Refrescando el camino hacia la capitalidad cultural europea
Mientras que la travesía hacia la capitalidad europea es bastante incierta, el futuro climático es cada vez más seguro y sofocante. Por ello he decidido fusionar ambos conceptos, cultura y calor, en torno a una idea: Que la ciudad pueda refrescarse no solo con medidas climáticas, sino también a través de la cultura, por ser ésta un medio dinamizador con el poder para transformar espacios, unir a las personas y generar ambientes agradables y resilientes frente a los desafíos del cambio climático.
¿Cómo provocamos un enfriamiento de la ciudad ayudados por la cultura? Si hiciésemos un “brainstorming” probablemente surgirían ideas como: Creación de parques con predominio de plantas autóctonas, con diseños adaptados para celebrar actos culturales; instalar techos y fachadas verdes en edificios que devuelvan a Granada la imagen de la vega perdida; organizar eventos culturales en espacios abiertos; utilizar el arte urbano para decorar las paredes con motivos que reflejen la historia, la cultura y la naturaleza de Granada; instalar Infraestructura de sombra, pérgolas, toldos, en calles, plazas y puentes, combinando funcionalidad con elementos culturales; promover la movilidad sostenible ( bicicletas y transporte público) con estaciones decoradas con arte local, para reducir las emisiones y mejorar la calidad del aire. Utilizar el susurro del agua en calles y plazas con la delicadeza de nuestros antepasados; comunicar el centro de la ciudad con sus monumentos mediante caminos arbolados que refresquen los desplazamientos; crear trampantojos vegetales naturales que oculten el exceso de ladrillos de nuestra comarca etc.
Dichas medidas, aunque positivas, no constituyen un proyecto que oriente nuestra candidatura hacia la capitalidad cultural y por ello propongo reconquistar la ciudad desde sus ríos, desde sus parques periurbanos y desde su vega, atravesando la ciudad para refrescarla y teñir esta conquista paisajística e histórica de elementos culturales, como esencia del proyecto.
Nuestra ciudad ha sido diseñada para “calentarse” porque da la espalda a su orografía, desprecia los ríos que nacen en Sierra Nevada y atraviesan la ciudad hormigona su vega, “secuestra” su horizonte amazacotando las colinas y “adora” las grandes vías ( Redonda , circunvalaciones) proyectando calles en paralelo que obstruyen las entradas naturales del viento. Granada debe adoptar un modelo de crecimiento en torno a los valles de los ríos permitiendo la entrada de aire por sus calles y conectarlos mediante un sistema de parques y zonas verdes diseñadas por el núcleo urbano, hasta la vega. Dejar que el aire entre en la ciudad para que luego se cuele la cultura por los espacios abiertos.
En este sentido se me ocurre: recuperar las riberas de los ríos, dotarlos de zonas de baño donde entre la cultura en forma de conciertos, exposiciones, obras artísticas de sus facultades; eliminar los proyectos de edificaciones que taponan la entrada de aire y prolongar y comunicar los parques periurbanos hasta el corazón de Granada, incrementando los espacios verdes para lugares de conciertos, teatro, encuentros etc. ; aprovechar las cuevas, miradores, cármenes, para flamenco, bienal, cine, conciertos; prolongar y rescatar las riberas de los ríos, las alamedas, a su paso de la vega aprovechando sus secaderos para ofertar cultura junto con los municipios del entorno.
Por último, fortalecer una visión cultural permanente que trascienda los eventos específicos puede generar un movimiento que mantenga a la ciudad en constante renovación y bienestar, ayudando a que Granada no solo sea una ciudad hermosa y llena de historia, sino también un lugar más habitable y resiliente frente a los desafíos del clima.
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