Prohibido despedir… salvo que sí: ruido, propaganda y la pinza perfecta
Una vez más, asistimos a ese curioso fenómeno tan nuestro, el de convertir una medida razonable y necesaria en un campo de batalla político donde lo importante no es el contenido, sino quién grita más fuerte. Y, cómo no, en ese ruido vuelve a aparecer la ya habitual pinza entre Podemos y la ultraderecha de siempre —PP y Vox—, unidos en lo esencial: desgastar al Gobierno aunque sea a costa de confundir a la ciudadanía. Porque conviene decirlo claro, no existe ninguna prohibición de despedir en términos absolutos. Nunca la ha habido. Lo que hay es algo bastante más sensato (y bastante menos espectacular). Si una empresa recibe ayudas públicas, no puede utilizarlas como colchón para despedir trabajadores alegando la propia crisis que justifica esas ayudas. Una lógica elemental que, sin embargo, se presenta interesadamente como si fuera una especie de asalto bolivariano al mercado laboral. ¿Podemos, también tú hijo mío...? Y aquí es donde empieza el espectáculo. Desde la derecha, el relato es previsible. España convertida en poco menos que un “gulag empresarial” donde contratar es una heroicidad y despedir, un delito. Nada nuevo. Lo sorprendente, y quizá ya no tanto, es ver a Podemos transitando ese mismo camino, aunque con distinto disfraz, exagerando, simplificando o directamente retorciendo el alcance de la medida para marcar perfil propio, aunque eso implique coincidir, de facto, con el argumentario del PP y Vox, una vez más (y ya son muchas). Y esto lo hacen porque sí, y el resultado es el mismo: ruido, desinformación y desgaste institucional. Resulta irónico que quienes dicen defender a los trabajadores contribuyan a generar confusión sobre medidas que, precisamente, buscan protegerlos. Y resulta aún más llamativo que, en lugar de explicar con rigor en qué consisten estas limitaciones prefieran alimentar un relato maximalista que no resiste el más mínimo análisis jurídico. Al final, la realidad es mucho más sencilla que el titular, no se prohíbe despedir, sino que se evita que el dinero público financie despidos oportunistas. Pero claro, eso no vende. No genera indignación. Hemos llegado a un punto en que se vota en contra de los trabajadores y se les intenta convencer de que eso es bueno para ellos. Las cosas de la posverdad. Pero lo de PODEMOS es mucho más llamativo si tenemos en cuenta que en los últimos años votó más de cuatro y cinco veces decretos que contenían las mismas medidas, esto es, rebajas directas del IVA sin topar ni controlar los precios. Podemos ya no está, hace tiempo- y es una desgracia para nuestro país-que representa la nada más absoluta. Y en este vacío, algunos parecen sentirse demasiado cómodos, aunque para ello tengan que caminar, una vez más, de la mano de quienes dicen combatir.
Sobre este blog
En este blog publicamos los artículos y cartas más interesantes y relevantes que nos envíen nuestros socios. Si eres socio/a puedes enviar tu opinión desde aquí. Consulta nuestras normas y recomendaciones para participar.
0