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Toni Tejero, los Franco, Gallardón y otros fachas del montón

Que ahora aparezca Toni Tejero no es de extrañar. La verdad es que éramos pocos y parió el abuelo, pero no es de extrañar. Porque también ha reaparecido Franco, en forma de una Fundación que, aunque se nos olvide (qué mala memoria tiene este país), está legalizada y fue apoyada, y sustanciosamente subvencionada, por Aznar, el marido de Ana Botella, la alcaldesa no electa de Madrid. Vuelven los fachas que nunca se fueron: han estado o están en las instituciones, en todos los gobiernos de derechas, en este de Rajoy y en quienes se les sublevan por su propia derecha. Los ultrafachas como Toni Tejero. Los golpistas y los dictadores. Reaparecen ahora porque el Gobierno de Rajoy les prepara su caldo de cultivo, los jalea, los alienta, los envalentona.

Si Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia, saca lo más facha que lleva dentro porque tiene que contentar, en una discutible huida hacia delante, a la caverna del PP y trata de reformar, sin venir a cuento y contra los planes del Gobierno, la Ley del Aborto, o criminaliza la protesta ciudadana pacífica convirtiéndola en delito con su reforma del Código Penal. Si la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, miente descaradamente sobre el número y la naturaleza de los participantes en las protestas. Si la actividad profesional de periodistas y fotógrafos de prensa es ya sistemáticamente obstaculizada, cuando no reprimida (el último caso, la cámara de televisión de La Sexta Noticias detenida en Sevilla cuando cumplía con su trabajo grabando una manifestación). Si las UIP tienen orden de cargar con fiereza contra legítimos manifestantes y aquí no pasa nada aunque disparen balas de goma y te lleven un ojo por delante. Si eres alcaldesa de Madrid porque tu marido es Aznar, el de las subvenciones a la Fundación Francisco Franco, y te vas de weekend cuando están muriendo adolescentes aplastadas por la irresponsabilidad y la codicia de tus equipos y de tus contratos. Si días después esa misma Botella le pasa la patata caliente de esas muertes a la Virgen de la Almudena. Si a la también subvencionada Conferencia Episcopal y al Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se les consiente que lancen soflamas inconstitucionales y ofensivas contra el matrimonio igualitario, es decir, contra una buena parte de las personas de este país. Si está pasando todo esto, ¿por qué no va a denunciar Toni Tejero a Arturo? ¿Por qué no va a llamar pecadores (ay, Chiquito) a Jorge y a José Antonio?

Si en este país no se ha juzgado a los culpables del golpe y de los crímenes franquistas. Si la Ley de Memoria Histórica no contempla la apertura de las fosas comunes y, por tanto, que se imparta la justicia debida a los asesinados y represaliados por la dictadura. Si se considera incuestionable una Transición cuyos pactos nos obligaron a cargar con los culpables, con los cómplices y con los herederos, empezando por Juan Carlos de Borbón (al que parece que solo quieren ya los editorialistas de El País y que ha puesto a Urdangarín de sparring). Si la familia del dictador ha ilustrado durante décadas las páginas de las revistas del corazón de este país. Si la hija del golpista, del genocida, se pasea en verano por los mercadillos de Sada como si fuera tan digna como la que más. Si aún no se les ha quitado el Pazo de Meirás y se les ha condenado al ostracismo o al exilio. Si el mismo Gallardón renueva el marquesado a los descendientes del fascista Queipo de Llano, símbolo de la represión franquista en Andalucía. Si la Fundación Francisco Franco lleva a juicio al artista Eugenio Merino por una obra presentada en ARCO que es crítica con la estela del dictador. ¿Por qué no va a pretender esa Fundación celebrar un homenaje a Franco en el Palacio de Congresos, un edificio público que depende del Ministerio de Industria?

