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ENTREVISTA | Irene Montero

"No entiendo la intención de la corriente de Íñigo y Tania de poner fecha de caducidad a Pablo Iglesias"

"Yo de fusión con IU solo he escuchado hablar a Íñigo Errejón. A nadie más, ni de Podemos ni de cualquier otra organización", asegura Irene Montero, diputada y jefa de Gabinete de Pablo Iglesias

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El proceso asambleario de Podemos entra en su fase más delicada. Desde este lunes y hasta el próximo 1 de febrero, los distintos proyectos presentados pueden negociar para buscar un acuerdo y presentar documentos y listas conjuntas. El secretario general, Pablo Iglesias,  llamará a Íñigo Errejón, Miguel Urbán y demás corrientes a una reunión el miércoles a partir de la cual empezar a trabajar esa "unidad" que dicen buscar. Si no, habrá un enfrentamiento en unas primarias de dudoso resultado.

La jefa de Gabinete de Iglesias, Irene Montero (Madrid, 1988), explica en esta entrevista la propuesta política y organizativa del equipo Podemos Para Todas y expone sus diferencias con las ponencias de Errejón. La también portavoz adjunta de Unidos Podemos defiende la validez de esta confluencia electoral y la necesidad de ir más allá, aunque también plantea que a nivel municipal y autonómico deben ser los territorios los que decidan. Sobre la hipotética "fusión" de la que se ha hablado en las últimas semanas, es tajante: "Yo de fusión con IU solo he escuchado hablar a Íñigo Errejón. A nadie más, ni de Podemos ni de cualquier otra organización".

Montero también lamenta "la intención de la corriente de Íñigo y Tania (Sánchez) de poner fecha de caducidad a Pablo Iglesias" y no concreta si están a favor o no de la propuesta de Carolina Bescansa de eliminar la Secretaría Política.

Este lunes se abre el plazo para las negociaciones entre los equipos que han presentado documentos Vistalegre 2. Pablo Iglesias dijo que iba a convocar a los demás equipos. ¿Cuándo va a ser la reunión?

La reunión será para este miércoles por la mañana. Invitaremos a todas las personas que han propuestos textos políticos para intentar ver las posibilidades de acuerdo y de unidad en base al objetivo político y al documento presentado.

Íñigo Errejón dijo que sin un acuerdo amplio se reservaba la opción de presentar una lista del Consejo Ciudadano. ¿Cómo de amplio tiene que ser el acuerdo entre ambos para no haya un enfrentamiento?

Tiene que ser un acuerdo en la línea de lo que estamos planteando, ser capaces de coger ideas de gente diferente pero que son buenas. No juntarlas como si fuese un batiburrillo, sino poder unirlas en un proyecto coherente en torno al objetivo político de ganar al PP, que yo creo que en eso sí que hay bastante consenso. Si estamos de acuerdo en el objetivo y después vamos destilando cuáles son los mecanismos y procesos, podemos alcanzar un acuerdo.

En sus documentos dicen recoger ideas de otros equipos. ¿Por qué no han hecho un documento común? ¿Por qué hay documentos de distintas personas si Pablo Iglesias si dice que el suyo recoge propuestas de todos?

Yo entiendo que cada persona y cada equipo, incluso cada corriente o cada familia, tiene legitimidad para presentar sus propuestas. Pero era responsabilidad de Pablo y del equipo con el que está trabajando intentar plantear la posibilidad de que esas propuestas tienen un sentido en torno un objetivo común y pueden ser unidas en un proyecto para los próximos cuatro años.

Era la voluntad y creo que es muy honesto decir: oye, cuando me planteo presentar mi proyecto y mi propuesta, quiero presentarla con vocación de que todo el mundo se sienta a gusto. Y además reconozco de quién son las ideas que yo he incorporado aquí para que no parezca que es una cosa solo mía, que desde el principio se vea claro que estoy escuchando a todo el mundo y tratando de incorporar ideas diferentes en un proyecto coherente para cumplir un objetivo que es ganar al Partido Popular y gobernar en este país".

Hay diferencias notables entre los planteamientos de Iglesias e Errejón. En lo político, el análisis de partida que hacen los dos es distinto. ¿Se puede llegar a una síntesis en el objetivo y en cómo llegar a él?

