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Las mujeres salimos a la calle y hasta los oportunistas se tiñeron de violeta

Rajoy luciendo el lazo morado feminista el día 8 de marzo

Rosa María Artal

No lo vieron venir. Tampoco esta vez. El estallido de feminismo español que se materializó el 8M ha puesto sobre la mesa varias evidencias. Una de las preliminares es que políticos e informadores, cuya obligación es estar atentos a cómo respira la sociedad, seguían en sus altas torres de marfil. Y bastaba con mirar. Lo escribí aquí la víspera. Es mucho más que una huelga de un día. Es un tsunami de razones y coraje. La fuerza feminista nos va a envolver. Y nos va empujar a un futuro constructivo que ya es presente, que ya lo estamos haciendo. La suprema cerrazón hará el ridículo. Así ha sido. Decenas de imágenes y de voces nos lo muestran. En toda España. Una impactante explosión violeta.

Es cierto que durante la última semana las periodistas tuvimos una atalaya privilegiada. Vimos crecer desde una reunión de apenas 50 mujeres de nuestra profesión a más de 7.000 firmantes de un manifiesto y a un grupo de Telegram que resultó ser una portentosa lección de realidad. Periodistas muy jóvenes y algunas menos jóvenes organizaron esto y el chat entre 2.400 de nosotras reveló un caudal de ideas, capacidad de organización, claridad, sensatez y respeto. Desde diferentes ideologías se aunaron fuerzas en un objetivo común que estaba por encima de cualquier otro. Y comprobamos que lo mismo sucedía, como culmen del hartazgo, en multitud de sectores profesionales y casi en cada esquina y cada casa de España. Un potentísimo mensaje de rabia mezclado con la alegría de la reafirmación.

Es curioso que el 7 de Marzo convivían en las portadas, en alguna al menos, los mensajes feministas con intensas llamadas de la Caverna. Eldiarioes supo del temario que preparan dos ministerios juntos nada menos, Defensa y Educación, para implantar en los colegios una especie de formación del espíritu de su España. Militarista, y con unos sesgos preocupantes de caspa añeja como la de hacer cantar a los niños de primaria hasta el pasodoble, Banderita, de aproximadamente los años 50 del siglo pasado.

¿Cómo es posible que la manifestación feminista del 8 de Marzo conviva con esa otra España? Las mujeres españolas han parado el mundo, dicen los titulares de la prensa internacional. No exactamente, lo han reactivado. Y alaban esta España prodigio de madurez, creatividad, y afán constructivo. Lo que está pasando es la verdadera Marca España, cuando se libra de las rémoras de la involución.

La que ha dado poderosas muestras de su existencia. Los titulares del trágico 11M de 2004 también ensalzaron el ejemplar civismo y valentía de los españoles -pese a la torpe política de ocultamiento del PP, bien es verdad-. Pasó de nuevo el 15M de 2011. La Spanish Revolution dejó boquiabierto al mundo por sus valores. Tanto fue así, que Ana Botella presumió de ella en un folleto promocional de sus Olimpiadas para Madrid. Mientras Cifuentes, delegada del gobierno entonces, mandaba a las Fuerzas de Seguridad… a velar con las porras las manifestaciones.

Las dos Españas perviven y se agigantan. Pero ésta, la marea violeta de las mujeres, es la más transversal de todas. Capaz del acuerdo y el trabajo común, como gran sustrato de partida. Y es reconfortante ver el potencial de las mujeres jóvenes, igual que ellas reparan en la lucha de las mayores que se encontraron marchando codo con codo. Ellas tienen muy claro lo que quieren y lo reclamaron por toda España.

Hay que afianzar lo obtenido y planificar el futuro. Partidos y sindicatos han quedado en evidencia con sus “microparos” y tibieza. Otros se han caído de bruces en el ridículo. De los opìnadores baste reseñar al que aseguró que las mujeres se morirían de vergüenza al conocer el manifiesto. Esencial, desenmascarar a los oportunistas, a cuantos nos trajeron hasta aquí o se proponen mantenernos en la desigualdad que mejor sirva a otros intereses. Con la brecha salarial se ahorran muchos millones. Hasta 42.000 millones anuales, según se ha evaluado. No es vendetta, es prudencia ante peligros ciertos.

La reconversión en feministas de toda la vida durante la jornada de huelga merece especial atención. Habría que haber visto las sedes del PP y de Ciudadanos mandando a comprar tela violeta sin saber si la vendían en el mismo comercio chino que la rojigualda. Sin torcer un gesto, allí fueron apareciendo desde Rajoy a Cospedal o Albert Rivera y Arrimadas, con el lazo más grande de todos, sin temor a ser tenida por comunista. Dicen que Rivera citó incluso a Clara Campoamor que, junto a Kant, debe formar parte de sus lecturas favoritas. Hoy ya se ha atribuido el éxito de la huelga feminista. Y nos dieron las 19,05 y hasta Pablo Casado se declaró feminista. La mártir de la jornada fue Begoña Villacís que se presentó en la manifestación de Madrid a gritar libertad y fue increpada verbalmente por su oportunista cambio de chaqueta. Ella misma lo ha mostrado.

Los de siempre vuelven a subirse al autobús para cambiar su propia historia. Ahora con lacito violeta. Y es importante, vital, estar alerta. Su Marca España se ha mantenido gracias a esos oportunismos sin escrúpulos. Y en cuanto puedan volverán a su ser natural. Esencial, insisto. Uno de los grandes daños de España es haber aceptado el “Mal Menor”, como solución. Que se suban al carro elementos desestabilizadores no es un mal menor, es un daño mayor.

Oí en el autobús a una mujer decir que donde mejor están las mujeres es en casa. Todavía. A un hombre, explicar las locas que había visto tapando la calle Goya en bicicleta a primera hora de la mañana. Seguro que encontrarán donde rearmarse. Fundamentalmente, en la carcundia mediática. Ahora soplan con el viento favorable pero encontraran cómo volver a las andadas. Tertulianas incluidas.

Aviso a navegantes: esto no acaba aquí. Estamos vigilantes y hay mucho entuerto que deshacer. Más pronto que tarde, ha de llegar la respuesta a las reivindicaciones, a todas. Habrá que insistir si se demora. Incluyamos que el papel de la mujer en los medios ascienda de forma que este vendaval de luz y progreso inunde las pantallas, los audios y los textos. Aprendamos nosotras también a valorar a quienes trabajan en silencio y con efectividad de las poses de un día. Del oportunismo que también aquí se produce. Cambiar la sociedad implica situar el foco en lo que es justo ponerlo.

El 15M, El Roto publicó una viñeta histórica en El País: “Los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron”. Hay que descubrirse ante esa capacidad española. El jueves, las mujeres salimos a la calle y paramos el mundo. Solo un momento, para que se diera la vuelta, nos mirara y nos viera.

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