Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
La dirección del PP desautoriza a Guardiola en la negociación con Vox
El giro discursivo que Delgado y Rufián piden a la izquierda
ANÁLISIS | El golpe de Estado del 23F: ¿Salvó el rey la democracia?, por C. Fonseca

El callejón

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados en la primera jornada del vigésimo quinto debate del estado de la nación.

Cristina Pardo

Mariano Rajoy es el presidente de un partido completamente superado por las sospechas de corrupción. A partir de ahí, da igual las sumas o restas de escaños que queramos hacer. En mi opinión, ningún líder político de la oposición va a asumir el coste que supondría mantenerle en La Moncloa. Y si finalmente ocurre, dado que aquí ya nada parece imposible, será un lastre que sus socios deberán justificar. Rajoy es el presidente del partido que ha despertado a cañonazos a todos aquellos ciudadanos que contemplaban la acción política sin ningún tipo de implicación. Su gobierno ha ejercido la mayoría absoluta buscando muchas veces preservar su propio interés, con dirigentes campando a sus anchas por la soberbia, con reacciones tardías a escándalos mayúsculos o con espectáculos estupefacientes como el del ministro que dice tener un ángel de la guarda para aparcar... Y ahora que Rajoy necesita pactar, ante una sociedad completamente involucrada, la oposición no encuentra argumentos para permitir más de lo mismo.

Podemos, mientras tanto, desviar la mirada al segundo. Pdro Snchz ha obtenido el peor resultado en la historia del PSOE. Sabe que su única salvación es conseguir ser presidente, porque en su partido muchos no le pueden ni ver. Una se pregunta por qué espera que le aceptemos de buen grado los demás, si los suyos no le terminan de querer. A estas alturas, sería deseable que Snchz no esté tan perdido como aparenta. En 24 horas, le hemos visto reaccionar con parsimonia a la oferta de máximos de Podemos, emitir un comunicado un rato después para definirla como un “chantaje”, llamar “trilero” a Rajoy por dejarle vía libre para formar gobierno, decir luego que sólo se sometería a la investidura si pasa primero el PP y concluir minutos más tarde que al final sí está dispuesto a ir. No me parece muy serio. Como casi todo últimamente, por otra parte.

Pablo Iglesias es el que ha tomado la iniciativa con un plan muy claro, aunque eso suponga llevarse por delante media hemeroteca. No obstante, es evidente que ha hecho la típica oferta que sí vas a poder rechazar. Es un líder político sumamente hábil. Sin embargo, si tiene voluntad sincera de sentarse a negociar, creo que tendrá que rebajar bastante las exigencias. Y si lo que quede de Snchz acepta esos mínimos, tendrá que gestionar ante los suyos las falsas expectativas. Eso sí: si Iglesias consigue ser vicepresidente, al líder del PSOE le durará la merienda medio minuto. En el fondo, creo que ahora mismo Albert Rivera tiene suerte de ser el cuarto. Como sus escaños no son –en principio– definitivos para ningún pacto sencillo, está más bien a verlas venir y a mojarse muy poco. Que aproveche para prepararse mejor la próxima campaña electoral.

Escribo todo esto principalmente por una razón: ver si así, esta suma de ideas más o menos ordenadas, me ayuda a entender algo de lo que está pasando e incluso a prever lo que puede ocurrir, sin excluir la repetición de elecciones. Lo siguiente ya es llamar a Frank de la Jungla.

Etiquetas
stats