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Confesión 'sui generis' de un empresario: admite que hizo un favor a De Miguel por ser un cargo público

En la misma declaración en la que ha negado el pago de comisiones al político, asume un cohecho impropio tras un pacto de última hora con la Fiscalía

Prudencio Hierro, a su llegada al juzgado

Prudencio Hierro, a su llegada al juzgado NURIA GONZÁLEZ

El constructor Prudencio Hierro, uno de los empresarios imputados en el 'caso De Miguel' acusados de pagar comisiones al ex 'número dos' del PNV alavés, Alfredo de Miguel, ha realizado este lunes en el juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Álava una admisión de responsabilidades 'sui generis' tras haber alcanzado un pacto con la Fiscalía rematado minutos antes del inicio de la sesión tras las negociaciones del viernes. Hierro, sin muchas concreciones y con más negativas que confesiones ante las preguntas del fiscal Manuel Pedreira, ha asumido que corrió a cargo de la factura de las obras que otra empresa realizó en una casa que la esposa de De Miguel tiene en Gorliz (Bizkaia) porque el político, en 2008, era diputado foral en Álava y ello "siempre ayuda".

Hierro, que ha parecido no querer incomodar a De Miguel y al resto de principales imputados en el día en que a última hora la hermana del político, Aintzane de Miguel, ha roto también un acuerdo con la Fiscalía para evitar la cárcel y se ha negado a colaborar, ha sido interpelado por Pedreira por la relación entre este pago y el cargo público que ocupaba quien todos conocían como Txitxo. En un inicio, se ha limitado a indicar que "coincidió" que en aquella época su amigo De Miguel estaba en la Diputación y sólo tras varias repreguntas ha satisfecho los términos que tenía pactados con el ministerio público. El matiz de que hizo un favor a De Miguel por razón de su cargo es importante para que la sala pueda condenar al político por cohecho impropio. 

El detalle no se le ha escapado al abogado de De Miguel, Gonzalo Susaeta. El letrado, que ha tratado de averiguar si el compareciente tenía un pacto con la Fiscalía, ha preguntado expresamente a Hierro si hubiese hecho el mismo favor a Txitxo "en 2006", cuando no era diputado y sólo tenía un cargo orgánico en el PNV. Hierro no ha ofrecido ni un 'sí' ni un 'no' a esa cuestión, simplemente ha repetido que "no se dio el caso" en esa fecha. Sí ha comentado, en todo caso, que el único contrato que tuvo en su mano De Miguel no le interesó a su empresa y no le fue adjudicado. 

Lo llamativo es que Hierro, al mismo tiempo de admitir el cohecho impropio, ha asegurado que De Miguel le devolvió el dinero que costó la reforma (unos 44.000 euros) salvo el IVA y que, desde luego, aquello no tuvo ninguna relación con una adjudicación para una empresa llamada Ezkibel que compartían entre ambos tras un concurso en el que participaron dos empresas del entorno familiar del constructor. Según ha remarcado Pedreira, en la investigación no hay pruebas de que las "cantidades exactas" de los distintos plazos de la obra fueran embolsadas por Txitxo a Hierro.

La defensa de De Miguel incide en un pago de 7.000 euros de diciembre de 2008, pero en esa fecha la cuantía de la reforma fue distinta y esa cantidad sí coincide, según la Ertzaintza, con otra operación que tenían en común, unas obras en un pabellón industrial de Amurrio para la empresa Errexal. Según Hierro, si esos 7.000 euros no coinciden sería porque "algún pellizco" sería pagado "en mano" por el entonces diputado foral.

Tampoco ha quedado claro tras las declaraciones de De Miguel por qué, si el objetivo de esta compleja facturación era un ahorro del IVA y no el abono de las obras como regalo, el político no utilizó una de las numerosas mercantiles que controlaba, como Kataia Consulting, Errexal, Ortzi Muga, Eskalmelo, Ezkibel o Diru Kapital. A preguntas de su abogada, María José Tapia, Hierro ha querido dejar claro que "por dios" no pagó nunca comisiones y que sólo admite las "implicaciones fiscales" de esa extraña operación. Sea como fuere, ni es fraude -la cantidad esquilmada a Hacienda ha de ser superior a 120.000 euros- ni el delito puede ser juzgado porque ha prescrito -son cinco años en Álava y cuatro en Bizkaia-. Asimismo, Hierro ha indicado que corrió a cargo de esa factura, un gasto añadido, cuando sus empresas estaban en una delicada situación económica.

En cuanto al concurso que, según la Fiscalía, motivó la presunta comisión en forma de pago de las obras, Hierro ha enfatizado que no estuvo teledirigido. Se trata de una adjudicación para la venta de pabellones en el Valle de Arana promovido por la Industrialdea de la Llanada Alavesa, dirigida por un primo del presidente del PNV alavés, Javier Argote, amigo también de varios de los imputados en el 'caso De Miguel'. En él participaron dos empresas además de Ezkibel, la empresa de la familia de Hierro -Construcciones Hierro López de Arbina, que reformó la sede vitoriana del PNV promovida por De Miguel- y Etxezilu -la de un antiguo compañero-. La abogada Tapia ha enfatizado que eran tres empresas "totalmente independientes". Sobre el hecho de que Ezkibel, que no tenía medios ni experiencia, fuese adjudicataria por el currículum de Construcciones Hierro, la letrada y su cliente han insistido en que tampoco constituye una irregularidad.

Echaburu: "no, no y no" pagó comisiones

Otro de los empresarios imputados, Jon Iñaki Echaburu, se ha negado a contestar a las preguntas de la Fiscalía y se ha limitado a exponer su versión exculpatoria a preguntas de sus letrados. Con un rotundo "no, no, no" ha negado haber abonado comisiones a Alfredo de Miguel, a quien conocía porque su mujer era de la "cuadrilla" de amigos. El constructor, dueño de Construcciones Loizate, era afiliado al PNV y, según ha explicado, conoció a algunos de los acusados en 'batzokis' de Bilbao. La prueba más comprometedora contra Echaburu es una de las grabaciones aportadas por la denunciante del caso, Ainhoa Alberdi, en la que el empresario se refiere a las comisiones como algo "dentro de lo normal". Alberdi, exsocia de Echaburu, denunció que el constructor había pactado abonar a De Miguel una comisión por un contrato en el parque tecnológico de Miñano y que, cuando le compró su parte en Urbanorma Consulting, fue a ella a reclamarle la mordida. Como declaró De Miguel, Echaburu ha indicado que el dinero el político pidió a Alberdi era una "deuda" por unos impagos de Loizate a Kataia Consulting.

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