Creo que sí, de hecho creo que las diferencias se están maximizando más de lo que realidad son. Hay muchas más cosas en las que se parecen nuestros análisis y nuestras propuestas que en las que se separan, aunque evidentemente hay diferencias. Yo, de hecho, si no lográsemos convencernos en las diferencias del análisis de lo que ha pasado hasta ahora pero sí estuviésemos de acuerdo en el rumbo a seguir, sería partidaria de acordar igualmente, aunque no nos llegásemos a convencer en el análisis de lo que ha pasado hasta ahora.

No obstante, es verdad que yo no estoy de acuerdo con algunas de las cosas que plantean, fundamentalmente con esta idea de que desde el 20 de diciembre hasta ahora Podemos ha vivido en el error y las decisiones que se han tomado han sido negativas y se podrían haber hecho mejor. Yo creo que los militantes no han vivido en el error. Creo de hecho que, a pesar de que nosotros teníamos debates en la dirección, la militancia hizo procesos de votación masivos y con un amplísimo acuerdo, tanto para caminar juntos en las elecciones junto a Izquierda Unida como para rechazar ese pacto del PSOE con Ciudadanos. Y creo que fueron buenas decisiones.

Algunos compañeros podían querer otra cosa. Y había compañeros de la corriente de Íñigo y de Tania que querían otra cosa. Pero creo que eso no puede llevarnos, sobre todo cuando la militancia votó con un amplísimo grado de acuerdo, a decir que ha sido un error.

Otra de las diferencias es hacia dónde crece Podemos: hacia los desencantados del PSOE o hacia las clases populares. ¿Es incompatible crecer hacia un lado y hacia el otro?

Creo que no es incompatible. Será compatible sobre todo si nos preguntas para qué. Es decir, si la pregunta es: o hacia el PSOE o hacia los sectores populares que no se han sentido representados y no han votado nunca, creo que es difícil porque la propia dicotomía condiciona una respuesta en la que es imposible analizar.

En mi opinión, creo que la pregunta debe ser qué es lo que nos proponemos nosotros como fuerza que pretende ser hegemónica y que pretende gobernar en nuestro país. Esto exige ser más de los que somos ahora, los llamados "los que faltan", y para eso yo creo que nos tenemos que preguntar qué es lo que queremos construir con esa gente. No de dónde sacamos a la gente, sino qué le vamos a proponer a la gente que construya con nosotros. Nosotros estamos diciendo: queremos construir una organización de 100.00 militantes y de un millón de inscritos, creemos que esto fortalecerá Podemos y un Podemos fuerte será condición para que haya un espacio del cambio fuerte.

Lo que tenemos que pensar es qué queremos pedir a la gente, para qué queremos que nos acompañen en este camino. Y es para defender los derechos humanos, para hacer un país más justo, un país que no deje a nadie atrás, donde no se vulneren día a día el derecho a la vivienda, la sanidad, la educación... Si proponemos eso, mi opinión es que vendrá gente desencantada, quizá del PSOE o quizá de otros partidos y de haber votado otras cosas, pero sobre todo vendrá gente que quizá no se ha sentido representada hasta ahora por los partidos tradicionales que tienen deudas con los bancos.

En el plano organizativo, la discusión se centra en dos ejes: uno es si es el secretario general ha tenido mucho poder o no hasta ahora en Podemos. ¿Cree que el secretario general ha tenido hasta ahora mucho poder en Podemos y que debe tener menos a partir de ahora?

Lo he dicho muchas veces, creo que hemos tenido mucho poder el conjunto de la dirección política de Podemos y en especial la ejecutiva o el consejo de coordinación. No engañamos a nadie en Vistalegre I cuando dijimos que íbamos a una etapa de maquinaria de guerra electoral en la que entendíamos que para tomar decisiones ágiles hacía falta concentrar la toma de decisiones en espacios de trabajo muy ágiles. Incluso eso no nos ha impedido que las decisiones más importantes las haya tomado la gente.

Ahora tenemos que tomarnos en serio lo que implica desmontar la maquinaria de guerra electoral, sobre todo por abajo porque los círculos y los militantes son quienes más han sufrido el modelo.