Creo recordar que a Toni Tejero la última vez lo habíamos visto en chándal, haciendo jogging en Torre del Mar, como uno de esos jubilados que quieren mantenerse en forma, por lo que pueda pasar, y que tienen el hábito de escribir cartas a los directores de los periódicos para protestar por el estado de las aceras. También recuerdo haberlo visto en un programa basura de televisión, pillado, diría que también en chándal, abriendo las puertas de una nave en un polígono industrial. (En suspenso la revolución del XIX y en libertad sin cargos el Emperador, el polígono del XXI pasa a ser, más bien, un polígono imperial, solo que el imperio no es el mismo que añora Toni Tejero, aquel en el que nunca se ponía un sol al que había que ponerse de cara). El programa basura en cuestión podría emitirse en una de esas cadenas basura de televisión tan españolas y podría ser cualquiera de esos en los que baila y se ríe de nuestra estampa la mismísima nieta de Franco, vestida de “meretriz de última fila”. Esta expresión no la he inventado yo, que respeto bastante a las meretrices, sobre todo si son de última fila, sino el susodicho Toni Tejero en aquella misiva al Rey de 31 de agosto de 1978. Con tal enunciado, en contraposición al de “soberbia matrona”, se refería Toni Tejero a lo que estaban haciendo con “nuestra Patria” los enemigos de España. Él era aún un soldado raso pero ya andaba ensayando el papelón que iba a hacer en el Congreso pocos años después. Porque, en su megalomanía fascista de siempre, al jubilado Toni Tejero a quien le da por escribir es al Rey. Volvió a hacerlo en 2006, advirtiéndole de que se le iban a “hinchar las narices” y amenazando con “tirar por la calle de en medio”. Para Toni Tejero la calle de en medio ha de estar tomada por los tanques, por eso cuando escribe a un periódico lo hace al Melilla Hoy, para que no se olvide que fue en aquella plaza donde Franco dio el golpe que abocó a su soberbia matrona a la guerra y al régimen de las fosas comunes. Entonces, en el 2006, escribió al director del Melilla Hoy una diatriba contra el Estatut catalán y ahora le ha mandado lo de Artur Mas.

El caso es que ha vuelto Toni Tejero, el Bigotes I. Los machotes son muy de mostachos (y de cojones, no hay más que ver la foto de Carlos Delgado, el Consejero de Turismo que el PP tiene en Baleares, con los testículos de un ciervo por él asesinado chorreándole sangre en la sonrisa, qué asco moral) y España es muy de machotes (lo que Toni Tejero llama “hombres de verdad” y, también “hombres rectos y disciplinados”), así que de Bigotes tenemos una saga. Toni Tejero estuvo en la cárcel por golpista, donde dicen que se dedicó, principalmente, a la pintura y a estudiar. Debería haber estudiado lengua española. No digo lengua inglesa, ni siquiera lengua catalana; digo lengua española. Porque en español sedición es el “alzamiento colectivo y violento contra un poder establecido”, justo lo que a él mismo lo condujo a la cárcel y a su amado Franco a un poder que no le pertenecía, mientras que lo que Artur Mas ha propuesto, nos parezca lo que nos parezca, pasa por las urnas. Puede que sea un disparate, Toni, pero no es sedición.

Así que lo más preocupante, lo que importa, no son las veleidades patrioteras de un jubilado en chándal, sino la nueva oportunidad que se está dando a los ultraderechistas, a los fascistas de siempre en este país, por mucho que se hagan gestos de distracción, como la prohibición del homenaje a Franco. El problema es un gobierno en el que Gallardón o Fernández Díaz sacan al facha que llevan dentro. El problema no es, como dijo el candidato del PSC Pere Navarro, dedicarle un minuto o no a un golpista, sino que haya que dedicárselo a quienes abonan el terreno para que vuelva a crecernos ese enano mental. No se celebra este año la Jornada de Puertas Abiertas del Congreso el día de la Constitución, no vaya a se que se llene el hemiciclo de perroflautas, y resulta que se dejan abiertas de par en par las puertas del hangar del que salen los que dejaron allí las marcas de sus disparos.

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