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Dieciséis ejemplos de propaganda, censura y manipulación en TVE

Captura de pantalla del telediario de La 1

Laura Uche / Alba Camazón

El día en que Mariano Rajoy fue citado en la Audiencia Nacional para declarar como testigo por la trama Gürtel, mientras todos los medios abrían con la noticia, el Telediario de TVE rebajó la información hasta colocarla detrás del tramo de Internacional después de la convocatoria de elecciones de Reino Unido.

La cadena pública también suspendió un avance informativo previsto para el día de las primarias del PSOE al conocer que el vencedor era Pedro Sánchez. La cobertura de la imputación y posterior procesamiento del expresidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, se confundía con los argumentarios del PP. 

Son solo algunos ejemplos de las 130 vulneraciones del código deontológico que recoge el Consejo de Informativos de TVE, un órgano profesional que vela por las buenas prácticas de la cadena, durante el último año en sus informes trimestrales. El panorama que describen es el de una tele rendida a los intereses partidistas de sus gestores nombrados directamente por el Gobierno. 

El Consejo de Informativos repasa en 400 páginas estas malas prácticas y analiza 35 casos de censura, 46 de manipulación y seis de propaganda. El comité profesional señala otras malas praxis como el “doble rasero” a la hora de tratar a los diferentes partidos, “la desinformación y la falta de pluralidad”.

Diferencias al informar del PP y de la oposición

La situación, según el diagnóstico de sus propios profesionales, supone una continuidad de los primeros cuatro años de Mariano Rajoy al frente del Gobierno, la legislatura 2011-2015 en la que el PP tenía mayoría absoluta.  

Los esfuerzos por “ocultar o minimizar” las desavenencias del Partido Popular con la Justicia se han repetido en los últimos meses, señalan los informes trimestrales del Consejo de Informativos.

El caso de la comparecencia de Rajoy en la Audiencia Nacional es paradigmático. La mayor parte de la prensa nacional abrió los informativos, boletines de radio y portadas de Internet con esa información. En el Telediario fue por detrás de la convocatoria de elecciones en Gran Bretaña. En el canal 24 Horas la cosa fue todavía peor: la noticia fue la séptima en importancia de ese día.

Por ese mismo caso de corrupción que fiscaliza la supuesta financiación irregular del Gobierno comparecían el pasado junio en la Audiencia Nacional los exdirigentes del PP Javier Arenas, Ángel Acebes, Rodrigo Rato, y Jaime Mayor Oreja. En los informativos no apareció la noticia hasta el minuto 21, con unas noticias “descontextualizadas”, según determinó el Consejo de Informativos.

Similar tratamiento han recibido en el ente público otros escándalos que afectaron al Partido Popular. Las explicaciones del ministro de Justicia, Rafael Catalá, y del fiscal general del Estado, José Manuel Maza, a propósito de las presiones a los fiscales que instruyen esta causa también fueron relegadas en los telediarios. El Canal 24 horas cortó la emisión en directo de su comparecencia en el Congreso justo antes de que tomase la palabra la oposición.

La oposición ha sido censurada en numerosas ocasiones. Desde el Consejo de Informativos lamentan que se ignorasen las reacciones de la oposición ante la imputación del expresidente de la región de Murcia, Pedro Antonio Sánchez.

Tras la petición del juez Eloy Velasco de imputar a Sánchez, se excluyeron las declaraciones del secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, del portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando y del secretario de organización de Podemos, Pablo Echenique.

“Los tres estaban disponibles y hubiesen permitido facilitar el debate democrático, sobre la presunta implicación del presidente de Murcia [que acabó dimitiendo por sus escándalos judiciales] en el caso Púnica y sus consecuencias en la Región”, explica el informe.

Las primarias socialistas también han sido motivo de queja. El Consejo de Informativos revela que TVE tenía previsto programar un avance informativo especial después del telediario para dar cuenta de los resultados. Sin embargo, el avance se suprimió poco después de conocerse que el ganador de las primarias era Pedro Sánchez. “La dirección de Informativos de TVE decidió que no había razones para cortar la programación de la 1 y remitió a los espectadores al Canal 24 horas”. En su lugar, la 1 emitió un programa de Master Chef. “

Cuando Podemos presentó la moción de censura contra Mariano Rajoy el programa nocturno La Noche 24h no invitó a ningún representante de la formación de Pablo Iglesias en toda la semana.

Los eufemismos: propaganda en vez de información 

El comité profesional también dedica tiempo a analizar los eufemismos utilizados en los Informativos. No es lo mismo llamar a Franco “caudillo”, término utilizado por la propaganda del régimen, que referirse a él como un dictador. A menudo las noticias recurren a la terminología del PP que llama “contabilidad extracontable” a la “caja B” o “contabilidad no oficial” para referirse a su financiación con dinero negro. La finalidad, para el Consejo, es convertir información en propaganda.

Otro ejemplo sucedió el Día de la Comunidad de Madrid, el pasado 2 de mayo, con Cristina Cifuentes. El rótulo de la información señalaba que la presidenta madrileña “reafirma su compromiso con la honestidad y marca distancias con la corrupción”. La noticia estaba plagada de mensajes valorativos, según el órgano profesional.

