¿A qué dioses rezan los genocidas?
¿A qué dioses rezan los asesinos, los sicarios, los genocidas? ¿En nombre de quienes asesinan, que les conceden indulgencia para seguir? ¿Qué religión pregona estos principios? ¿Qué libros sagrados lo difunden? ¿Qué pueblos siguen a estos mesías de la muerte? “Temed a aquel que, después de haber dado muerte, tiene poder de echar en el infierno. Sí, os digo: A éste temed”. (Luc. 12:5)
Sucedió en Gaza, contara la historia, como ha contado otros tantos genocidios, y pocos recordaran que en nombre de un pueblo se masacró a otro y nadie recordara que miles de niños fueron ejecutados desde el cielo prometido, que ancianos, mujeres embarazadas y cualquier ser humano que no adorasen al dios del pueblo elegido ha sufrido el rigor de la “espada llameante” Espada en forma de hambruna, de sed y metralla, simplemente porque su dios se pronuncia con otro acento, con otro nombre. Porque sus niños crecen en el conocimiento del Corán y no en el de la Torá.
¿Hasta qué punto la doctrina se convierte en dogma y estigmatiza a todos los que no profesan la religión que defiende ese dogma? La aplicación de los principios del judaísmo no deber ser el argumento para un genocidio, sin embargo, Netanyahu se acoge al “derecho del pueblo de Israel” a los territorios donde viven los palestinos para organizar una cruzada, una más, y masacrar a todo el que persista en no abandonar estos territorios. Porque ellos son el pueblo elegido por Yahvé
Pero ni siquiera en la Torá se menciona explícitamente que los judíos son el pueblo elegido para ocupar Israel, sino que su dios habría elegido al pueblo judío para revelarle la ley contenida en los Diez Mandamientos y las prescripciones rituales de los libros tercero y cuarto de la Torá. Hasta ahí llega la tradición judaica. Entonces Netanyahu, ¿a qué dios reza? ¿en qué doctrina basa su rito de muerte?
Indudablemente, no en nombre del pueblo judío, no en nombre de la tradición judaica, no esgrimiendo la Torá, ni siquiera en nombre del dios de Israel. ¿Entonces?
Si analizamos las alianzas del gobierno de Netanyahu vemos como uno de sus principales apoyos es el partido supremacista judío y de extrema derecha, Sionistas Religiosos y otros de corte radical y ultraortodoxo como el partido Shas o Judaísmo Unido de la Torah. Entonces podemos deducir que el genocidio gazatí tiene su origen en una ideología política de extrema derecha, el sionismo, que aboga por el supremacismo judío sobre cualquier otro pueblo, territorio o creencia.
Claro, otra de las claves sería por qué la clase política occidental, salvo excepciones, apoya un gobierno de extrema derecha en Oriente Medio que esta exterminando a un pueblo, llevando a cabo una política supremacista. Si en Europa, gobiernos de tendencia progresista han activado la alarma por el auge de la extrema derecha intramuros, ¿cómo pueden no condenar, no solo de palabra, el genocidio gazatí?
El expansionismo israelí en Oriente Medio está influenciado en gran medida por Estados Unidos y se centra en el control de zonas como Siria, Irak, Líbano y Yemen. Esto coincide con los intereses geopolíticos de Israel, los Estados árabes del Golfo y Estados Unidos. Gracias a los Acuerdos de Abraham del verano de 2020, ha habido un crecimiento constante en el comercio, cooperación económica, flujos de turistas israelíes hacia Dubái y cooperación en seguridad. Los Acuerdos de Abraham también facilitaron un acercamiento con Sudán y Marruecos, con quienes se han firmado diversos acuerdos en defensa, como el intercambio de información secreta y la lucha contra el terrorismo. En este contexto de intereses, Europa mantiene una posición reflexiva desde la comodidad del diván.
Entonces Aarón tomó el oro, lo fundió y lo moldeó hasta darle la forma de un becerro. Cuando los israelitas vieron el becerro de oro, exclamaron: «¡Oh, Israel, estos son los dioses que te sacaron de la tierra de Egipto!». (Éxodo 32:4-6 NTV)
Pues ya sabemos a qué dios reza Netanyahu.
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