Así hablan los amos del universo
Florentino Pérez se va a dar de baja del Abc porque algunos periodistas de ese viejo rotativo no paran de meterse con él, aprovechando la crisis de resultados deportivos del Real Madrid. Tal fue el anuncio más reiterado en la tarde de este martes 12 de mayo por el presidente del club merengue y uno de los empresarios más poderosos de España. Bueno, también dijo que iba a convocar elecciones anticipadas a la Junta Directiva del club, a las que piensa presentarse de nuevo.
La historia es, no obstante, digna de contarse. La noticia de que Florentino convocaba una inesperada rueda de prensa en la Ciudad Deportiva del Real Madrid desplazó de inmediato a todas las demás, incluidas las relacionadas con el hantavirus, en la agenda de los medios de comunicación nacionales. ¿Iba a dimitir de modo fulminante? ¿Cabía la posibilidad de que propusiera el nombre de alguno de sus tres hijos como candidato a su sucesión? ¿Anunciaría el regreso de Mourinho como entrenador merengue tras el fracaso esta temporada de Xabi Alonso y Álvaro Alberloa? ¿Despediría manu militari a la superestrella Mbappé?
Las cadenas de televisión interrumpieron sus programaciones para dar en directo la rueda de prensa, como lo hubieran hecho ante la posibilidad de que el rey Felipe VI informara de su abdicación o Pedro Sánchez del fin de la legislatura. Y es que, aunque ustedes, amigas y amigos lectores, no sean futboleros, saben sobradamente que Florentino es, junto a Amancio Ortega, el patrón de Zara, y Juan Roig, el de Mercadona, uno de los auténticos amos del cortijo patrio.
Seguramente, ustedes saben también que el Real Madrid lleva dos temporadas consecutivas sin ganar un solo título futbolístico, y esto es muy duro para su afición. Justo las dos en las que el Barça de Hansi Flick ha cosechado cinco títulos nacionales, el último la Liga 25-26 el pasado domingo en el Camp Nou frente, precisamente, al Real Madrid. Justo las dos que lleva en la plantilla merengue Kyliam Mbappé, por el que Florentino pagó en 2024 más de 100 millones de euros.
Una y otra vez, Florentino dijo en su rueda de prensa que existe “una campaña organizada” para desprestigiarle personalmente, principalmente en el mundo de la prensa y muy en concreto en el Abc. Ante esta supuesta conjura, se jactó de ser el presidente del grupo ACS, que facturó 50.000 millones de euros el año pasado, y, sobre todo, el del Real Madrid, el club de fútbol de mayores ingresos del planeta y también el número uno en títulos conseguidos a lo largo de su historia.
No mintió Florentino ni en una ni en otra cosa. Es un triunfador en la jungla capitalista y los políticos, empresarios y comunicadores del establishment español y europeo se disputan el privilegio de acompañarle en el palco de honor del Bernabeu. En cuanto a las autoridades locales y autonómicas madrileñas, sabido es que le tienden alfombra roja a todas y cada una de sus iniciativas. El que manda manda y Florentino manda mucho.
Aunque a veces mande mal. Su obsesión en el cuarto de siglo que lleva al frente del Real Madrid es fichar a golpe de talonario a las estrellas rutilantes del momento futbolístico: Gareth Bale, Cristiano Ronaldo, Zidane, Kaká, Vinicius, Mbappé… Hasta aficionados muy madridistas critican tal adicción con la fórmula de que lo que importa a Florentino de verdad es vender urbi et orbi las camisetas de sus estrellas. Y no están equivocados: yo mismo he tenido que regalarles zamarras de astros merengues a los hijos de amigos míos en distintos países.
Pero una colección de genios galácticos no hace un equipo. Cuando Mbappé se fue del Paris Saint-Germain (PSG) al Real Madrid, su entrenador, el español Luis Enrique, afirmó sabiamente que su marcha privaría al equipo parisino de un gran goleador, pero quizá le ayudaría a actuar como un equipo. Y así ha sido: el PSG de Luis Enrique ganó su primera Champions el pasado año, sin Mbappé, y es el favorito para la próxima final de esta competición europea.
A Florentino se le vio muy enfadado en la rueda de prensa, hasta el punto de enzarzarse en directo en una discusión con el periodista enviado por el Abc. Pero no parecía enfadado por las dos temporadas consecutivas sin títulos, no por haber tenido que contratar sin éxito a dos entrenadores este curso, no por las peleas en el achicharrado vestuario merengue, que han llegado hasta el enfrentamiento físico, no por el pasotismo de Mbappé, no por tener que plantearse a estas alturas el regreso al Bernabeu del agreste Mourinho.
No, Florentino, cual vulgar político, está enfadado con la prensa y sus campañas siempre negativas, nunca positivas. Campañas diciendo que está cansado, que está enfermo, que tiene cáncer, que no tiene futuro a sus 79 años, según dijo.
Pero la gente no cree a la prensa, la gente le cree a él, afirmó. Lo proclamó Florentino y yo lo repito notarialmente: “La gente me cree a mí”. Que se presenten, pues, los aspirantes a su sucesión en las elecciones a la Junta Directiva que va a adelantar. Él les concede generosamente la oportunidad de derrotarle. Aunque sabe que no lo lograrán. “Somos la admiración del mundo”, proclamó. Queridas lectoras, queridos lectores, así hablan los auténticos amos del universo: “Me tendrán que echara tiros”.
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