Yo creo que no es momento organizativamente de restringir o de decir a la gente lo que no puede hacer, sino de recordarnos todas las tareas que tenemos por hacer y repartirlas entre todos. Eso con el modelo de desarrollo de trabajo municipal, que es muy novedoso y que presentamos en nuestro documento y pone en valor a los círculos, a los consejos ciudadanos municipales como base para echar raíces. Creo que hacemos una propuesta que al menos lo intenta conseguir, aunque ahora quede seguir con las aportaciones. 

Íñigo Errejón plantea que el secretario general no pueda convocar consultas entre las bases, sino que sea el Consejo Ciudadano quien las convoque. ¿Por qué debe tener el líder del partido esa potestad sin pasar por la dirección?

El derecho de poder participar o de formar parte de las decisiones importantes no es ni del secretario general ni del Consejo Ciudadano ni de quién convoque. Es un derecho de los inscritos y las inscritos. Tienen derecho a que los órganos que eligen les tengan que consultar las cosas importantes. Se trata de que las bases puedan opinar y tener un vínculo y una relación directa y cotidiana con los órganos que eligen. Y los órganos que eligen son el Consejo Ciudadano y la Secretaría General. No he entendido esa intención de la corriente de Íñigo y Tania de poner fecha de caducidad al secretario general. No es el momento de restringir las posibilidades de los órganos y personas de Podemos, sino de abrirlas, de ser cada vez más y cada vez con más tareas y más capacidad de decisión.

Carolina Bescansa e Íñigo Errejón han asegura que el último referéndum, el que marcó las normas de Vistalegre 2, debilitó a Podemos. ¿Ha habido un abuso de Pablo Iglesias de esta figura?

Yo creo que no. El tema no es quién tiene derecho a pronunciarlas, si no que se garantice que los inscritos y las inscritas puedan participar de las decisiones importantes. Había más opciones, que lo eligiese un equipo técnico o el Consejo Ciudadano. Yo creo que es bueno que decidir cómo se organiza un congreso es mejor que lo decida cuanta más gente, mejor. Nos fortalece tener la posibilidad, que no tienen otros partidos tradicionales, de preguntar a los inscritos y las inscritas y que decidan. Toca ensanchar y no tener miedo a la participación. Solo he visto a un tipo de partidos tener miedo a las consultas. Son los partidos tradicionales o los que quieren que decidan unos poquitos, los burócratas y liberados. Nosotros y nosotras no podemos caer en eso. Para evitarlo, la mejor manera es que el control de las decisiones lo siga teniendo la militancia.

Si en abril de 2016 no hubieran consultado a los inscritos, ¿el Consejo Ciudadano de Podemos habría votado a favor de una abstención para hacer presidente a Pedro Sánchez tras el acuerdo del PSOE y Ciudadanos?

Eso no se puede saber porque nunca se produjo esa pregunta...

Sí se produjo la discusión y  el debate en un Consejo Ciudadano donde se habló abiertamente de esta opción y hubo quien la defendió.

Ese debate se dio. Había múltiples posiciones con todos los matices que te puedas imaginar. Pero como había debate y el Consejo Ciudadano no era capaz de llegar a un consenso y no nos convencimos los unos a los otros, creo que hicimos muy bien en trasladar esa decisión a los inscritos y las inscritas. Lo que en el Consejo Ciudadano era un debate, para los inscritos fue una posición firme de no entregar al PSOE un Gobierno con el programa de Ciudadanos.

El otro tema que está sobre la mesa en el plano organizativo es la hipotética "fusión" con IU. ¿Está ese debate encima de la mesa? ¿Alguien ha planteado en los órganos que Podemos debe fusionarse con IU?

La cuestión es justo esa. Yo de fusión con IU solo he escuchado hablar a Íñigo Errejón. A nadie más, ni de Podemos ni de cualquier otra organización.

Sí han hablado en público Pablo Iglesias y Alberto Garzón de ahondar la colaboración entre Podemos e IU o de buscar encajes orgánicos a la coalición electoral que fue Unidos Podemos. ¿Eso qué significa? ¿Cómo se va más allá de la coalición sin llegar a la fusión?

