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Por el interés, te quiero… Chanel

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Confieso que ni soy fan de Eurovisión, ni de Chanel, pero este año he seguido bastante Eurovisión porque soy ávida espectadora de los, llamémosle, fenómenos sociodigitales: esas cosas que hacen tantísimo ruido en redes y que tienen la capacidad de saltar fuera de ellas, como es el caso de Chanel y su Slomo.

Cuando quedó en tercer puesto, me alegré, pero también sentí cierto alivio por ella. Alivio porque ¿y si hubiera quedado en algún puesto similar a sus antecesores? Si solo con su candidatura a Eurovisión ha tenido que cerrar sus redes sociales por acoso y amenazas de muerte, como encima no estuviera en los primeros puestos, igual habría tenido que emigrar de España.

Reflexionando sobre lo que pasó en su candidatura pasados unos meses, creo que no fue 'solo' que ganara Chanel en el Benidorm Fest y la opacidad del jurado. Fue también contra quién ganaba, el antagonismo del nosotras y ellas, lo que azuzó el acoso. Avivándolo de manera que cualquier arma arrojadiza servía para legitimar el acoso por parte de influencers, medios de comunicación, partidos políticos y personas de a pie. Todo valía: criticar la música (erm…¿y cuando enviamos al Chiquilicuatre?), criticar el baile (cuando baila como todas las artistas actuales), criticar la sexualización (cuando Lola Índigo y Rosalía hacen lo mismo), y es que encima, para colmo, es cubana. El objetivo: derribar al enemigo. El mensaje: tú no me representas, tú no eres ni puedes ser de las nuestras. Y en este campo de guerra, únicamente fueron los círculos antirracistas y las propias contrincantes en el BF, Rigoberta y Tanxungueiras las que defendieron a Chanel. El resto, parece que estaba ok con ello.

Con esta losa en sus espaldas, no sé cómo Chanel salió tan rompedora a actuar, si hubiera sido yo la cantante, hubiera ido a Eurovisión Rita. 

La situación de Chanel la explica muy bien este tweet: en cuestión de meses ha pasado de ser desconocida, a odiada, aupada y amada por todo el mundo.

Esta hipocresía digital la está señalando mucha gente, como Quique Peinado:

Before Eurovisión

After Eurovisión

Tras esperar unos días de rigor, veo que nadie ha dicho esta boca es mía en cuanto al acoso y derribo, creo que el único medio del que tengo constancia que haya habido unas disculpas ha sido Carne Cruda y lo hizo el 31 de enero, sin tercer puesto de Eurovisión de por medio. Eso sí, todo el mundo se frota las manos con el #Chanelazo, hasta la extrema derecha, ahora todos somos Chanel, ahora qué orgullo y qué alboroto, otro perrito piloto.

Y sinceramente, qué vergüenza, qué hipocresía y qué BUITRES. Qué vergüenza que tanto medios como influencers, partidos políticos, directa e indirectamente, hayan legitimado al acoso de Chanel y no se hagan responsables de ello. Ni lo mencionen, ni se disculpen, ni absolutamente nada de nada. Es que no fueron unos, fueron TODOS A LA VEZ. Luego a tope de salud mental y #Chanelazo. Perdonad, pero a mí me suena más a por el interés, te quiero…Chanel.

Friendly reminder de lo que tiene que hacer Chanel para merecer respeto:

  1. Ser persona 

Friendly reminder de lo que no hace falta tener para merecer respeto y no ser acosada:

  1. Primer/tercer puesto en Eurovisión o premios musicales varios.
  2. Una melodía de single cual quinta sinfonía.
  3. Letras de canciones cual poesía de Pablo Neruda.
  4. Bailar como en 'El lago de los cisnes'.
  5. Vestimenta en la época victoriana.

Creo que sí se puede criticar a la industria musical de forma constructiva y sin quemar a nadie en la hoguera.

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