Falta de atención hacia colectivos vulnerables

A principios de año el programa de Las Mañanas programó una de sus entrevistas más polémicas. Decidió dar voz al violador de Pirámides que había salido en libertad tras 20 años en prisión por 35 violaciones. “Es extraordinario”, aplaudieron los tertulianos sus palabras: “salir dando la cara y pedir perdón”. Tan sólo un día antes se explicaba que en el vecindario “el sentimiento más extendido es de temor, de miedo a que vuelva a delinquir”.

Tras la denuncia de un periodista que alertó al Consejo de que la entrevista atentaba “absolutamente contra la integridad de todas sus víctimas”, se consultó con una experta en Comunicación y Violencia de Género. La conclusión: se había dado al violador audiencia y la oportunidad de ofrecer una imagen positiva y normalizada, en detrimento de las víctimas.

En el mismo programa meses más tarde, el entrevistado era “El Romeo de Murcia”, un chico que había empapelado la ciudad en busca de una joven que le había llamado la atención en el tranvía. Trataron como una historia romántica un caso que podría ser de acoso.

Después de saber que la chica se había negado a conocer al chico, la reportera insistió, entrometiéndose en la intimidad de ella: “Lo único que pretende es hacer la vida más alegre y feliz a las personas, no te cuesta nada tomar un café con él y conoceros”.  Según el informe del Consejo, la entrevista “presenta a la mujer como desvalida, incapaz de decidir por sí misma”.

Entrevista al violador de Pirámides: “Pido perdón a las víct

Las denuncias internas también se paran en el tratamiento que el servicio público ofrece a los colectivos minoritarios. Con motivo de la celebración del año nuevo chino, se emitió un reportaje sobre cómo había cambiado el madrileño barrio de Usera en los últimos años en el que no se preguntó a ninguna persona china. Asociaciones como SOS Racismo aseguraron que el tratamiento fue “xenófobo”, y el Defensor del Espectador afirmó que no debió emitirse por su contenido racista. 

Usera, el barrio al que muchos llaman Chinatown

Otro caso similar se produjo con la comunidad gitana. La Fundación Secretariado Gitano remitió una queja al Consejo de Informativos por que se destacase “la etnia gitana” de algunos de los implicados en una pieza sobre el desmantelamiento de una red de falsificación de billetes de euro. Especificar la etnia, dice en su escrito, “contribuye a consolidar estereotipos negativos y prejuicios que pesan desde hace mucho tiempo sobre la comunidad gitana”.

La omisión también supone una mala práctica

Son numerosos los acontecimientos relevantes que destacan el resto de medios de comunicación y que son relegados o que no aparecen en TVE. Algunos ejemplos aluden a episodios que dieron lugar a debates éticos en la sociedad.

La cadena pública silenció el suicidio grabado por José Antonio Arrabal, enfermo de ELA, y omitió la petición de Luis de Marcos, enfermo de esclerosis múltiple en estado terminal, para que le dejaran morir “con dignidad”. 

Tampoco han aparecido noticias sobre el informe de Unicef que decía que España era el tercer país de la UE con mayor pobreza infantil, ni los resultados de la autopsia de la exalcaldesa de Valencia Rita Barberá, que indican que murió por una cirrosis, sin que la causa tuviera una relación directa con la presión mediática, como habían denunciado importantes dirigentes del PP a finales de 2016.

El “crecimiento paulatino” de las malas prácticas 

Los profesionales de la cadena sostienen que con la llegada del actual director de los servicios informativos de Televisión Española, José Antonio Álvarez Gundín, ha habido un “crecimiento paulatino” de estas malas prácticas.

“Antes estos informes internos no eran sistemáticos, ni siquiera con Somoano”, explica Alejandro Caballero a eldiario.es aludiendo a la etapa del anterior director, con quien el consejo fue también muy crítico. Julio Somoano fue destituido en 2014 tras la dimisión del presidente de RTVE que lo puso en el cargo, Leopoldo González-Echenique, nombrado a propuesta del PP. Quien fue hasta 2014 presidente de la Corporación defendió entonces que el modelo económico de RTVE no era viable y dimitió ante la negativa del Gobierno a inyectar 130 millones de euros.

En octubre de ese año, Álvarez Gundín, subdirector de Opinión de La Razón, tomó el mando de los servicios informativos de TVE. Caballero asegura que esta dirección es “claramente no independiente del Gobierno”. Algo que según él demuestra el tratamiento de la Operación Lezo: “Al principio hubo una cobertura muy buena, pero hay un día en el que desaparecen los testimonios de la oposición”.

El posicionamiento partidista de TVE emana de la forma en que se elige a su dirección. Con la llegada de Mariano Rajoy a La Moncloa se cambia el sistema de elección que exigía una mayoría de dos tercios de diputados en el Congreso de los Diputados para dejar los nombramientos en manos del Gobierno. El cambio de la ley, impulsado por el PP, devuelve el partidismo a la televisión pública, tras el período de premios y reconocimientos que el ente vivió antes bajo la presencia de Fran Llorente al frente de los informativos y de Luis Fernández en la presidencia de la empresa tras la llegada al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Después de todas las presiones recibidas, el Congreso se comprometió en junio a renovar la cúpula de RTVE a través de un concurso público a pesar de que su mandato todavía no ha finalizado. El nuevo juego de mayorías en la Cámara Baja, donde el PP se ha quedado en minoría, ha fijado septiembre como plazo para retomar la dinámica anterior y volver a la época de los consensos a la hora de nombrar a la dirección de TVE.

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