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El PNV votará 'sí' a los Presupuestos de Rajoy... por España

El partido que lidera Andoni Ortuzar apoyará las Cuentas de Rajoy también por la 'agenda vasca', porque es el "mal menor" y porque ese mismo día mostrará su cara más soberanista junto a EH Bildu en la ponencia donde se elabora el nuevo Estatuto

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El PNV pacta con el Gobierno subir las pensiones el 1,6 % en 2018 y según el IPC en 2019

El PNV pacta con el Gobierno subir las pensiones el 1,6 % en 2018 y según el IPC en 2019 EFE

  • ¿Y si te confundes con tu apuesta sobre el voto a favor del PNV a los Presupuestos de Rajoy?
  • No es una apuesta, es la estación término lógica de lo que ha hecho el partido de Ortuzar y Egibar  "a los largo de estos últimos meses", como reza el comunicado el EBB. Pensar en la 'agenda vasca' y en España, al menos en sus pensionistas, y en que Albert Rivera no sea el próximo inquilino de La Moncloa.
  • ¿Entonces crees que este miércoles cuando se voten los Presupuestos Generales del Estado no seguirá en vigor el 155 en Catalunya?
  • Eso solo está en las manos del president Quim Torra. Con hacer caso a lo que le dicen desde Estremera los independentistas encarcelados de ERC y una pequeña ayudita del juez Llarena, la cosa puede estar medio hecha.

Voy a explicarme.

Escribo estas líneas después de pasar por Sabin Etxea, donde la Ejecutiva peneuvista (EBB) -a la que también ha acudido el lehendakari, Íñigo Urkullu-  acaba de aplazar su decisión definitiva sobre su apoyo a las Cuentas del presidente Mariano Rajoy. La noticia se difundió al filo de 20 horas. 

Dos horas antes ya había dejado este 'tuit' para el que quisiera leer, como Ion Ansa, el anterior jefe de prensa de Arnaldo Otegi, ahora en otros cometidos. Ansa me contestó matizando que más que "ganar tiempo", como yo apuntaba, el PNV lo que hacía era perderlo. 



Ansa es un fino analista (de parte, como todos), pero con un estilete afilado y largo que, a veces, llega a dónde otros ni nos acercamos. Olfato abertzale. 

El problema es que Ansa no tiene a España en la cabeza y, Andoni Ortuzar, mal que le pese (y le pesa) y a regañadientes, pues sí. No hay más que leer el punto tres del comunicado del EBB de este lunes para entender la bronca (sibilina, pero bronca) que los peneuvistas les echan (sin nombrarlos, eso sí) a los independentistas catalanes y bastante menos a Rajoy y a Sánchez. Dice la filípica jeltzale: "A lo largo de los últimos meses, el PNV ha tratado de adoptar una posición de responsabilidad política, intentando proporcionar tiempo para facilitar una oportunidad en la que los gestores de la Administración del Estado y de Catalunya dieran pasos que desembocaran en la búsqueda de un diálogo que superara la actual confrontación".

Pero ni unos ni otros lo han aprovechado (aunque, como luego explicaré, no todos son igual de irresponsables), se queja Ortuzar. Y sigue el PNV: "Reconocemos que ese tiempo, esa oportunidad brindada de buena fe por este partido, no ha sido bien aprovechada hasta el momento".

Bueno, algunos sí lo han aprovechado: entre ellos Rajoy y Ortuzar,  que han pactado otra buena lluvia de inversiones para Euskadi (más de 570 según las cuentas del PNV) y una mejora más que evidente de las pensiones de todos los españoles con una subida del 1,6% este año y el siguiente (ven ahora cómo Ortuzar sí que piensa en España y Ion Ansa no).

Rajoy asegura que rechazar las enmiendas a los presupuestos es bueno para España

Rajoy asegura que rechazar las enmiendas a los presupuestos es bueno para España EFE

Mientras todo esto pasaba, pude ver también a un risueño Joseba Egibar salir de la cafetería de la sede peneuvista al término de la reunión de la Ejecutiva. Un Egibar, el alma más soberanista del PNV, que en el encuentro ha estado "tranquilo" y suave como la seda, según cuentan voces autorizadas del partido. No es extraño porque este miércoles su partido y EH Bildu mantendrán la propuesta de preámbulo más identitaria y soberanista que se conoce en la historia de los estatutos vascos. De ahí tal vez el semblante risueño y su ponderada posición en la reunión del EBB, que terminó a última hora de la noche. Porque me consta que lo de apoyar los Presupuestos no es santo de su devoción.

