terminó la guerra, en 1939, Torres Salas regresó a Santander para trabajar como investigadora en la Industrial Farmacéutica Cántabra. Tenía treinta y cuatro años y nunca más volvería a la investigación básica, su auténtica vocación, impracticable en un país devastado por la guerra que había perdido en tres años el esfuerzo de varias generaciones de científicos. Llegó a ser directora técnica del laboratorio, algo inusual para una mujer de la época. Allí, entre formulaciones, controles de calidad y revistas alemanas médicas, se jubiló en el año 1966.

Murió en Granada, en 1998. Su trabajo como dietista, farmacéutica e investigadora fue reconocido en el año 2004 con la creación del Aula Interdisciplinar Isabel Torres de Estudio de las Mujeres y del Género de la Universidad de Cantabria. El aula entrega cada dos años el Premio Isabel Torres a investigaciones relevantes sobre ambas materias. Una calle lleva su nombre en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria.

Los estudiantes del Ciclo Formativo de Técnico Superior en Ilustración de la Escuela de Arte número 1 de Puente San Miguel son los encargados de retratar, a través de distintas técnicas pictóricas, a figuras reconocidas en distintos campos dentro de la sección 'Cantabros con Historia'. En este caso, el trabajo de ilustración es obra de Marina Revilla Álvarez.

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