Eso ya está ocurriendo. Todas las organizaciones, no solo IU o Podemos, también En Marea o En Comú, tienen compañeros y compañeras militantes que no solo votan cada cuatro años o participan de una campaña electoral. En el día a día participan de la vida pública de sus barrios y sus ciudades. Nosotros entendemos que solamente los poderosos pueden permitirse restringir su ámbito de acción política a lo institucional porque tienen tanto dinero y tantas posibilidades de sacar con ello campañas electorales y con eso mantener el poder que se lo pueden permitir. Pero cuando la gente toma la determinación de decidir con su vida y de decir 'que no secuestren la democracia yo soy quien debo decidir', tiene que utilizar una serie de estrategias muy amplias desde participar en las instituciones a todos los espacios donde se desarrolla la vida cotidiana de la gente: en las oficinas, en los institutos, en las AMPAS. Ahí la gente de nuestras diferentes organizaciones y que no se vincula a ninguna organización, ya trabaja junta y coordinada. Y eso no alerta de ningún otro peligro: el orgullo morado sigue existiendo. Nuestra mayor fortaleza es que cuanto más orgullosos y orgullosas estamos de nuestro color morado, más orgullosos y orgullosas estamos de no caminar solas y de hacerlo con amigas.

En su documento organizativo plantean que cada municipio y comunidad autónoma deberá determinar en 2019 sus propias alianzas electorales. ¿Hay un cambio de estrategia de Pablo Iglesias, que dijo ' Unidos Podemos ha venido para quedarse'?

Cuando decimos que hay que desmontar la máquina de guerra electoral y que tenemos que pasar a un modelo donde prime la participación sobre la representación y donde la gente decida, tiene que tener consecuencias prácticas. Y una consecuencia es que en cada municipio y comunidad sean los inscritos los que deciden cómo se concurre a las elecciones. Igual que lo van a decidir para las generales. Hay que ir hacia adelante, no hacia atrás, ampliando derechos de la militancia, tareas de la militancia y capacidad de decisión.

En las municipales de 2015 uno de los problemas fue que Podemos y las confluencias se presentaban en cada sitio con un nombre; con IU aquí pero allí no; en otros con Equo; fue un galimatías. ¿No temen que en 2019 se enfrenten al mismo galimatías? 

Eso que llamas galimatías es una de nuestras principales señas de identidad en positivo. Que la gente pueda decidir conociendo su ciudad y su pueblo cómo es la mejor manera de que el espacio del cambio entre a las instituciones es una buena idea. Y se ha demostrado que era buena idea. Eso no quiere decir que no tenga dificultades porque caminar mucha gente diferente junta siempre las tiene. Pero hemos demostrado que esa diversidad y esa capacidad de adaptarnos a cada realidad son una fortaleza que otros partidos no tienen. Esto nos permite actuar en función de los intereses de la gente, y no de los del partido.

La propuesta organizativa es que quede en manos de los inscritos. ¿Su propuesta política para 2019 es repetir la fórmula Unidos Podemos de forma generalizada?

Cuando decimos que la militancia decide, es así. No vamos a intentar influir con artimañas.

No digo influir con artimañas. Pregunto por la posición política que defenderán llegado el caso.

Nuestra posición política a nivel estatal es que caminamos mejor juntas que en solitario. Sin que eso sea incompatible con construir y fortalecer Podemos, porque un Podemos fuerte es garantía para un espacio del cambio fuerte. Pero cuando dejamos en manos de cada territorio esta decisión es precisamente porque entendemos que en base a esta línea general que venimos desarrollando y que ha sido ampliamente apoyada por los inscritos, cada situación particular merece su atención y tiene que ser estudiada.

Pablo Iglesias dijo que si Errejón planteaba una lista alternativa para el Consejo Ciudadano y tenía más apoyo él, daría un paso al lado y le invitaría a liderar Podemos. ¿Cómo responden a quienes califican esto de chantaje?

La coherencia es siempre un valor positivo en política. Hay otros y otras en los partidos tradicionales, o en la peor política, que con tal de quedarse amarrado al sillón son capaces de defender una cosa y su contraria y son capaces de hacer cualquier cosa. Nosotros siempre hemos dicho que estamos de paso y que vamos a cumplir funciones al servicio del proyecto donde nos quiera la militancia. Si la militancia elige un proyecto político y un equipo que lo desarrolle, también elige un liderazgo que tiene que ser coherente con eso y que no tiene que tener más drama.

