Ayuso intenta asaltar IFEMA

Edificio principal de IFEMA (Institución Ferial de Madrid). EFE/Javier Agramunt Valero

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IFEMA, la joya de la corona de los consorcios públicos, es uno de los mayores actores de eventos y congresos del planeta. Gracias a sus actividades, la región se beneficia de más de 5.000 Millones de euros al año, lo que supone casi el 4% del PIB de la capital y más del 2% del de la Comunidad, y 40.000 empleos.

Y es que nuestra Institución Ferial, gracias al acuerdo alcanzado por Carmena y Cifuentes en 2016, que ponía fin a décadas de nepotismo y sueldos de escándalo, ha pasado de pérdidas consistentes a disparar sus beneficios alcanzando más de 40 millones positivos el año anterior a la pandemia.

Decía Marx que la historia se repite siempre dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa. Corría el año 2012 y en la Comunidad de Madrid gobernaba Esperanza Aguirre que encaraba su tercer mandato con Mayoría Absoluta. Aquel año, entraba en vigor la “Ley de Medidas Fiscales y Administrativas”, que modificaba la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid y permitía autorizar proyectos sin la participación de los ayuntamientos. Y con esta aprobación, Las Vegas Sands Corporation se plantó en Madrid con la promesa de invertir “miles de millones” en un complejo de casinos -previa modificación de la legislación laboral y la ley antitabaco- para crear la nueva “Las Vegas” de Europa. Mientras, nuestra entonces presidenta decía que, “evidentemente, la prohibición de fumar se cambiará”.

Más allá del humo -nunca mejor dicho- y de las apuestas -también bien traído-, el otro gran negocio de Las Vegas son las Ferias y Congresos, que suponen cada año más de un 11.000 Millones de dólares del estado de Nevada y esto, que bien lo sabía Sheldon Aldelson, era otra de las condiciones para instalar Eurovegas en la región: quedarse IFEMA.

El proyecto, sin que se conozcan los motivos definitivos, fracasó. Se dice que los bancos no estaban dispuestos a financiar el complejo, que Rajoy se negó a que España fuera un país bananero adaptando las normas a empresarios extranjeros o que el anuncio de Tokio 2020 hizo plegar velas y mirar a Asia, pero finalmente Madrid se quedó sin pelotazo.

Hoy, la región de Madrid afronta de nuevo esta historia, esta vez como farsa, conteniendo exactamente los mismos tres elementos que hace 10 años: suelo, casinos y congresos. En 2019 Ayuso trató de modificar la ley del suelo encerrando diputados en la Asamblea de Madrid y ante semejante farsa -aún pendiente del TC- decidió promulgar la Ley Ómnibus que permitirá la discreción absoluta del Consejo de Gobierno en materia urbanística. Mientras tanto el Grupo Cordish -al que Cifuentes denegó la construcción de su complejo de casinos en 2017- acaba de volver a manifestar su interés en instalarse en la Comunidad de Madrid. ¿Coincidencia?

Hace escasas semanas, mientras dimitía el director general desde 2016, el Comité Ejecutivo de IFEMA envió a la corporación municipal una propuesta de cambio de estatutos para volver a la IFEMA de antes, esto es: al descontrol de contratos de nuevos ejecutivos y sueldos o a la falta de independencia de gestión.

Pero esta propuesta tiene un escollo que salvar, ya que cualquier modificación de los estatutos de IFEMA requiere, por Ley, de la unanimidad de los socios, y solo el PP en minoría apoya esta reforma en el Ayuntamiento de la capital. Pero el PP de Ayuso es mucho PP, y no se arredra con menudencias legales, por lo que llegó a plantear saltarse la aprobación del Pleno Municipal.

Por el momento ha bastado con que se conocieran públicamente estas intenciones para dejar en conato el Golpe de Estado de Ayuso sobre IFEMA, pero a nadie extrañaría que lo volvieran a intentar.

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