Pero de lo que se trataba este lunes entre los jeltzales y el lehendakari era de ganar tiempo para que ocurra un milagro antes del miércoles, día en el que se deben votar las Cuentas presentadas por el Gobierno para este año, y el president, Quim Torra, entre en razón. O, al menos, tenga una coartada (tal vez judicial de la mano del magistrado Llarena) para elegir a consellers que ni estén huidos ni tengan cuentas con la justicia y las anden penando (aunque sea de manera preventiva) en las cárceles españolas. Justo lo contrario de lo que ha decidido hacer los días pasados en un más que evidente órdago "a grande, a pequeña y a pares y a juego si lleva, señor Rajoy" con la composición de su Ejecutivo.  

La respuesta de Rajoy no se ha hecho esperar: se publica la estructura del Ejecutivo, sí, -lo contrario sería casi pura prevaricación-, pero no así los nombres de los consellers, enviando un mensaje diáfono a Torra. O legalidad, o 155. O, como decía Alfredo Pérez Rubalcaba a Otegi en un contexto muy diferente, el del terrorismo de ETA, "o votos o bombas". Pero todo a la vez ez da posible (no es posible).

Ortuzar sabe que tiene que elegir entre lo malo (votar los Presupuestos con el 155 en vigor en Catalunya) o lo peor (rechazarlos, forzar elecciones y allanar el camino a Rivera a La Moncloa). Esa es la elección.

Los independentistas catalanes (algunos, al menos, desde luego los que ven a Puigdemont como el Moisés que les llevará a la República prometida) no acaban de entender la fuerza coercitiva del poder del Estado. Que va mucho más allá del Consejo de Ministros, del pacto entre PP y PSOE, de la Fiscalía General y la Abogacía del Estado y de todas las cuadernas que han saltado tras el desafío independentistas del 6 y 7 de septiembre y del 1 y el 27 de octubre.

Ortuzar, en cambio, lo ha entendido a la perfección. En su fuero interno sabe que tiene que elegir entre lo malo (votar los Presupuestos con el 155 en vigor en Catalunya) o lo peor (rechazarlos, forzar elecciones y allanar el camino a Rivera a La Moncloa). Esa es la elección. Y no hay término medio. La ambigüedad calculada que tan buenos réditos le ha dado al PNV en su historia esta vez no sirve. Es carne o pescado, Andoni.

Dicen que a Ortuzar se le vio anoche en una farmacia. No sé si comprando una caja de omeoprazol (ya saben, esas pastillas que sirven para proteger el estómago cuando tienes ardores, acidez de estómago, una gastrofalgia de caballo o te vas a comer un sapo tan enorme como indigesto). Pero el líder del PNV tiene relato para explicar su voto a favor: nadie ha hecho más que nosotros para levantar el 155 en Catalunya, mejorar las condiciones de los pensionistas españoles y, además, defender la 'agenda vasca'.

Y una razón política de peso, que es la que siempre ha pesado enormemente -pero ahora con la demoscopia de los últimos meses, mucho más-: la posibilidad real de que un rechazo a las Cuentas de Rajoy desemboque en unas elecciones anticipadas tras el verano, comicios que abran la puerta de La Moncloa al candidato Albert Rivera y a su partido atrapalotodo, Ciudadanos, bestia de los "nacionalismos excluyentes", del Cupo(nazo) y de todo lo que huela a ruptura de la "nación española, la única que cabe en la Constitución", según su forma de ver España.

Lo va a necesitar y lo va a tener que explicar muy bien, porque Otegi, Sánchez, Iglesias (según se quite de encima lo del chalé de marras) y algunos más le van a crujir de lo lindo.

Al tiempo.

PD.

- ¿Y si, al final, te equivocas y el PNV rechaza las Cuentas de Rajoy la tarde-noche del miércoles en el Congreso?

-Pues reconoceré mi error. Al menos, el viaje intelectual habrá merecido la pena.

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