En mi opinión, Pablo Iglesias es la persona que mejor puede asumir la tarea de liderar este proyecto. Creo que es la mejor garantía, aunque no sea la única, de que este espacio va a seguir ensanchando sus alianzas políticas y sociales y va a mantener unido el espacio del cambio. Pero entendería que haya inscritos e inscritas que piensen diferente. Hay que tener coherencia y decir que si la militancia apoya a mi equipo y mis propuestas, me quedo donde me diga. Pero si prefiere otro liderazgo, otro equipo y otras propuestas, hay que dejar paso y ser leales al compañero que asuma el liderazgo de Podemos.

Carolina Bescansa propone en su documento organizativo suprimir la Secretaría Política, aunque deja margen para que el Consejo Ciudadano decida mantenerla. ¿Está de acuerdo con que  la Secretaría Política desaparezca del organigrama de Podemos?

Creo que eso es una cuestión menor. Lo importante es que las funciones que desempeñan las distintas áreas, secretarías y equipos de trabajo se mantengan. Nosotros en nuestro documento hablamos de incorporar una secretaría de Feminismos para asegurar que se transversaliza la perspectiva de género y de los feminismos. Y planteamos que tiene que haber una secretaría de Mundo Rural, que es una de las grandes cuestiones olvidadas, aunque hemos hecho mucho trabajo. A partir de ahí, el Consejo Ciudadano tiene que ser soberano para poder organizarse en función de las necesidades. No tiene que ser ningún drama el nombre del cargo o de la responsabilidad.

Pero se ha establecido ya que la Secretaría Política es el segundo escalafón en Podemos. El número uno es el secretario general, Pablo Iglesias, y el dos el secretario político, Íñigo Errejón. ¿No sería interpretado como una forma de restarle poder?

Es importante que el Consejo Ciudadano vea cómo organizarse para cumplir sus objetivos. Si la pregunta es más bien si Íñigo va a seguir siendo el número dos del partido, mi respuesta es que nosotros nunca hemos puesto nombres ni jerarquías a cómo somos de importantes. En la fase en la que estamos lo importante no es cuál es la jerarquía de las personas que asuman una mayor responsabilidad, si no cuáles son las tareas que tiene la militancia. Lo importante es que los dos, los tres, los cuatros y los cincos sean los militantes y los inscritos.

Pero por no rehuir la pregunta, a nadie se le pasa por la cabeza que Íñigo deje de ser una persona fundamental para entender Podemos. Yo no voy a aceptar lo de los dos, los tres y los cuatro porque nunca lo hemos hecho, pero por supuesto que Íñigo tiene que seguir siendo fundamental.

Mencionaba antes que en el ámbito municipal quieren reforzar la apuesta por los círculos. Podemos nació como el partido del círculo pero muy pronto dejó esa escala, no sé si abandonada pero prácticamente. Ha habido muchas críticas internas a su poca relevancia. Ahora se está intentando recuperar. ¿Cuál debe ser su función?

La máquina de guerra electoral nos ha permitido volar y correr muy rápido pero ahora hay que echar raíces. Y para ser quien construye Podemos en la vida cotidiana, en el día a día, los círculos son nuestra carta de presentación y quienes trabajan con la cotidianidad, con los vecinos y las vecinas, con más capacidad para interactuar con las realidades concretas de cada ciudad y de cada barrio.

Los círculos son nuestra organización de base, los pies en el suelo, la herramienta organizativa sin la cual Podemos no podría estar presente en la vida cotidiana de los vecinos y las vecinas. Esa importancia tiene que traducirse en medias organizativas que hasta ahora no se han podido implementar. Eso tiene que ver con mayor autonomía financiera, con que los círculos tienen que tener mecanismos de interlocución directa con los órganos municipales, pero también planteamos que haya representantes de los círculos en el Consejo Ciudadano Estatal.

La lógica es que los círculos son la condición de posibilidad para que Podemos exista en cada barrio, en cada pueblo, en cada ciudad de este país. Que sea la esponja a través de la cual Podemos ofrece cosas a la comunidad y a la vez recibe cosas de ella.

Esto se relaciona mucho con la iniciativa Vamos! de construir fraternidad popular y poder popular en lo más apegado a la vida cotidiana. Allí donde la gente tiene una necesidad, tiene que nacer un derecho que tiene que ser defendido por la gente de Podemos.

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